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  • Lanzamiento: Mayo 2015
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Información de la novela

  • Autor/a: Ana F. Malory
  • Título: A un beso del pasado
  • Serie: A un beso del pasado
  • Orden Serie: 1
  • Editorial: B de Bolsillo
  • Época: Viaje en el tiempo
  • Principales: John y Elaine
  • Secundarios: Harry, Amelia...

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Entrevista

Durante el mes de mayo la editorial B de Bolsillo publicará «A un beso del pasado», de Ana F. Malory, que tras ser editada en digital se lanzará por fin en papel. Para hablar sobre esta historia y conocer mejor lo que podemos encontrar entre sus páginas hemos querido contar con su autora, que ha tenido a bien concedernos parte de su tiempo. Muchísimas gracias, Ana, por tu colaboración y amabilidad.

Gracias a vosotras por darme cabida en vuestro espacio.

Esta es la primera vez que te tenemos con nosotras. ¿Qué puedes contarnos sobre ti para que nuestras lectoras te conozcan mejor?

Sobre mí no hay demasiado que contar. Llevo una vida tranquila en Gijón (Asturias), donde reparto el tiempo, básicamente y como buenamente puedo, entre el trabajo, mi familia (marido y perro) y dos de mis aficiones: leer y escribir. Porque sí, escribo por afición y no por vocación. Nunca había entrado en mis planes dedicarme a escribir y mucho menos ver alguna de mis novelas publicadas. Así que os podéis hacer una idea de lo que supuso que Planeta se pusiera en contacto conmigo en 2010, cuando Zafiro no era más que un proyecto. Fue increíble y después, cuando Esther Escoriza me confirmó que la historia que les había enviado iba salir en formato digital, me faltó espacio para brincar de alegría.
Así, sin habérmelo propuesto, pasé de escribir relatos que colgaba en la web del RNR a ver mi primera novela publicada.

¿Qué ha supuesto para ti dar el salto al papel y poder ver tu novela en las librerías?

Todo ha sido muy emocionante y enterarme, hace unos meses, de que «A un beso del pasado» saldría en papel, fue la caña de España (en esta ocasión no me dio por dar saltos sino por llorar… una, que no lleva demasiado bien el tema de controlar las emociones jejeje).
La peor parte, una vez sabes que estarás en papel, ha sido esperar que llegara el momento. De repente los meses se hacen eternos y parece que el tiempo no pasa… pero al final merece la pena. La sonrisa que se te pone cuando ves los libros por primera vez, no tiene precio.
Y es ahora, después de cuatro años y cuatro novelas, cuando empiezo a sentir que realmente formo parte del mundillo de la romántica española, cuando me he quitado un poquito de encima la timidez y estoy empezando a disfrutar de verdad del ambiente y el buen rollo que hay (por lo general) entre las autoras del género en nuestro país.

Centrándonos en la novela, ¿de qué trata la historia? ¿A qué desafíos se enfrentarán los protagonistas?

Tengo que confesar que me cuesta muchísimo hablar de lo que escribo, pero intentaré contaros algunos detalles de la historia, como que se trata de un «Time travel» ambientado en Londres, entre los siglos XXI y XIX. Y será en el XIX donde se desarrollará la mayor parte de la trama, donde los protagonistas, John y Elaine, tendrán que dejar de lado sus diferencias por el bien común (os adelanto que se llevan fatal y han tenido la «mala» suerte de viajar juntos en el tiempo), donde tendrán la oportunidad de conocerse realmente y darse cuenta de lo equivocados que estaban y claro… luego pasa lo que pasa.
Y todo esto sucede en una época muy diferente a la suya, una etapa de la historia repleta de inventos, adelantos y costumbres que he tratado de reflejar en la novela de manera discreta, con pequeños detalles que convierten lo que empezó siendo una novela contemporánea en una histórica sin pretensiones, en la que podréis disfrutar tanto de un baile como de una sesión de espiritismo o de algo tan cotidiano como preparar y servir el té a las visitas. Y todo sazonado con toques de humor, una intriga familiar, traición, amistad, pasión… vamos que no le falta de nada.
He buscado no dejar cabos sueltos, crear una historia coherente, bien hilada y sobre todo, entretenida; en la que de mano de los protagonistas visitaréis lugares como la iglesia de St. Martin in the Fields, el cementerio Abney Park, un pub en el Soho y el hotel Sofitel London St. James.

Sobre los protagonistas, ¿cuáles son sus principales características? ¿Cómo les definirías?

 
Elaine
 
 
John
 
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Ella: Emma Stone Él: Eduardo Noriega

Los protagonistas son John y Elaine.
Ella es una chica normal y corriente, independiente, amiga de sus amigos pero un tanto insegura y eso, dependiendo de la persona que tenga cerca (sobre todo si se trata de John), le hace tener reacciones absurdas y en ocasiones ser un poquito borde. Si ella estuviera aquí protestaría por lo que acabo de decir, aunque en el fondo sabe que es cierto y al final terminaría por reconocerlo, porque si algo tiene esta chica es que aunque le cueste, siempre reconoce sus errores (vale, no siempre lo hace). También es un poquito peleona, algo que divierte muchísimo a John y por eso la provoca constantemente. Claro, a ella no le hace tanta gracia, sobre todo porque se trata de él. Y es que John logra sacar lo peor de Elaine, porque detesta su arrogancia, su prepotencia… vamos, que le parece un «chulito» y no lo soporta.
Eso es lo que pasa cuando una se deja llevar por la primera impresión, cuando hace juicios sin conocer realmente a la persona; porque cuando tiene la oportunidad de descubrir cómo es John realmente (a la fuerza ahorcan y dadas las circunstancias no le queda otra), se da cuenta de que es un hombre serio, responsable, atento y comprometido, con un ingenioso sentido del humor y que además no está como un queso.
Se me nota demasiado que siento debilidad por él, ¿verdad? No lo puedo negar, de entre todos mis protagonistas, es mi favorito. A medida que iba escribiendo, que lo iba descubriendo, me fui enamorando de él. Porque Elaine también es mi chica, que sino a John me lo habría quedado para mí, jejeje.

¿Qué tipo de personajes secundarios encontraremos en esta historia? ¿Existe alguno a destacar?

De entre los personajes secundarios me gustaría destacar en primer lugar a Harry Martin.
Harry es uno de los mejores amigos de John, el amigo con derecho a roce de Elaine, un mujeriego declarado que detesta el compromiso y el responsable directo de que los protagonistas se marchen a la época victoriana. No aparece demasiado en la novela, pero cuando lo hace no pasa desapercibido, os lo aseguro.
Como contrapunto tenemos a Amelia Compton. Ella es una mujer encantadora, amable, inteligente, que hace lo que quiere a pesar de pertenecer a una época en la que las mujeres eran poco más que floreros. Amelia juega un papel muy importante en la historia, porque será la tabla de salvación de John y Elaine a su llegada al 1853.
Todo el mundo se ha encariñado muchísimo con este personaje, tanto que al final decidimos darle el protagonismo que se merecía y escribir un relato (que se incluye al final de la edición en papel) en el que cuento su historia de amor.
Y no me puedo olvidar de Travis, el yerno de Amelia. Este, con sus intrigas y traiciones, no llega a malo malísimo, pero sí demuestra que es una mala persona, sin principios ni escrúpulos.

¿Cómo ha sido el proceso de creación? ¿Has tenido dificultades con la documentación o a la hora de desarrollar la trama?

Tengo la costumbre de ir documentándome a medida que escribo, soy incapaz de hacerlo antes, sobre todo porque siempre surgen dudas y detalles en los que no había pensado y que tengo que buscar sobre la marcha. Por suerte también cuento con unos maravillosos amigos que no dudan en compartir sus conocimientos conmigo. Fue divertido y muy interesante, preguntarle a mi amigo Alberto Valcárcel (figurinista) sobre el tipo de ropa interior que usaban el siglo XIX. Después de todo lo que me contó y todas las fotos que me envió, desapareció de mi cabeza la típica imagen de los pololos con lacitos y puntillas, la realidad era algo menos «coqueta» y más aparatosa, pero tengo que reconocer que al menos eran prácticas.
Después, siempre te enteras de cosas y detalles que probablemente nunca emplearas en una novela, pero que no por ello dejan de ser interesantes, como por ejemplo que la reina Victoria estrenaba una de estas pantaletas interiores cada día.
Entre unas cosas y otras al final le he dado a la novela la ambientación que deseaba, sin exceso de descripciones, con pequeños detalles que pueden llegar a pasar desapercibidos pero que espero logren situar al lector en la época victoriana.

¿Qué dirías que tiene de especial esta historia para leerla? ¿Cómo convencerías a los lectores para que adquieran un ejemplar?

Cuando me planteé escribir una historia con un viaje en el tiempo, quería que fuera diferente, que no siguiera lo que ya parece un tópico: el chico pertenece al pasado y la chica a nuestro tiempo, independientemente de quien sea el que cambie de época. Por eso se me ocurrió la idea de un viaje en el tiempo para dos, y como enviarlos a otro siglo así sin más, no tenía mucha gracia, pensé que sería interesante ver que sucedía si no se soportaran.
El resultado: una historia original, con situaciones divertidas, momentos de tensión, un puntito de ternura, mucha química entre los protagonistas y por supuesto pasión.
«A un beso del pasado» es una novela que tiene un poquito de todo, con una trama sencilla, destinada a cualquier lector/a que desee pasar un rato agradable y entretenido con esta historia que algunas lectoras han calificado de comedia romántica.
Arrancar alguna carcajada, algún que otro suspiro, que se enamoren de John y Elaine y por supuesto, que cierren el libro con una sonrisa de satisfacción en los labios… sería lo ideal y lo que supongo deseamos los contadores de historias, peo me doy por satisfecha si se divierten y pasan un buen rato en compañía de mis chicos.

Para finalizar, danos un aperitivo de tu novela. Ya sabes, un fragmento que inste a los lectores a salir en busca de tu novela a la librería más cercana.

Poco a poco, como si despertara de un agradable sueño, Elaine fue regresando a la realidad a la vez que el beso se volvía más lento, menos ambicioso y más perezoso, y buscaban el punto final con suaves mordiscos y caricias de sus lenguas sobre los labios. Con los pies por fin firmemente asentados sobre la acera, cobró conciencia de lo que acababa de suceder. En pleno ataque de autocompasión se había arrojado a los brazos de John a la menor oportunidad.
«¡De John!», gritó su cerebro horrorizado. Con un paso hacia atrás puso distancia entre ambos acabando con el beso de forma un tanto brusca, y no obstante resistiéndose a alzar la vista y enfrentar sus ojos. No estaba preparada para afrontar una de sus miradas cargadas de suficiencia.
—¿Por qué lo has hecho? —musitó con reproche, frunciendo ligeramente el ceño, sin prestar atención a nada de lo que la rodeaba, ignorando la niebla que comenzaba a caer sobre ellos—. Y no me digas que para hacerme callar —espetó recuperando parte de su aplomo, solo parte, pues su cabeza continuó gacha—, es un tópico demasiado trillado.
John sí la estaba mirando, y tratando de desenmarañar su cabeza, más afectada por el vino de la cena de lo que había pensado, quiso ver un resto de humor en sus palabras. Si alzara el rostro de una buena vez en lugar de mantener la vista clavada en el suelo, podría saber si se avecinaba tormenta o si por el contrario su tregua le procuraría un indulto que correría un tupido velo sobre aquel irreflexivo aunque sorprendentemente asombroso beso. En cuanto le diera su respuesta estaría seguro de saber a qué atenerse con mayor seguridad.
—Ibas a llorar —explicó sin rodeos, ajeno a la ausencia de sonidos en torno a ellos y preparado para la reacción de Elaine que, como había supuesto, no se hizo esperar.
—¡¡¿Qué?!! —Estalló, furibunda con la mirada encendida—. ¿De dónde has sacado eso? Te dije que no iba a llorar por ese imbécil…
—Puede que no por él, pero estabas empezando a autocompadecerte. Ibas a llorar.
Elaine abrió la boca dispuesta a responder pero volvió a cerrarla al no tener una réplica adecuada. Entrecerró los ojos y le dedicó una mirada cargada de resentimiento.
—Eso no te daba derecho a besarme. —Señaló hincándole el dedo en el pecho—. Con unas palabras de consuelo hubiera servido.
El mohín de sus labios lo desafiaba a llevarle la contraria.
—No me daba derecho pero ha dado resultado. No estás llorando… —Elaine escrutó su rostro en busca del menor indicio de burla sin hallarlo— y además lo has disfrutado.

De nuevo gracias, Ana, por colaborar con nosotras. Ha sido un placer realizar esta entrevista. Te deseamos mucho éxito con «A un beso del pasado».

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