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  • Lanzamiento: Abril 2013
  • Visitas en web: 1462
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Autor/a

Isabel Keats

Información de la novela

  • Autor/a: Isabel Keats
  • Título: Algo más que vecinos
  • Serie: Independiente
  • Orden Serie: -
  • Editorial: Top-Novel
  • Época: Actual
  • Principales: Leopold y Catalina
  • Secundarios: La madre de Leo y la familia de Cat

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Sobre el autor/a

Isabel Keats es una mujer normal y corriente a la que un día le dio por escribir. Madre de familia numerosa (con perro incluido), tengo la suerte de contar con algo más valioso que el oro: tiempo libre, aunque no tanto como quisiera.

Me gusta la novela romántica, me gustan los finales felices, así que, en resumen: escribo novela romántica porque en este momento de mi vida es lo que más me apetece leer.

Soy como cualquiera de vosotras, mujer, madre, esposa y, además, escritora en mis ratos libres.

Ambientación y contexto

«Algo más que vecinos» es una comedia romántica, aunque no la definiría como chick-lit. A pesar de que solo escribo romántica contemporánea a veces me da por el suspense, otras por las aventuras y otras por el humor, así no me aburro.

Está ambientada en Londres, pero yo no quería que apareciera el típico Londres que todos conocemos: Big-Ben, Trafalgar Square, Buckingham Palace... Así que elegí Canary Wharf la zona de negocios más nueva y moderna.

A mi marido le destinaron a Londres por motivos de trabajo y vivimos allí unos años, por lo que conozco bien la ciudad. También aparece de refilón la campiña inglesa que a mí, como fan número uno de Jane Austen, me vuelve loca.

Sus personajes principales

 
Leopold Gallagher
 
 
Catalina Stapleton
 
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Él: James Denton Ella: Keira Knightley

Leopold: Catalina se equivoca cuando dice que lo único que hago es trabajar y trabajar. Para nada. Por supuesto que mi trabajo es importante; un montón de gente depende de mí, pero me divierten otras muchas cosas como por ejemplo... por ejemplo... Espera un momento... Sí, claro. Me encanta cocinar, jugar al ajedrez y navegar en mi velero. Lo que ocurre es que Catalina es una irresponsable, que se lo toma todo a broma. Si paso tanto tiempo en compañía de una mujer como ella: impertinente, inmadura, y en ocasiones decididamente insoportable, no es porque me atraiga lo más mínimo. ¡No, por Dios, nada de eso! Es solo que... digamos que no es mala al ajedrez.

Catalina: ¡Pobre, Leo! Da pena saber que es tan infeliz y que ni siquiera es consciente de ello. Vuelo a Nueva York, viaje a Sidney, horas y horas encerrado en su despacho... y así toda la semana sin parar. A este paso le dará un infarto antes de cumplir los cuarenta y cinco. Y luego está esa inexpugnable muralla de cortesía y educación tras la que se refugia para mantener a todo el mundo a distancia. A pesar de lo que diga, juro que haré lo que pueda para salvarlo de sí mismo, al fin y al cabo somos amigos, ¿no?.

Secundarios a destacar

Una vez más, los secundarios de mi novela, aunque imprescindibles para la trama, están apenas esbozados. Destacaría a la madre de Leopold, una dama estirada y snob, que es el perfecto contrapunto para la familia de Cat, cuyos padres y hermanos son sencillos y cariñosos.

Ah, y me olvidaba de Milo, un enorme dogo blanco con manchas negras. No sé por qué en la mayoría de mis novelas aparece un perro, y en esta desde luego no falta.

Anécdotas que contar

«Algo más que vecinos» ha sido una de mis novelas más rechazadas por las editoriales, pues fue de las primeras que escribí. Por eso aún no puedo creer el éxito que ha tenido casi desde el momento en que la subí a Amazon; un éxito que el ofrecimiento de Harlequin a publicarla en papel corrobora.

Alicientes para su lectura

Este prospecto lo utilicé en la promoción de mi novela y creo que no podría encontrar una forma mejor de decirlo, así que aquí os lo dejo también.

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Prospecto de «Algo más que vecinos». Posología:
  • Que acabas de terminar de leer a Sartre y Joyce te espera amenazador sobre la mesilla de noche... No lo dudes: «Algo más que vecinos» tendrá ese efecto desengrasante tan necesario entre platos fuertes.
  • Que estás a punto de asesinar a tu jefe con el Bic azul sin ni siquiera quitarle el capuchón... ¡Alto! Enciérrate en el baño de la oficina (si reúne las necesarias condiciones higiénicas) y lee un par de capítulos de «Algo más que vecinos».
  • Que has decidido divorciarte y dar a tus hijos en adopción... Antes de llamar a tu abogado, repasa el final de «Algo más que vecinos», igual te da alguna idea...

Ahora «Algo más que vecinos» está disponible también en papel.

Un pequeño aperitivo

(...) Seguro que pensabas que soy una chica superficial, a la que lo único que le interesa es ir a fiestas y divertirse lo más posible.
—Reconozco que me has sorprendido.
—En cambio tú a mi no —respondió ella con las pupilas chispeando, traviesas—. Sé con exactitud la imagen que tienes de mí, eres un tipo tan predecible como el tiempo en Inglaterra.
Catalina cerró los párpados dispuesta a gozar una vez más de los débiles rayos de sol que de vez en cuando conseguían atravesar las nubes, cada vez más densas. De nuevo, a Leo le irritó que se burlara de él. Predecible, ¿eh? Se iba a enterar esa pequeña bruja de lo predecible que era.
—¿De verdad crees que lo soy? —Con lentitud, bajó sus largas piernas del banco.
—Ajá —respondió ella sin abrir los ojos—, eres el tipo de hombre que mi amiga Fiona y yo siempre hemos clasificado como TOP.
—¿TOP? —preguntó acercándose a ella con sigilo.
—Trabajador obsesivo y prejuicioso.
De repente, unos brazos poderosos la aferraron con fuerza y la obligaron a ponerse en pie. Sin saber muy bien cómo, Catalina se encontró atrapada contra un pecho duro como el hormigón.
—¡Eh! ¿Se puede saber qué haces? —preguntó Cat, abriendo los ojos, sobresaltada.
—Solo quiero demostrarte que no soy tan predecible —respondió él en un tono sosegado, a pesar de que sus iris grises despedían destellos malignos.
Al ver su expresión, una enorme sonrisa iluminó su cara y, divertida, le preguntó:
—¿Qué vas a hacer? No creo que puedas violarme en este pequeño cascarón, la verdad, resultaría terriblemente incómodo y, además, podríamos volcar. —Por un instante, se quedó desconcertado; al menos había esperado asustarla un poco.
—Creo que no llegaré a tanto. —Leopold sujetó la barbilla femenina entre el índice y el pulgar y la obligó a alzar su rostro hacia él, mientras su cabeza empezaba a descender con lentitud.
—Será mejor que no lo hagas —advirtió Catalina muy seria.
—¿Por qué?, no creo que sea la primera vez que te besan. —Su rostro se detuvo a menos de cinco centímetros del de la chica.
—Tengo que hacerte una advertencia.
Curioso, Leopold se quedó mirando esos iris castaños, salpicados de polvo de oro, que despedían destellos cegadores desmintiendo su aparente gravedad.
—Me estás asustando. ¿Qué es lo que debo saber?
—Todo aquel que me besa, se enamora irremediablemente de mí... (...)

Y, el booktráiler...

Comments (1)

  • ELFLED

    ELFLED

    11 Abril 2013 at 21:25 |
    A ver a quién, después de leer este artículo, no le entran ganas de salir pitando a una librería y pillarse el libro en papel...

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