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  • Lanzamiento: Febrero 2013
  • Visitas en web: 2329
  • Bienvenidas a la Sala de Conferencias de RH

Autor/a

Erika Fiorucci

Información de la novela

  • Autor/a: Erika Fiorucci
  • Título: Cuatro días en Londres
  • Serie: Independiente
  • Orden Serie: -
  • Editorial: HQÑ eBooks
  • Época: Actual
  • Principales: Marianne, Vadim y Sergei
  • Secundarios: La hermana y la madre de Marianne

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Sobre el autor/a

Primero que nada, gracias a Ana María y a la gente de Románticas en el Horizonte por esta oportunidad para conocernos mejor. Soy Erika Fiorucci, venezolana, para más señas, y si le preguntan a cualquiera que medianamente me conozca cómo soy, estoy segura que en la descripción habrá dos palabras: Libros y Aviones. Todo el tiempo tengo un libro conmigo y si no estoy leyendo, estoy planeando mi próximo viaje.

Amo los deportes (OJO verlos, no hacerlos) en especial el fútbol y el tenis (si hay Mundial, Wimbledon o Roland Garros, seguro llegaré tarde al trabajo), las películas de acción, los postres y las pijamas. Odio manejar y, por consiguiente, el tráfico; madrugar me parece un castigo (y por madrugar entiéndase salir de la cama antes de las 8:00 am) y soy la persona menos paciente que conozco.

Siempre he escrito, pero noticias como periodista, y Cuatro días en Londres es mi primera novela.

Ambientación y contexto

La novela es contemporánea y como lo dice el título, estamos en Londres la mayor parte del tiempo. Tiene mucho que ver con esa idea romántica de conocer a un extraño en unas vacaciones y enamorarte, aunque las cosas le salen un poquito torcidas a la protagonista, y también con cómo la profesión que elegimos y la percepción que la gente tiene de ella nos define. ¿Somos lo que hacemos o es únicamente la manera de ganarnos la vida?

Sus personajes principales

 
Marianne Cabani
 
Vadim Chekov
 
Sergei Petrov
 
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Ella: Katie Holmes Él: Sergrey Kapriva Él: Aram Gevoryan

Nunca vi a los personajes con las caras de individuos ya existentes, pero para los efectos de esta presentación pasé horas en google buscando y encontré gente muy parecida. En este caso son tres y no dos (Sergei se puso furioso cuando consideré ponerlo como personaje secundario y no fui capaz de negarle nada porque él es muy lindo).

Marianne: ¡Hola! Soy periodista, bueno lo era porque renuncié y ahora estoy tratando de decidir qué voy a hacer con mi vida. El problema es que ¡no sé hacer más nada! y, lo que es más grave, no quiero hacer periodismo pero tampoco quiero hacer otra cosa. -Se encoje de hombros y da una sonrisa de disculpa-. Para alargar eso de tener que tomar una decisión, últimamente me he vuelto muy buena en posponer las cosas, decidí irme de vacaciones y en un bar en Londres conocí al responsable de que mi vida se tornara aún más caótica: Sergei. Ah, por cierto, el chico de la sonrisa de ángel caído viene en combo con un sujeto que parece una mezcla de mafioso ruso con agente secreto del MI16 que se llama Vadim y es capaz de congelar el infierno sólo con la fuerza de su mirada. Sí, está bien, es bellísimo pero en una forma que asusta. Si Sergei es sinónimo de problemas, Vadim tiene una señal encima de su cabeza que dice: “peligro, riesgo nuclear”. -Se tapa la cara en un teatral gesto de desesperación-. ¿Por qué no me quedé en mi casa compadeciéndome de mi misma?

Vadim: No doy entrevistas. La vida privada de las personas debe permanecer privada. -Cruza los brazos sobre el pecho y por un momento todos piensan que no va a decir más y, claro, nadie se atreve a preguntarle más nada porque aprecian su vida, pero finalmente continúa-: Cualquier desliz y llegan esas sanguijuelas de la información a escarbar en tu basura y a magnificarlo todo.

Sergei: (Mira a Vadim con cara de fastidio y pone los ojos en blanco antes de voltear y sonreír. Todas las mujeres en una radio de un kilómetro suspiran). ¿No saben quién soy? Hablando en serio… ¿No leen los periódicos? Yo soy Sergei Petrov, el mejor bailarín clásico de las últimas décadas, al menos eso dicen los críticos, que mi presencia ilumina cualquier escenario… También se dice que soy parrandero, borracho y mujeriego y los paparazzi me persiguen para probar esa teoría. Yo no soy como Vadim, no tengo problemas en darles lo que quieren.

Secundarios a destacar

No hay muchos. Está Alex (Diminutivo de Alexandra). Es la mejor amiga de Marianne y está firmemente convencida de que encontrarás la solución a cualquier dilema después de un par de tragos de Vodka.

La madre de Marianne, que como toda buena madre siempre dice lo que su hija más teme, y el jefe cascarrabias, culpable de que nuestra heroína sea una excelente periodista y al mismo tiempo odie serlo.

Anécdotas que contar

Cuando salió la convocatoria del Premio HQÑ y decidí participar comencé a escribir una novela totalmente diferente. Era una distopia sobre una ciudad en la que la competitividad laboral era tan fuerte que gente estaba más preocupada por triunfar que por sentir. Luego que llevaba como treinta páginas me di cuenta que no estaba funcionando pues era demasiado densa. El tiempo seguía corriendo… tic, tac… así que me dije “escribe sobre algo que conozcas” y eso se resumía en dos palabras: Periodismo y Ballet. A partir de allí todo fluyó fácil, la terminé en cinco fines de semana.

Algo que no está en el libro, porque no tuve tiempo de incluirlo y darle toda la profundidad que merecía, es que la hermana de Marianne, que sólo aparece mencionada, se llama Elinor, en referencia a las protagonistas de Sensatez y sentimientos (o Sentido y sensibilidad) de Jane Austen. Sólo que en este caso las personalidades están intercambiadas, Marianne es la razón y Elinor la emoción.

Alicientes para su lectura

Si le preguntáramos a los protagonistas, Marianne seguramente diría que la recomienda porque te sumerge un poco en los dilemas de la vida: ¿quién soy? ¿a dónde voy? ¿es sexo o es amor?, etc. Sergei diría que tienes que leerla porque él está en ella (además de Vadim y ambos son dos sujetos muy bien parecidos), hay sexo apasionado y, además, el ballet está de moda. Y Vadim te ordenaría que no la leyeras porque es su vida privada y eso no tiene por qué interesarle a nadie.

Sin embargo, hay un comentario en www.goodreads.com que hizo una lectora y que resume mucho lo que yo sentí escribiendo Cuatro días en Londres: “Me reí demasiado con lo sarcastico de Vadim y las loqueras de Marianne, ah y la dulzura de Sergei... ame el libro totalmente”. (Por cierto, ese comentario hizo que un día malo se convirtiera en uno bueno para mí).

Un pequeño aperitivo

 —Voy a salir de aquí sin decir adiós —dije señalando la puerta— y te voy a dejar acostado en esa cama, medio desnudo. —Ahora mis manos lo señalaron a él—. Eso es sexy, ¡Soy una mujer despiadada! Moderna, que cena hombres y los escupe por las mañana. Esa soy yo.
—¿Eres una antropófaga bulímica? —dijo tratando de contener la risa.
Cerré los ojos tratando de encontrar el enfoque. Estaba balbuceando, tenía que cerrar la boca y salir de allí. Con fortuna, de regreso a casa, conseguiría quien me hipnotizara y me hiciese olvidar todo aquello. De lo contrario, lo que estaba diciendo ahora me iba a avergonzar el resto de mi vida.
—No, sólo estoy sufriendo un ataque de pánico. —Abrí los y me encogí de hombros haciendo un mohín.
—Eres la neurótica más encantadora que he conocido —dijo él ahogando una carcajada, pero no se movió. Por el contrario, acomodó el cobertor a su alrededor y se arrellanó aún más, dejando claro que no pensaba moverse—. ¿Al menos me puedes dar tu número de teléfono?
—Oh, no —dije negando con la cabeza.

Y, el booktráiler...

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