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  • Lanzamiento: Febrero 2013
  • Visitas en web: 1134
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Autor/a

Menchu Garceran

Información de la novela

  • Autor/a: Menchu Garcerán
  • Título: El último carnaval
  • Serie: Independiente
  • Orden Serie: -
  • Editorial: Terciopelo
  • Época: Actual
  • Principales: Mario y Gabriela
  • Secundarios: Marc, Helena, Angelo y Gabriella

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Sobre el autor/a

Presentarme a mí misma es una de las cosas más difíciles que se me pueden pedir. ¿Por dónde empiezo? Lo normal es hacerlo por el principio, claro.

Remontémosnos a muchos años atrás, a la época de la mini falda y los Beatles. Sí. En mi colegio no había calefacción (muy al principio) y nos daban una botellita de leche a media mañana. A algunas de las que leáis esto quizá os suene. Ah, iba el sábado al cole. Solo durante pocos años, pero lo recuerdo a la perfección.

Nací en Cartagena. No puedo decir que fuera accidental, más bien fue muy premeditado. Mis padres vivían ya en Albacete pero mi madre escogió tenernos a mis tres hermanas y a mí en su tierra, cerca de la suya. Por lo tanto me he criado con sus costumbres y las de La Mancha. Digo «pijo» y «pollera». No. Pollera no es falda.

Mis primeros contactos con la lectura, a parte del colegio, por supuesto, empezaron durante las vacaciones. Mi abuelo leía novelas del oeste y mi tía novelas románticas. Así empecé a desear irme a sus casas para poder empezar y leer alguna de aquellas novelas cortas que hacían que no me aburriera. Después empecé con las aventuras de los cinco, los siete secretos, Puck, y un gran descubrimiento a mis 15 años (más o menos) José Luís Martín Vigil, que escribía sobre jóvenes con sus problemas y sus «amoríos».

La especialidad que escogí en magisterio Lengua y literatura española y francesa, me puso en contacto con cantidad inmensa de lecturas diferentes, desde Victor Hugo y Beaudelaire, a Benito Pérez Galdós (Por cierto ¿Habéis leído Marianela? Me parece una gran historia de amor) El gusto por la lectura no se termina, cada vez se quiere abarcar más y hasta aquí llegué, leyendo todo lo que caía en mis manos. Ya entonces empecé a escribir mis primeros textos. Supongo que todo el que lee, al final quiere escribir y así empecé a inventar mis propias historias.

Mi gran suerte fue que en los foros donde las colgaba me animaran a hacerlo en «serio» Y ahí empezó la aventura en la que estoy inmersa.

Ambientación y contexto

La novela comienza en Barcelona, en el barrio gótico, un entramado de calles estrechas que te trasladan a otra época. Ese «decorado» resultaba necesario para el pistoletazo de salida. Y de ahí a Venecia. ¿Qué os voy a decir de Venecia? Por supuesto es un lugar bellísimo y romántico pero, sobre todo, es un rincón cargado de historia. He disfrutado de cada momento que he buceado en ella.

La historia transcurre por todos los sitios emblemáticos de la ciudad. En realidad el palacio ducal tiene un gran protagonismo. Sus mazmorras, llamadas Piombi, son un punto clave. Ya descubriréis por qué. ¿Sabéis que Casanova se escapó de ellas cuando se pensaba que era imposible hacerlo? El puente de los suspiros, último lugar por el que los presos veían el gran canal a través de sus celosías, el ghetto judío, el primero que hubo en el mundo, son también lugares en los que se mueven los protagonistas.

Los acontecimientos suceden durante la época del carnaval. Podréis descubrir algunas de las tradiciones de estos festejos. Tiempo de fiestas, bailes y apertura de los grandes y señoriales palacios (palazzi) Todo está envuelto en la magia del pasado y la bruma del frío invierno.

Sus personajes principales

 
Mario
 
 
Gabriela
 
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El: Raoul Bova  Él: Valeria Mazza

Mario
Cuando vi a la mujer del retrato que guardaba en mi dormitorio, mi corazón se detuvo de golpe. El cuadro había cobrado vida. Después, cuando conocí a la excéntrica rubia, pensé que estaba loca. Todavía lo pensé más al descubrir su secreto. Sin embargo y a pesar de todas sus rarezas, me atraía como una llama a la polilla.
Yo, descendiente de los condes de Rusconi, que vivía en uno de los más antiguos palacios del Gran Canal, me vi enredado en la sutil inteligencia y gran belleza de Gabriela. Mi vida se puso patas arriba con su aparición. Ya sabía que eso pasaría en cuanto la descubrí admirando los frescos de la sala del Gran Consejo.

Gabriela
Soy historiadora y vivo en Barcelona. El día que descubrí el porqué de mi obsesión por la historia de Venecia, mi vida cambió. Si alguien me hubiera dicho que iba a ver fantasmas, habría salido corriendo despavorida para huir de mi misma. Sin embargo, me lo tomé bastante bien.
Siguiendo las indicaciones de uno, me marché a Venecia, a descubrir el gran secreto de mi familia y allí choqué con Mario, el estirado. ¡Señor! Que cruz de hombre. Me observa continuamente y debe pensar que estoy loca. Eso me cabrea muchísimo y me incita a pincharle sin cesar para que pierda ese férreo control del que hace gala. Es guapísimo pero, muy, muy serio. Mi misión es hacerle cambiar. 

Secundarios a destacar

En esta novela aparecen unos cuantos secundarios:

Marc. Amigo de Gabriela desde la adolescencia. Es como su Pepito Grillo. No la deja tranquila, le hace pensar y enfrentarse a sus problemas.

Helena. Amiga de Gabriela. Vive en Venecia y se conocen desde los tiempos en que Gabriela estudió en la ciudad de los canales.

Lucía y Monica. Madres de Gabriela y Mario. Una pareja que dará mucho que hablar.

Alessia y Bruno. Dos hermanos, amigos de los Rusconi, que aportan otra visión a la historia.

Angelo y Gabriella. Quizá podríamos definirlos como protagonistas. Lo dejo a vuestra opinión.

Aparece otro personaje misterioso, del que no os voy a hablar aquí. Tendréis que buscarlos entre las calles venecianas.

Anécdotas que contar

Pues ahora mismo me acuerdo de una que se repitió varias veces. A pesar de haber estado en Venecia, vi cantidad de vídeos sobre la ciudad, desde cómo se fabrica una góndola a cómo se restaura un palazzo.

Navegué tanto por los canales que, cuando me acostaba, sentía el bamboleo de la góndola y tenía la sensación de estar rodeada de agua.

Alicientes para su lectura

Porque en esta vida que llevamos tan llena de problemas y prisas nos merecemos un remanso de paz, de distracción y de cosas bellas. Creo que esta historia es una historia de amor bella (más bien dos) que transcurre en una ciudad bella.

Nos permite soñar, volver al siglo XVIII, visitar lugares mágicos y compartir con los protagonistas la búsqueda del secreto de Gabriella.

Un pequeño aperitivo

Gabriela apretaba el libro contra su pecho mientras escuchaba hablar a su madre. Gabriella, un misterio, una mujer que se llamaba como ella y que podría haber sido su hermana gemela. Sufrimiento, sueños, voces en la oscuridad. Tembló al pensar en todas las posibilidades que se abrían ante ella. Levantó los ojos hacia su madre, quien la observaba con intensidad y algo parecido al miedo.
—Creo que eres la elegida —concluyó Lucía en un tono adusto.

♥♥♥♥♥

El desconocido le decía algo que podría ser amable, pero su expresión adusta se contradecía y la confundía. ¿Quién era aquel hombre y qué quería de ella?
Mario la sacudió con suavidad y elevó el tono de voz. A lo mejor era sorda y por eso no respondía a sus palabras.
—¡Señorita!
¿Por qué no dejaba de gritar? Le dolía la cabeza y aquel insensible no la dejaba en paz. ¿Qué había que hacer para conseguirlo? Seguramente, decírselo.
Empezó a hablar pero las palabras murieron en sus labios. Aquellos fríos ojos grises la miraban molestos, casi enfadados.
—¿Sabe usted que no se puede permanecer en esta zona a estas horas? —La voz brusca y ronca del hombre volvió a elevarse con aspereza a la vez que la sacudía por el brazo.
Ella se deshizo de la mano con un gesto y lo miró con furia. ¿Qué se había creído aquel energúmeno?
«Por Dios» ¿Qué le pasaba a aquella mujer?
—Señorita, no puede estar aquí —insistió.
Ella reaccionó al fin, fulminándolo con la mirada. Entonces le respondió en su idioma.
—Hace años que vengo y nunca me han prohibido pasar —protestó con voz molesta.
Aquello era cierto, se dijo él. Hacía muy poco tiempo que se había restringido el paso a aquella zona. Ella parecía saber a la perfección dónde iba y dónde se encontraba. Era una mujer muy rara y, vista tan de cera, resultaba más inquietante el parecido con su retrato. Ese mero detalle, ya le puso en guardia contra ella.
—Bueno, pues ahora sí está prohibido. No puede permanecer en esta parte de las prisiones, están en proceso de restauración —apuntó en tono brusco—. Ahora, si me lo permite, la acompañaré a la salida—. Hizo intención de sujetarla de nuevo por el brazo pero ella saltó hacia atrás cuando sintió su contacto.
Acababa de ver a aquel hombre por primera vez hacía unos segundos y ya la exasperaba.
—¿Y usted es...? —preguntó con cierta impertinencia sin moverse del sitio. Conocía a un montón de personas que trabajaban allí de otras visitas e investigaciones pero a él no lo había visto jamás. Si lo hubiera hecho, no se habría olvidado. Seguro.
—Mario Rusconi —se presentó extendiendo su mano—, responsable del palacio.

Y, el booktráiler...

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