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  • Lanzamiento: Octubre 2013
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Autor/a

Ava Campbell

Información de la novela

  • Autor/a: Ava Campbell
  • Título: En tierra ocupada
  • Serie: Independiente
  • Orden Serie: -
  • Editorial: Vergara
  • Época: Siglo XIX
  • Principales: Inés y Adrien
  • Secundarios: Clara, Beatriz y el coronel Mouret

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Sobre el autor/a

Tal vez algunos me conozcáis por mi primera novela, «Quédate en mi vida», publicada en 2012. Para los que no sepáis nada de mí, os diré que, a pesar de ni nombre, soy una escritora nacida en Vitoria hace ya unos cuantos años y, como la gran mayoría de escritoras que conozco, lectora compulsiva y aficionada a escribir desde pequeña.

La escritura no es mi profesión, sino mi pasión. En realidad, trabajo en la gestión de recursos humanos. Pero hace cuatro años tuve la oportunidad de disponer del tiempo necesario para desarrollar mi vocación, y así es como surgió la historia de Anna Hurst y John Lisle, los protagonistas de «Quédate en mi vida». Y como la historia gustó, ahora tengo la gran suerte de poder presentaros esta segunda novela, «En una tierra ocupada».

Ambientación y contexto

La acción transcurre en el verano de 1808, justo al comienzo de la ocupación francesa de la Península Ibérica. Desde comienzos de ese año, las tropas francesas habían comenzado a cruzar la frontera con la excusa de la ocupación de Portugal. En esos primeros momentos, se suponía que venían como amigos, y así les recibió el pueblo. Pero cuando en mayo (el famoso levantamiento del 2 de mayo) reprimieron las protestas de Madrid con crudeza, ya nadie pudo seguir engañándose sobre sus intenciones: los franceses habían llegado como invasores, y el pueblo no quiso aceptarlo.

En ese contexto, Vitoria fue una de las ciudades clave en la ocupación. Estratégicamente dispuesta en el camino de Madrid a Francia, amurallada, con una guarnición importante y permanente a lo largo de los seis años que duró la ocupación, en ella no fue posible manifestar abiertamente el desacuerdo con la ocupación francesa. En ella, al comienzo de la ocupación, había aproximadamente 6.000 habitantes, el mismo número de soldados que se acantonaron en ella. Las relaciones entre ocupantes y ciudadanos fueron numerosas e inevitables.

Y a esta ciudad es a donde, contra su voluntad, debe trasladarse Inés de Mendívil en julio de 1808, y donde conoce a Adrien Labat.

Sus personajes principales

 
Inés
 
Adrien
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Ella: Olga Kurylenko Él: Michael Anderson

Inés es una joven de veinticinco años que, hasta el momento de tener que trasladarse a Vitoria, a casa de sus tíos, ha vivido con su hermana Clara y su tío Germán en Urteizar, un pueblecito en los montes cercanos a la ciudad. Lleva años encargándose de la gestión de sus tierras, y a sí misma se considera inteligente, decidida, tenaz y testaruda. El traslado no ha hecho mella en su hábito de independencia, pero en una ciudad ocupada, su intención de mantener su libertad y autonomía pronto chocarán con la realidad.

Adrien Labat es un médico francés alojado en la casa de sus tíos. Se ocupa de administrar los hospitales entre Vitoria y el valle del Deba —una labor que le expone a ataques de las partidas guerrilleras que comienzan a surgir cada vez en mayor número en la zona—, y vive volcado en su deber, a pesar de que el celo con que desempeña su cometido le coloque a menudo en una situación difícil con algunos de los mandos militares.

Cuando se conocen en casa de sus tíos, el antagonismo entre ellos se hace evidente. No sólo es francés, lo que ya habría sido suficiente para que Inés lo mirara con desdén; es que, además, la trata con una frialdad y dureza que le resultan completamente irritantes.Y a él le molestan profundamente la imprudencia y osadía de la joven.

Secundarios a destacar

Entre los secundarios, podemos encontrar a Clara, la hermana de Inés, —a quien, a pesar de tener ya diecinueve años, Inés sigue considerando como una niña, y que a su manera se rebelará contra este tratamiento—; el coronel Mouret, un oficial francés prendado de Inés desde que se encuentran por primera vez, o Beatriz Sarriegui, la nueva amiga de Inés, que tendrá un papel destacado en las peligrosas decisiones que tomará ella.

Pero son muchos otros los personajes que encontraremos en sus páginas: Teresa y Tomás Acedo, los tíos de las jóvenes; Martín Aramburu, un antiguo conocido de su niñez que aparecerá en el momento más inesperado para ella, o Francisca Ibarra, víctima de la sinrazón de la guerra. Todos ellos, con sus actos o sus silencios, harán que, en un momento dado, Inés y Adrien tengan que tomar una dura decisión que cambiará sus vidas para siempre.

Anécdotas que contar

La mayoría de personajes de la novela son ficticios, salvo algunos de los que aparecen o se mencionan, que fueron reales. Las localizaciones, al contrario, son en su mayoría reales, salvo algunas imaginadas.

En cuanto a los hechos históricos nombrados, sucedieron verdaderamente. Dejo al lector la capacidad de distinguir entre unos y otros, pero si alguien tiene curiosidad, estaré encantada de responder a cualquier pregunta sobre los mismos.

Y como anticipo, la primera aclaración la hago yo: la anécdota que narra Teresa, la tía de Inés, sobre la compra del palacio de Montehermoso por José Bonaparte, es rigurosamente cierta.

Alicientes para su lectura

Situar una novela romántica en una época tan convulsa como es una guerra puede parecer un contrasentido. Pero es que, al margen de los hechos militares, aquel tiempo fue apasionante por lo que tuvo de coraje, de tenacidad, de adaptación a circunstancias durísimas, y de triunfo de la vida sobre el caos. Y en él, las mujeres tuvieron un papel destacado, pues asumieron sin vacilaciones roles y tareas que hasta entonces habían estado reservados a los hombres.

Inés es una de esas mujeres, tan valiente, decidida y luchadora como lo fueron ellas, y Adrien es un hombre que está a la altura de lo que ella merece. Yo estoy enamorada de estos protagonistas y de su historia, y me gustaría que muchas lectoras puedan sentir por ellos lo mismo que yo.

Un pequeño aperitivo

Esperó con los labios apretados y la barbilla alzada, y los ojos fijos en la mirada desconcertada de Adrien.
—Inés, no... No es posible.
Ella lo miró sin parpadear, tratando de entender sus razones, pero no lo consiguió. Adrien no se había burlado, ni había negado que aquello fuera diferente. Simplemente, se aferraba a aquellas palabras que nada explicaban, y que ella no pensaba aceptar sin más.
—¿Por qué, Adrien? ¿Estás ya casado, es eso?
—No.
—Porque si lo fuera, tampoco importaría. No estoy pretendiendo que te cases conmigo.
—¡Mon Dieu, Inés! —Adrien se pasó la mano por el cabello, incrédulo—. ¿Qué estás diciendo? ¿Eso es lo que piensas de mí? ¿Crees que yo... que podría tomarte como amante, burlando la confianza de tus tíos?
—¡Qué sé yo qué creer! —A pesar de su decisión, su voz tembló—. Sé que entre tú y yo existe un vínculo especial, por mucho que te empeñes en negarlo, pero sólo dices que no es posible.
—Porque no lo es.
—¡Basta ya, Adrien, me volverás loca! Primero me besas como si quisieras devorarme y luego me dices que no es posible. Pues explícame de una vez por qué, y no hagas que me humille suplicando una razón, porque acabaré por no ser capaz de mirarte a la cara. Dímelo. Por favor. 

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