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  • Lanzamiento: Septiembre 2013
  • Visitas en web: 1200
  • Bienvenidas a la Sala de Conferencias de RH

Autor/a

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Información de la novela

  • Autor/a: Noe Casado
  • Título: En tus brazos
  • Serie: Seductores Londinenses
  • Orden Serie: 5
  • Editorial: Esencia
  • Época: Actual
  • Principales: Nicole y Max
  • Secundarios: El hermano y la cuñada de Max, y la madre de Nicole

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Sobre el autor/a

Quizás ésta es una de las preguntas más complicadas de responder. Por muchas razones, pero la principal es que, no sé si esto le pasa a mucha gente, me cuesta hablar de mí misma, o como dirían otros: no me sé «vender».

Vivo a diario con mi doble personalidad, la «Noe» que trabaja, lleva una casa y cien mil cosas más y la «Noe» que en cuanto tiene un hueco se planta delante del ordenador y da rienda suelta a su imaginación, plasmando sobre el papel lo que se le pasa por la cabeza (unas veces con más acierto que otras) hasta que poco a poco conforma lo que viene siendo una novela, que luego, si nadie los impide, será un libro publicado.

No soy de las que escriben todos los días a la misma hora (a las que envidio) ni de las que tienen sus rituales antes de meterse en faena. Procuro estar relajada, no tomármelo como una obligación, eso sí, como única condición para escribir, he de estar sola. Me resulta complicado, por no decir imposible, concentrarme si hay alguien pululando a mi alrededor, o si me mira por encima del hombro lo que estoy escribiendo, así que por las noches suele ser el momento más propicio, más tranquilo.

Ambientación y contexto

En tus brazos es una historia contemporánea, ambientada en una ciudad moderna.

La mayoría de las escenas, por motivos que sólo al leer la novela se entenderán, ocurren bajo techo o en espacios cerrados.

La idea original partía de una base bien sencilla, dos personas, aparentemente que conviven en el mismo lugar y con dos planteamientos tan diferentes. Dos estilos paralelos de vida que da la impresión que es imposible que alguna vez se crucen.

Sus personajes principales

 
Nicole
 
 
Max
 
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Ella: Heather Graham
Él: Josep Fiennes

Nicole, una mujer que lo tiene todo.
Y ese es precisamente le problema.
Un buen trabajo, buena reputación, un novio perfecto...
Nadie puede decir una mala palabra de ella, pero es tan predecible..., tan organizada..., tan sumamente recta que alguna vez piensa desviarse del camino, sin embargo su educación y sus convicciones no se lo permiten.
Vamos a conocerla en el momento en el que empieza a plantearse todas estas cuestiones y en las que por una vez mandará de vacaciones a sus principios, eso sí, los remordimientos pasarán factura.

Max, un hombre que lo tiene todo.
Todo, menos una cosa.
Anda enamorado de su cuñada.
La primera mujer que conoce y que de verdad le interesa.
Ella le explica la diferencia entre talla de sujetador y coeficiente intelectual.
Y como es hombre saca la conclusión que más le conviene.

Secundarios a destacar

Hay dos mujeres de peso que sin ellas la novela no sería la misma.
Linda, la cuñada de Max. Descarada, sin pelos en la lengua.
La única que sabe parar los pies a Max y a su ego.
La madre de Nicole... única en su especie, no digo más.

El resto de los personajes, por ejemplo el hermano menor de Max, un granuja simpático que encandila a cualquiera, sólo tiene un defecto: está casado.
La secretaria de Nicole, seca como ella sola.
Aidan y Carla; por separado son peligrosos, pero unidos es para temblar.
Como guinda, dos viecejitas, cotillas, aficionadas al bingo.

Y por último, cómo no, mi querido Thomas.
Vamos a conocerle un poquito mejor, en su periodo pre-Olivia.

Anécdotas que contar

En tus brazos es una historia que escribí antes de que Treinta Noches con Olivia, de ahí la conexión entre ambas. Lo curioso es que la medio «abandoné» cuando en mi cabeza empezó a tomar forma otra historia; hasta que me puse seria y retomé la escritura. No podía abandonar a Max y a Nicole a su suerte.

Alicientes para su lectura

Lo más divertido... «engañar» a Nicole.
Lo más complicado... conseguir que se sincerasen el uno con el otro.
Lo más emocionante... hacer el ridículo, por primera vez en la vida.
Lo más desesperante... dejar que otros te digan cómo comportarte.
Lo más caliente... eso que te lo diga Max.

Un pequeño aperitivo

Los hombres y sus procesos mentales...

Al principio la idea era excitarla pero a medida que se iba relajando en el agua pasaron a ser meras caricias distraídas, se estaba demasiado bien para moverse.
¿Debía preocuparse por esta extraña forma de proceder?
¿La posibilidad de estar únicamente abrazados le resultaba ahora atractiva?
¿Eso no era lo que hacían las parejas ya consolidadas?
¿Debía de dejar de leer el Cosmopolitan que Linda dejaba en la oficina?

Joder, ahora sí que debía nadarse con ojo y buscar la forma de hablar con Nicole antes de que la vieja se fuera de la lengua, porque, y a pesar de que era evidente que no tragaban a la finolis, un chisme era un chisme y si podían fastiadiarla no dejarían pasar la ocasión de hacerlo.
Todo es cuestión de perspectiva, se dijo. Enfocando bien las cosas y hablando desde el corazón podía conseguir que no le pusiera una demanda.
¿Hablando desde el corazón?
Joder, sí que estaba afectado, sí.

Preliminares...

―¡Ay!
―No te quejes, son los preliminares, sólo que distintos. Además tengo que explicarte unos cuantos detalles sobre las reglas del juego ―dijo él en tono juguetón acercándose por detrás y agarrándola con fuerza―. Como ves, el agua no ha calmado mis instintos sexuales.
―No pretendía eso con el baño ―aseveró algo recatada.
―¿Ah, no? ―Se restregó contra su trasero―. ¿Me estás diciendo que cuando me has invitado a tu bañera era con propósitos deshonestos?
Claramente se estaba burlando de ella, pero como le conocía le siguió la corriente.
―Puede ser, pero está claro que no sé ir por el mal camino y mucho menos arrastrarte a la perdición.
―Querida, esa cama tan antigua de tu dormitorio va a ser testigo en poco menos de diez minutos de si tus propósitos son deshonestos o muy deshonestos.

En la oficina...

―Lárgate. ¿No ves que voy a desnudarme? ―Buscó ropa limpia. Tras el incidente de la semana pasada había dejado en su oficina varias prendas por si las moscas.
―¿Y?
―¿Cómo que "y"? ―Se desabrochó el cinto―. A menos que quieras averiguar cómo es un hombre de verdad te sugiero que te largues.
―¡Ya te he visto desnudo! ―exclamó Linda con indiferencia―. Vaya cosa ―añadió para mortificarle. Cogió una revista y ni siquiera le miró.
Max gruñó y se cambió de ropa, claro que le había visto desnudo, si la memoria no le fallaba, en una situación comprometida. Él estaba en su casa disfrutando de una interesante conversación en el recibidor con una amiga, cuando Martin y Linda se presentaron sin avisar. Como tenían llave entraron en la casa y le pillaron in fraganti, él pensó que se retirarían pero no, Linda empezó a hacer chistes sobre la decoración y Martin a seguirla, joder con el club de la comedia.
―¿Estás ya visible? ―preguntó Linda aguantando la risa mirándole por encima de la revista.
―Un día de estos vas a tener problemas ―advirtió abrochándose los vaqueros, después empezó a sacar las cosas de los pantalones de vestir para guardárselas. Al coger su billetera se dio cuenta de algo.
―¡Bah! ―Ondeó la mano restando importancia―. De todas formas todo queda en la familia ¿no?
―En vez de estar ahí tocándome los huevos podías traerme un café.
―Pues aún te les puedo tocar un poco más.
Max se rió entre dientes, joder con Linda, tenía respuestas para todo.

Y, el booktráiler...

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