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Esencia
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  • Lanzamiento: Febrero 2013
  • Visitas en web: 1443
  • Bienvenidas a la Sala de Conferencias de RH

Autor/a

Gema Samaro

Información de la novela

  • Autor/a: Gema Samaro
  • Título: Entre las azucenas olvidado
  • Serie: Independiente
  • Orden Serie: -
  • Editorial: HQÑ eBooks
  • Época: Actual
  • Principales: Eva y Hugo
  • Secundarios: Lily y Estrella

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Sobre el autor/a

Vaya por delante mi gratitud a Románticas al Horizonte y a Ana María, en especial, por invitarme a participar en este espacio que tiene tanto encanto. Me preguntáis quién es la autora... ¿Sabéis que todavía sigo mirando con cierta sensación extrañamiento mis libros cuando los veo en las librerías? Pues sí, aunque me temo que ya no hay marcha atrás: Gema Samaro soy yo. Y escribo.

Escribo porque no sé hacer otra cosa. Llevo toda la vida inventando historias, no puedo evitarlo. Incluso cuando relato un suceso cotidiano no puedo evitar caer en la tentación de ficcionar. La realidad está bien, pero la ficción es muchísimo menos aburrida y, en mi caso que escribo novelas románticas, siempre termina bien.

Supongo que también escribo porque tengo alma de pirata, adoro la aventura y la libertad, y en los territorios de la ficción me siento siempre así, nómada y libre. Soy devota del amor, de la lealtad y de la alegría. Me gustaría vivir en un perpetuo verano. Adoro el sol, pero soy una criatura de la noche. Soy curiosa, inquieta, ansiosa, caótica, voluntariosa y muy pesada. Así que mejor ya me callo y paso a lo siguiente.

Ambientación y contexto

La historia de «Entre las azucenas olvidado» arranca en una farmacia de barrio cualquiera y de allí salta a Ibiza con David Guetta incluido. El protagonista de mi novela, Hugo D'Argel, es un tío del siglo XVI que desea dejar de ser inmortal y para eso recurre a Eva Villena que es una investigadora de los secretos de la Botica del Escorial, lugar donde se halló el elixir de la eterna juventud. Eva abandonó la investigación hace tiempo, ahora se dedica a despachar gelocatiles en una farmacia, y por supuesto ni por asomo quiere verse inmersa en una aventura semejante.

Pero acaba metida hasta las trancas y esa locura comienza en Ibiza... La locura de la búsqueda del antídoto de la inmortalidad y la locura del amor. La novela continúa en La Mancha, luego en un poblado de África Central y después en París donde tiene lugar un beso que a mí me gusta especialmente, porque he metido a París entero, y que dedico a alguien muy especial para mí.

Sus personajes principales

 
Eva Villena
 
 
Hugo D'Argel
 
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Ella: Rachel Weisz Él: Gerard Butler

Y ahora les doy paso a mis protas...

—Me presento, mi nombre es Eva Villena. Soy farmacéutica y llevaba una vida perfectamente organizada y... previsible, hasta que apareció él: Hugo D'Argel, un atractivo duque francés que tiene... ¿cinco siglos? Cuando apareció en mi vida, así de repente, me cerré en banda a todo. Pero luego, lo pensé mejor y accedí a ayudarle. ¡En qué hora!
—¿Cómo que en qué hora? Haré como que no he leído nada. Soy Hugo D'Argel, un duque francés del siglo XVI, coleccionista de arte, y pertenezco a los Bisontes. Os cuento. Desde hace quinientos años trescientas familias dirigen los destinos del mundo. Lo que muy pocos saben es que esos hombres y mujeres son los mismos desde hace cinco siglos, un grupo denominado Los Bisontes formado por flamencos, venecianos, genoveses, franceses, ingleses y alemanes, enemigos de Felipe II, que en su día se hicieron con el secreto de la inmortalidad y que desde entonces lo controlan todo: las corporaciones, los recursos, el sistema bancario y comercial. Si bien, dentro de Los Bisontes, hay un pequeño grupo disidente, que lucha con denuedo para contrarrestar su poder, liderado por mí. ¿Quién soy yo?
—Como empiece desde el principio os escribe otra novela... —interrumpe Eva—. Está bien. Tengo quinientos años. Confieso que algo he vivido. Solo os diré que soy un tipo que además de...
—De medir 1,90, tener una mirada inteligente y azul, sonrisa irresistible y cuerpo de escándalo...
—¿Ese soy yo? —pregunta Hugo, mientras Eva sonríe y asiente con la cabeza—. Pues además de ser un duque con carisma, al que es imposible resistirse...
—Desde luego... —afirma Eva con ironía.
—Mientras Eva continúa riéndose, porque se está acordando de cierto incidente que tuvimos con unos nonagenarios terminators, aprovecho para contaros que soy un tipo que, además de luchar por un mundo más justo, ansío con todas mis fuerzas dejar de ser inmortal. Para lograrlo solo puede ayudarme Eva, juntos viviremos muchas aventuras... —deja caer Hugo misterioso.
—Porque a él le encanta meterse en líos...
—Bueno, sí, un poco... —reconoce incapaz de negarlo—. Pero merece la pena, sobre todo cuando la aventura más importante, inesperada y apasionante es el amor. —Eva asiente y le besa entregada.

Secundarios a destacar

Lily: Es la dueña de la farmacia donde trabaja Eva. Es una jefa extraña. Pone especial empeño en que Eva trabaje lo justo, paga más de lo que ofrece el mercado, regala días libres, incita a Eva a que llegue tarde y a que se marche antes de tiempo. Se conocen desde que estudiaron juntas el doctorado y además de trabajar juntas, tienen la gran fortuna de ser amigas.

Estrella: Amiga y confidente de Eva. Es la dueña del bar Estrella, un bar de bravas, calamares, futbolines, partidas de mus y tragaperras que está próximo a la farmacia de Eva. Es una mujer adicta al nail art y a los estilismos estrafalarios, además de megacotilla, vitalista, generosa y muy sincera. A veces demasiado.

Anécdotas que contar

Hacía tiempo que tenía esta novela estructurada y con la documentación completa, podía haberme puesto a escribirla en otra época del año, pero no, tuve el arrojo de ponerme a escribirla en pleno verano, cuando no solo llegó el calor y las Olimpiadas, sino también una obra de un bloque de cinco pisos justo enfrente de mi casa.

He escrito esta novela en Alicante, sudando la gota gorda, abanicada por un ventilador de techo renqueante, soportando los gritos de hooligan de mi padre: «Vaaaaamos, Rudy, esa canasta no se puede fallar» y los ruidos de una obra que sé que no acabará nunca. Ah y, por si esto fuera poco, cuando estaba a punto de poner fin a la novela, me salió una raya negra en mitad del monitor... ¿Tengo mérito, eh? Vale, sí, peor es la mina...

Alicientes para su lectura

A mí es que me da mucho pudor vender mi novela, os puedo hacer de maravilla el ejercicio inverso. Me puedo poner a parir que da gusto, pero cantar mis excelencias me resulta muy difícil. ¿Qué tal si os cuento lo que opinan mis amigas de la novela? Diréis: son tus amigas ¿qué te van a decir? ¿Os copio y pego mejor lo que opina mi abuela? Vale, respondo ya.

Mi intención a la hora de escribir esta novela fue contar una historia de amor en clave de humor entre una mortal y un inmortal. Lo he hecho con toda la verdad y el amor que he podido, pero ahora la pelota está en vuestro tejado. Sois vosotras las que tenéis que decir lo que os parece, la novela ya no es mía. Es vuestra. ¡¡Adquirir un ejemplar, por Diosssss!!

Un pequeño aperitivo

Antes os he hablado de un beso... Es este...

Y me besó. Fue un larguísimo beso lleno de luz, de flores, de paseos por infinitas avenidas, de cafés, de brioches, de puentes que cruzan los enamorados, de atardeceres rosados, del Louvre, de tejados caóticos, de plazas mojadas por la lluvia, de mercados, de moda, de libros, de restaurantes, de molinos rojos, de parques con sauces llorones, de la torre Eiffel iluminada de noche... De París entero.
Pedí por si alguien me escuchaba que aquello fuera eterno, pero un taxi paró a nuestro lado, justo en el semáforo, y nos subimos. El taxista tenía puesta la canción Le voyages en train de Grand Corps Malade...
—Me gusta esta canción —dijo Hugo.
—¿Qué dice la letra?
—Dice que las historias de amor son como viajes en tren, es fácil tomar el tren pero hay que subir al correcto. Hay algunos para los que los trenes están siempre en huelga, otros que se meten en el primero que ven y se tienen que bajar en la siguiente estación, los hay aventureros, que hacen un viaje tras otro... Pero solo hay una cosa segura: siempre hay una estación de llegada.
—¿Y lo crees?
—Oui.
—Yo siento que podría amar para siempre.
A él, pero no se lo dije.
—Yo he amado pero solo una vez pudo ser para siempre y entonces la muerte se llevó a Isabelle.
—Pero la llevas contigo, está dentro de ti. Para siempre.
Hugo me miró y dijo:
—No me importaría que contigo fuera siempre.
Me desarmó. Apoyé mi cabeza en su hombro y susurré:
—Ni a mí tampoco.
—Pero para siempre de verdad, Eva...

¡¡Muchas gracias por dejarme pasar este rato con vosotras!! Un beso enorme.

Y, el booktráiler...

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