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  • Lanzamiento: Noviembre 2012
  • Visitas en web: 1086
  • Bienvenidas a la Sala de Conferencias de RH

Autor/a

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Información de la novela

  • Autor/a: Anna Casanovas
  • Título: Hotel California
  • Serie: Hermanos Martí
  • Orden Serie: 4
  • Editorial: Esencia
  • Época: Actual
  • Principales: Marc y Olivia
  • Secundarios: Álex y Sara

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Sobre el autor/a

Si mi vida fuese una serie de la televisión norteamericana, probablemente mi personaje lo haría Katherine Heigl o Rachel McAdams, iría todo el día con zapatos de tacón y escribiría en un Mac impresionante con una preciosa taza de café o de té al lado, o quizá con un Martini en la mano, como hacía Carrie en «Sexo en Nueva York».

Nada más lejos de la realidad.

Nací en 1975, cuando en España todavía había dos canales de televisión y los teléfonos móviles sólo aparecían en las películas de ciencia ficción. Siempre quise ser escritora; yo era de esa niñas torpes a las que nunca eligen para los equipos de futbol o de básquet en clase de gimnasia y que se pasan horas leyendo en un banco o en la biblioteca. Cuando tenía quince años, más o menos, después de leer «Matilda» de Rohal Dahl, decidí que algún día haría exactamente eso; escribir y vengarme de mis archienemigos del cole.

Lo de la venganza terminé superándolo (de verdad), y cuando llegó el momento de ir a la universidad opté por estudiar Traducción e Interpretación y como idiomas elegí inglés y ruso; como veis las pelis de James Bond y de espías en general son una de mis debilidades. Después decidí hacer algo «serio» y estudié derecho, que es mucho más divertido de lo que la gente cree.

Dejando a un lado el rollo curricular, cuando tenía diecisiete años conocí a un chico muy guapo con cara de surfista que me cayó fatal, y claro está terminé casándome con él. Durante más de diez años llevé una vida de lo más normal trabajando en un departamento de préstamos de un banco; pero hace seis años, si no me falla la memoria, leí un artículo en un periódico acerca de que las editoriales españolas empezaban a interesarse por la literatura romántica y mandé mi primer manuscrito.

Esa novela era «Nadie como tú», y desde entonces he publicado diez más y he tenido dos niñas.

Cuando digo que mi vida podría ser una serie de televisión norteamericana es porque en la actualidad trabajo de traductora y de escritora y tengo dos niñas que me montan unos líos dignos de salir en la tele. Pero ni llevo tacones ni bebo Martinis. Me paso los días pegada al ordenador intentando dar con la palabra exacta de todas y cada una de las novelas que traduzco, la última ha sido una de Sylvia Day que me ha llevado de cabeza. Y cuando escribo, peor, no descanso hasta encontrar la escena adecuada y puedo pasarme semanas en chándal (con esta confesión mi glamour ha desaparecido por completo) y mis hijas se quejan porque no hay yogures en la nevera.

«Hotel California» es una novela muy especial para mí porque es la penúltima de mi serie contemporánea y porque su protagonista, además de llamarse como mi marido, es un héroe muy personal. Digamos que es el primer hombre real sobre el que escribo, y estoy convencida de que si lo conocéis os enamorará.

Ambientación y contexto

El Hotel California sólo existe en mi imaginación aunque para crearlo me basé en dos hechos muy concretos; el primero, la zona donde vivo y los trabajos que realicé de muy joven como recepcionista y guía turística; y el segundo, un hotel de Cerdeña en el que estuve en otra vida con Marc, es decir, antes de tener a las niñas. Dejad que me explique mejor.

Cuando tenía dieciocho años trabajé de guía turística durante todo el verano, fue agotador, pero me divertí muchísimo y practiqué el inglés (e improvisé en alemán y en francés), y además conocí la ciudad de Barcelona y la Costa Brava de un modo distinto. A fecha de hoy puedo afirmar que conozco casi todos los museos de la zona, así como mercadillos y tablaos flamencos. Al año siguiente, trabajé en la recepción de un hotel y todavía aprendí más cosas, sobretodo a tener paciencia con la gente que viaja más de diez horas en autocar seguidas. El mundo de los hoteles de verano y de todo lo que gira a su alrededor da mucho de sí, y no descarto volver a inspirarme en él en el futuro.

En cuanto al Hotel California en sí, es decir, un hotel pequeñito, colocado directamente en la arena frente al mar y en el que suena a menudo ópera, os cuento que me inspiré en un pequeño hotel que visité en la isla Cerdeña hace años. Se trata de un hotel pequeñito gestionado por la propia familia que encontramos por internet. Marc y yo fuimos allí a finales de junio. Cuando llegamos, vestidos con pantalones cortos y camisetas, preguntamos dónde podíamos comer algo (habíamos viajado hasta allí en avión y luego habíamos conducido durante unas horas para llegar a la playa). El recepcionista, un chico de nuestra edad, nos dijo que todo estaba cerrado pero que su hermana iba a casarse en menos de una hora en el mismo hotel y que estábamos invitados. Marc y yo nos quedamos alucinados y, evidentemente, le dimos las gracias pero le dijimos que no podíamos asistir. El chico fue a buscar a su padre y a su madre, que insistieron hasta convencernos, y Marc y yo terminamos comiendo con el resto de invitados de la boda. Sé que creeréis que me lo estoy inventando, pero es la pura verdad, Marc todavía se muere de vergüenza cuando se acuerda. Supongo que no hace falta que os diga que al día siguiente fuimos a comprar un regalo a los felices novios. No sé si ellos se acordaran de la pareja de españoles que asistió a su boda sin avisar, pero nosotros nunca los hemos olvidado.

Ese hotel se quedó gravado en mi memoria, así que cuando escribí «Hotel California» no tuve ninguna duda de cómo describirlo.

Sus personajes principales

 
Marc Martí
 
Olivia Millán
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Él: Matt Bomer Ella: Álexandra Daddario

Hola a todos, soy Marc, las chicas de RH me han pedido que me presente y la verdad es que no sé por donde empezar. Si os soy sincero, ni siquiera sé si mi nombre es Marc o Martí. Y supongo que ahora os he liado más y no querréis saber nada de mí. Lo mejor será que empecemos por el principio, ¿no os parece?

Mi nombre es Marc Martí y soy el tercero de una familia de seis hermanos. El segundo es Álex, aunque sólo nació treinta segundos antes que yo. Sí, tengo un hermano gemelo y somos idénticos, como dos gotas de agua. El problema es que esa semejanza se reduce al exterior porque Álex es perfecto, igual que el resto de mis hermanos, y yo… yo no lo soy tanto. Digamos que yo soy la oveja negra de la familia, lo he hecho todo; peleas, borracheras, acostarme con un sinfín de mujeres, perder varios trabajos, todo lo que podáis imaginaros y más.

Pero hace seis años hice algo horrible y desde entonces tengo la sensación de que no me merezco estar aquí. Hace un mes creí tocar fondo cuando me pasé una semana encerrado en mi piso bebiendo para ver si así lograba olvidar lo sucedido. Evidentemente me echaron del zoo, ah, no sé si os lo he dicho, pero soy veterinario. Y justo entonces apareció Álex, súper Álex, y me pidió un favor; que fuese a una notaria en la Costa Brava y me hiciese pasar por él.

Iba a negarme, yo soy así de egoísta, pero Álex me dijo que tenía que ir a San Francisco a recuperar al amor de su vida y piqué el anzuelo. Sí, en el fondo soy un romántico empedernido que siente debilidad por la ópera, pero no se lo digáis a nadie.

En fin, la cuestión es que llegué a la notaria y conocí a Olivia. Y por primera vez en mucho tiempo me alegré de estar vivo. Olivia es distinta al resto del mundo e insiste en llamarme Martí y en creer que soy especial. Y cuando estoy con ella creo que puedo serlo.

Martí es mi segunda oportunidad en la vida y no voy a desaprovecharla. Todavía no sé qué pasará cuando Olivia descubra que no soy Álex, así que si queréis averiguarlo conmigo, nos vemos en el Hotel California.

Hola a todos, yo soy Olivia Millán y no acabo de entender el interés repentino en mi persona cuando me he pasado la vida intentando pasar desapercibida, pero por Románticas al Horizonte estoy dispuesta a hacer una excepción y hablar con la prensa. Como he dicho antes, me llamo Olivia y mi madre es La Belle Millán, una de las mejores cantantes de ópera de España, y del mundo entero según ella. Y la peor madre del mundo, según yo. Mi madre me dejó con el abuelo cuando yo tenía quince años para poder irse a vivir la vida, como si estando conmigo no pudiese hacerlo. Como habéis deducido, nunca he superado el abandono de mi madre, a pesar de que al menos tuvo la decencia de dejarme con el abuelo y no en un hotel (algo que había hecho en alguna ocasión). El abuelo Eusebio es increíble. Era, mejor dicho, todavía me cuesta hacerme a la idea de que ha muerto. El abuelo vivía para el hotel y él me enseñó todo lo que sé. El Hotel California es mi casa y sus empleados son mi familia. Por eso me duele tanto que el abuelo no haya confiado en mi completamente.

El abuelo siempre hacía las cosas a su manera y su testamento es prueba de ello; me ha dejado el noventa y cinco por ciento del hotel y el cinco por ciento restante se lo ha dejado a un tal Álex Martí, un ejecutivo sin escrúpulos al que conoció hace un año. Al parecer, el abuelo cree que el hotel terminará consumiéndome, y para evitarlo me ha impuesto una condición: Martí (lo llamo Martí porque el abuelo llamaba siempre a la gente por su apellido y porque tengo la sensación de que Álex no le pega) y yo tenemos que gestionar juntos el hotel durante un año y, si al terminar dicho periodo de tiempo el hotel es rentable, yo me quedaré con el cien por cien y Martí cobrará una generosa cantidad de dinero por vender su parte. Si no es rentable, lo heredará mi madre con la obligación de venderlo y repartirse los beneficios conmigo.

¿Qué os parece? Seguro que si os sucediera a vosotros estaríais tan enfadados como yo. Aunque tengo que reconocer que Martí no es para nada como me lo había imaginado, y que es el primer hombre que me hace sentir una presión en el pecho y un nudo en el estómago cuando hablo con él.

Cada vez me cuesta más mantener las distancias, pero no se me da bien confiar en la gente. ¿Creéis que debería darle una oportunidad a Martí? Estoy hecha un lío, y los besos que él me da me eliminan las neuronas, así que os agradecería que os pasaseis por el Hotel California a echarme una mano.

Secundarios a destacar

Los personajes secundarios de «Hotel California» son, sin lugar a duda, Álex y Sara, aunque la verdad es que no los definiría como secundarios, sino como protagonistas con menos páginas.

Álex Martí es el hermano gemelo de Marc Martí y el punto de origen de la novela. Álex es un chico serio y muy responsable que un fin de semana conoce a una chica y hace algo sin precedentes en él: acostarse con ella sin apenas preguntarle el nombre. Después de ese fin de semana tan increíble, Sara, la misteriosa chica en cuestión, descubre algo de Álex que la pone furiosa y lo abandona. Pero Álex no está dispuesto a rendirse y cuando averigua que Sara está en San Francisco decide ir tras ella.

Sara es una española que trabaja en Estados Unidos para una importante multinacional hotelera, o al menos eso es lo que hacía hasta que la despidieron por culpa de un informe que ha escrito un ejecutivo de la misma empresa pero afincado en España. Tras perder el trabajo, Sara vuelve a España para estar unos días con su familia. Por suerte, mientras está en casa recibe una oferta de otra empresa hotelera, esta vez norteamericana, y decide salir para celebrarlo. Esa noche conoce a un chico increíble y, haciendo algo muy inusual en ella, se acuesta con él sin conocerlo demasiado. Al día siguiente descubre que su desconocido amante es Álex Martí, el ejecutivo español culpable de su despido.

La historia de amor entre Álex y Sara se desarrolla en San Francisco y se basa en la premisa de si existe o no el amor a primera vista o, si como dice Sara, es posible que el rollo de una noche sea en realidad el amor de tu vida.

Además de Álex y de Sara, el Hotel California está lleno de inquilinos muy peculiares y que seguro os gustarán; como Tosca, un pastor alemán con tendencia a ejercer de Cupido, o Los Borgia, un matrimonio que trabaja en el hotel y cuyas discusiones terminan con deliciosas lasañas para el resto del personal. Y, si habéis leído mis anteriores novelas contemporáneas, también volveréis a encontraros con otros miembros de la familia Martí. Si no, esta es vuestra oportunidad para conocerlos.

Anécdotas que contar

Una noche, cuando hacía poco que había empezado a escribir Hotel California, estábamos en casa viendo un capítulo de Ladrón de guante blanco en la tele, Ágata, mi hija mayor me preguntó:

—Mamá, ¿este señor existe de verdad?
Ante esa pregunta, yo me quedé atónita y a Marc casi le da un infarto.
 le contesté.
 ¿Y dónde está? siguió Ágata.
 En Nueva York dije yo alucinada.
 Ah, vale, pues entonces iré allí a buscarlo. Cerró los ojos y se tumbó en el sofá.

Ése fue el instante exacto en que elegí a Matt Bomer como inspiración para mi novela. Espero que si Ágata algún día va a Nueva York a buscarlo me lleve con ella, y que si lee esto no se muera de vergüenza.

Dado que Marc y Álex son gemelos idénticos, en el booktrailer de la novela ambos están representados por el estupendérrimo Matt Bomer, y las dos chicas que aparecen haciendo los papeles de Sara y de Olivia son Hilarie Burton como Sara y Álexandra Daddario como Olivia. Las dos salían también en la serie «Ladrón de guante blanco» e interpretaban a distintas parejas del personaje de Neal Caffrey.

Si yo fuese J.K. Rowling y pudiese elegir el casting para Hotel California, supongo que no hace falta que os diga que Matt Boomer sería el protagonista masculino, y para el papel de Sara también elegiría a Hilarie Burton porque posee la sofisticación y la elegancia que caracteriza a mi personaje. Sin embargo para Olivia elegiría a una chica con una aspecto un poco más dulce y más naif que Álexandra Daddario, como por ejemplo, Ginnifer Goodwin en «Érase una vez», o Rachel McAdams en «Todos los días de mi vida». Quién sabe, quizá algún día pueda elegir actores de verdad, pero de momento tengo que conformarme con cogerlos prestados.

Alicientes para su lectura

¿Por qué tendéis que ir corriendo a comprar un ejemplar de Hotel California?

Veamos, dejad que piense un segundo, pero antes permitidme que me presente, soy Elizabeth, la madre de Álex y de Marc. ¡Ya está! Ya lo sé, tenéis que leer «Hotel California» porque nunca he visto a dos hombres perder la cabeza así por amor, y eso que el caso de Guillermo, mi hijo mayor, también fue espectacular.

Empecemos por Álex, al fin y al cabo es el mayor de los gemelos, aunque sea sólo por unos segundos. El lunes después de que Sara lo abandonase vino a casa como si nada, pero el muy idiota se quemó con la plancha, se olvidó de cerrar el grifo del baño y casi se cae por la escalera un par de veces. Evidentemente, cuando se lo pregunté me dijo que no le pasaba nada. Pero semanas más tarde, cuando averiguó que Sara estaba en Estados Unidos, confesó; y no sólo eso, sino que por primera vez en su vida le vi hacer algo espontáneo. Adoro a Álex, pero siempre había creído que le faltaba un poco de chispa… qué equivocada estaba. Lo único que le faltaba era encontrar la mecha adecuada. Álex se ha convertido en una especie de volcán en erupción y yo de vosotros no me perdería la oportunidad de presenciar su reencuentro con Sara.

Marc, por otra parte, lleva años teniéndome muy preocupada. Marc está convencido de que es la oveja negra de la familia, y si os lo dice no os lo creáis. Marc es el núcleo de fuerza de sus hermanos, sin él, Guillermo y Álex se habrían peleado hace años y las niñas se odiarían por cualquier estupidez. Marc es el único que consigue que todos hagan las paces y ni su padre ni yo sabríamos qué hacer sin él. Sí, cometió un error muy grave, pero no fue culpa suya y como el muy terco se niega a hablar de ello los remordimientos lo están carcomiendo por dentro. Hasta hace poco creía que iba a tener que resignarme a verlo así de triste, pero hace unas semanas vino a casa y, bueno, no diré que me encontré con el Marc de siempre, sino que por primera vez en mucho tiempo vi al hombre que siempre supe que Marc llegaría a ser.

No sé qué diablos le ha pasado en ese hotel (perdonad mi lenguaje pero me emociono) pero si de mí depende Marc va a quedarse allí para siempre. Allí ha conocido a una chica y se ha enamorado como un idiota, él no me lo ha dicho, pero las madres sabemos esas cosas. Además, apenas llevaba diez minutos en casa y ya había mencionado el nombre de Olivia más de treinta veces.

Si yo pudiese, me pegaría en una pared del hotel y observaría todos y cada uno de los detalles de su historia de amor. Los hombres de la familia Martí son muy apasionados, creedme, yo me he casado con uno.

Coged el libro y no lo soltéis, seguro que os emocionaréis y os enamoraréis de sus personajes. Como dice la canción, el «Hotel California» es un lugar maravilloso.

Un pequeño aperitivo

Nunca se me ha dado bien elegir un trozo de la novela; será demasiado corto, demasiado largo, revelará demasiado, demasiado poco… me asaltan las dudas y termino hecha un lío. En fin, este es el que he elegido para animaros a leer «Hotel California». Espero que os guste y que os lance de cabeza a ir a por la novela entera:

Escaló las rocas y se sentó en la del extremo, así podía ver el mar mientras las olas la salpicaban. Antes siempre lloraba cuando se peleaba con su madre, ahora ya no. Ya no le quedaban lágrimas para ella, sino sólo un dolor que la desgarraba por dentro y la horrible sensación de que era una estúpida. Una estúpida por seguir creyendo que algún día su madre se convertiría en otra persona y la querría.
—Millán, ¿puedo subir? —le preguntó Marc desde la arena. La había alcanzado en seguida, pero había optado por dejarla sola unos segundos.
—Vete de aquí, Martí —dijo ella a media voz—. No quiero hablar del tema.
—Pues no hablemos del tema —aceptó él—, ¿Puedo subir?
—¿Por qué? Puedes irte tranquilo, te prometo que no me tiraré al mar. Volveré a casa de Tomás dentro de un rato.
Le estaba hablando sin mirarlo, con los ojos fijos en las olas, que no dejaban de moverse, y decidida a alejarlo de allí. Marc iba a necesitar algo impactante para hacerla reaccionar y lo que se le ocurrió fue decirle la verdad:
—Quiero subir porque quiero abrazarte.
—¿Por qué? Aquí nadie puede verte —contestó sarcástica y dolida al recordar el beso que le había dado delante de Nicolás—. Y además no hace falta. Puedo apañármelas sola.
«Siempre lo he hecho».
—Siento lo de ayer, me comporté como un imbécil.

—¿No crees que esta noche ya me han humillado bastante? Mi madre acaba de dejar claro que no me quiere, aunque eso ya debería tenerlo asumido. Al fin y al cabo, lleva toda la vida demostrándomelo. Y ahora, ¿tú vas a decirme que no deberías haberme besado? Lo sé. Vete. Por favor.
—No, no voy a decirte eso, Millán. Voy a decirte que me porté como un imbécil al fingir que no te había besado. Llevaba semanas deseándolo, y cuando lo hice y vi que no era para nada como me lo había imaginado, no reaccioné bien.
—No lo estás arreglando, Martí.
—Dios, Millán, me vuelves loco. Cuando estoy contigo me siento como si fuese otra persona, tengo ganas de sonreír y de gritar al mismo tiempo. De besarte y de pedirte que me beses, de marcharme de aquí corriendo para no verte más y de quedarme contigo para siempre.

Hasta aquí puedo leer…

Y, el booktráiler...

Comments (2)

  • manuela

    manuela

    18 Enero 2013 at 15:01 |
    Este libro tiene buena pinta... voy a leérmelo haber que tal , pero creo que es una historia muy bonita. Haber que tal sale.
    • ELFLED

      ELFLED

      19 Enero 2013 at 20:03 |
      Manuela, yo me lo he leído y te puedo decir que la historia de estos dos me encantó pero que me supo a poco. La historia es tan bonita que yo quería más...

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