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  • Lanzamiento: Noviembre 2013
  • Visitas en web: 1690
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Autor/a

Brianna Callum

Información de la novela

  • Autor/a: Brianna Callum
  • Título: Juramentos de sangre
  • Serie: Independiente
  • Orden Serie: -
  • Editorial: Nowe Volution
  • Época: Actual
  • Principales: Alexander y Evangeline, Duncan y Megan
  • Secundarios: Laird Randolph, Lady Dora, Kate, John y Lady Sylvia

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Sobre el autor/a

Mi nombre real es Karina Costa Ferreyra. Nací en Capital Federal, Argentina; pero como mi familia y yo somos apasionados por la tranquilidad (y yo amo los paisajes de montaña), desde el año 2006 es Capilla del Monte, un pueblo de las sierras de Córdoba, Argentina, nuestro hogar permanente. Además de escritora, soy esposa y mamá de dos varones adolescentes, Brian y David. En casa convivimos con cinco mascotas: Cuatro perritas: Kiara, Brisa, Maiev y Mora; y un gato: Alex (sí, no se equivocan, su nombre es en honor a Alexander, uno de los protagonistas de «Juramentos de sangre», y se lo ganó porque siendo un «bebito» me acompañaba mientras escribía los primeros bocetos de esta historia que hoy por fin ve la luz.

A todo esto, tal vez se pregunten por qué un seudónimo. Bien, cuando comencé a escribir novelas (había escrito cuentos y algunos «poemas» desde muy chiquita, pero no novelas), tuve la necesidad psicológica de separar a la «escritora», de la maquilladora (profesión que ejercí durante muchos años). Luego, ya fue tarde para volver atrás porque toda mi carrera la había hecho con un seudónimo, de ahí que firme gran parte de mis obras como Brianna Callum. ¿Por qué ese seudónimo? Fueron los dos primeros nombres que vinieron a mi mente: Brianna es un nombre celta, y Callum, un nombre escocés.

Escribo relatos y novelas románticas contemporáneas e históricas de ficción (de época, romance escocés, etc.), y algunas de mis obras contienen tintes sobrenaturales. Resulté entre los ganadores en algunos certámenes literarios tanto en Argentina como en España y actualmente tengo varias novelas publicadas en papel y en formato electrónico. «Juramentos de sangre», es mi más reciente publicación.

Ambientación y contexto

«Juramentos de sangre» tiene la particularidad de que hará que el lector «viaje» de un lugar a otro y de una época a otra. El hilo conductor de la historia se desarrolla en la época actual, en tres escenarios distintos: Montana y Los Ángeles, Estados Unidos; e Inverness, Escocia.

Pero como la novela tiene un tinte sobrenatural dado que la trama versa sobre las vidas pasadas, las almas gemelas y las reencarnaciones, gran parte de la historia transcurre en distintas épocas: Highlands, Escocia, en el siglo XVIII; Londres, Inglaterra, en el siglo XIX; e Inverness, Escocia, en el siglo XX. Los protagonistas, a través de sueños o recuerdos, nos mostrarán cada una de sus vidas pasadas.

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Sus personajes principales

En la novela se cuentan dos historias de amor y aventuras que se entrecruzan y que se tejen a través de los siglos, en diferentes épocas y ciudades, y que ponen a prueba el Tiempo. Y los protagonistas principales de «Juramentos de sangre», no son dos, sino cuatro. Cuatro almas signadas por una promesa de amor eterno y por un juramento de honor que deberán enfrentar peligros, odio, envidia y persecuciones… incluso desafiar a la misma muerte para estar juntos.

Ellos son: Alexander, Evangeline, Duncan y Megan; pero dejemos que sean ellos quienes se presenten:

 
Duncan
 
Megan
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Él: Gerar Butler Ella: Liv Tyler

Mi nombre es Duncan McGraeme. Nací en las Tierras Altas de Escocia, en el Año de Nuestro señor de 1695. Me considero un hombre de palabra, un hombre de honor, también un hombre que prefiere la paz; no obstante, me vi obligado a cometer algunos crímenes en busca de justicia… y de venganza.
Fui testigo del asesinato de mi hermano menor, Alexander, y de su mujer, Evangeline, y nada pude hacer para impedirlo. Desde entonces, he vivido con esa carga en la conciencia… Es difícil… muy duro. Mi hermano no merecía ese final. Pero no solo fui testigo de sus muertes, también lo he sido del juramento de amor eterno que hicieron. Ellos volverán…
Enceguecido de furia, busqué venganza e hice mi propio juramento de honor a mi hermano muerto. Estas dos acciones, signaron mi destino para siempre. Pero no me arrepiento, cumpliré con mi palabra, aunque para ello deba regresar en una nueva vida. Y también volveré por Megan, siempre volveré por ella… la mujer que me salvó la vida, mi mujer, mi ángel.

Mi nombre es Megan. Corría el Año de Nuestro Señor de 1720, yo tenía veinte años, y me encontraba sola en las montañas escocesas. Hacía unos días que había huido de la fortaleza de mi padre, el laird MacKinnon, para evitar una boda… la mía. De ninguna manera accedería a desposarme con ese viejo despiadado y asqueroso, el laird McGraeme,  con quien mi padre tenía intenciones de reforzar lazos. Pero cuando emprendí ese viaje, no sabía que el destino me deparaba mucho más que la libertad. En ese viaje, conocería al amor de mi vida.
Duncan McGraeme yacía inconsciente a la vera del río. Tenía múltiples golpes y heridas profundas en su cuerpo. Se desangraba… En cuanto lo vi, supe que se estaba muriendo, pero algo dentro de mí, algo inexplicable que se encendió como una llama, me proporcionó la fuerza necesaria para arrebatárselo a la muerte. Me sentía egoísta, lo admito, pero lo deseaba para mí. Quería a ese hombre a mi lado… para siempre. Nuestra vida no ha sido fácil, pero no cambiaría ni un segundo de lo vivido por estar junto a él.

♥♥♥♥♥

 
Alexander
 
Evangeline
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Él: Jake Gyllenhaal Ella: Amy Adams

Soy Alexander MacKenna. Tengo treinta y tres años y vivo en un rancho ganadero ubicado en Montana, en las afueras de Havre, un rancho al que he llamado «The Little Highlands». Ustedes se preguntarán la razón de este nombre, por demás curioso, y no los culpo. Lo he llamado así, no por casualidad, sino porque es allí, en las verdaderas Highlands escocesas, donde nace mi verdadera esencia. Hoy soy un vaquero norteamericano, pero en el pasado… en otras vidas, fui otros hombres. Sí, otros.
En 1703 nací en Escocia, en la zona del Glen Affric. Mi nombre, entonces, fue Alexander McGraeme. Fui el hijo menor de un poderoso y cruel laird: Randolph McGraeme, y tuve dos hermanos: Randolph (hijo) y Duncan… De mi padre y de mi hermano mayor, sinceramente, no tengo palabras agradables para decir, en cambio de mi hermano Duncan podría hablar horas, pero lo resumiré con pocas palabras: Duncan fue el mejor hombre que conocí en mi vida, un hombre de honor y de palabra.
Y fue en Escocia, donde encontré a mi alma gemela. ¡Vamos! ¿No me irán a decir que no creen en esas cosas? En fin, cada quien con sus creencias, pero déjenme que les cuente que, desde que tuve uso de razón, supe que en el mundo había una persona destinada para mí. Alguien que me complementara: mi alma gemela… mi alma destinada. Estaba convencido de que sabría reconocerla en cuanto la tuviera frente a mí, ¡y por Dios Santo, que no me equivoqué! Evangeline… Ella era todo lo que había esperado. Era mía, y de nadie más. Pero el destino, o quienes lo manipularon, impidieron que estuviéramos juntos. Antes de morir nos juramos amor eterno, nos prometimos que volveríamos en otra vida y que sabríamos reconocernos.
En nuestra segunda vida pasada, Evangeline y yo nos reencontramos en Londres, casi un siglo después. Pero solo nos reencontramos, para volver a perdernos. El momento es ahora. Hoy estoy convencido de que ella también ha vuelto en esta época. Lo presiento. Evy y yo tenemos una extraña conexión, aunque ella todavía no es consciente de lo que realmente nos une. Volveremos a encontrarnos… Lo sé.

Mi nombre es Evangeline Jesper, tengo treinta años, soy médica veterinaria y trabajo y vivo en Los Ángeles, Estados Unidos. Mi vida sería normal si no fuera por los extraños sueños que tengo desde niña. En ellos, un hombre me llama… En realidad, cuando era niña, quien me llamaba era un niño, tal vez tres años mayor que yo; pero a medida que yo crecía, él también lo hacía. Fue como crecer juntos. Hoy debe de tener alrededor de treinta y tres años. En los sueños lo veo vestido de vaquero y rodeado de montañas, creo que vive en un rancho ganadero, pero vaya uno a saber en qué parte del mundo está ubicado… si es que existe, claro.
A veces creo que me he inventado a Alexander, ese es su nombre, para no sentirme tan sola, dado que mis padres me abandonaron descaradamente al dejarme toda la vida al cuidado de niñeras. Mientras que para mis padres carezco de importancia, para Alexander parezco imprescindible. Cada noche él acude a mis sueños y me llama, me dice que me ama, y aunque resulte extraño y por demás absurdo, yo también siento que lo amo…  Me pide que lo busque y me dice que volveremos a casa… ¡pero esa «casa» a la cual él se refiere es Escocia, y yo nunca he estado allí!, al menos en esta vida…
Estoy decidida a buscarlo. Si Alexander de verdad existe, lo quiero a mi lado, en mi vida; no solo en mis sueños.

Secundarios a destacar

Laird Randolph McGraeme: Yo soy el laird de los McGraeme, soy la máxima autoridad de mi clan y no admito que me desobedezcan. Tengo tres hijos, lástima que dos no sirven para nada. ¡Menos mal que el mayor, Randolph, me salió McGraeme de la cabeza a los pies, ese sí que vale! ¡Porque un McGraeme debe ser duro y no debe pedir permiso! ¡Si quiere algo: mujeres, tierras, posesiones, no tiene más que estirar la mano, y tomarlo! ¡A ver, quien se atreva a desafiarme y decir lo contrario, aquí lo espero, espada en mano, y que no espere seguir teniendo la cabeza pegada al cuerpo después de enfrentarme!

Lady Dora McGraeme MacDonald: Soy la única hermana del laird McGraeme. Cuando mi hermano enviudó, de buen grado lo ayudé a criar a sus hijos, de hecho, los quiero como si hubiesen nacido de mis propias entrañas. Duncan y Alexander son mi mayor orgullo, pero Randolph… A pesar de que me empeñé en inculcarle buenos valores, la semilla endemoniada que mi hermano sembró en su corazón echó raíces y se arraigó con fuerza. Randolph es despiadado y ambicioso, quizás hasta más que su propio padre, y lo que más me preocupa es que detesta con ferocidad a Duncan y a Alexander, tanto, que temo por ellos.

Kate Smith: ¡Hola! Soy Kate. Con Evy somos las mejores amigas desde la época de instituto, luego fuimos juntas a la universidad y ahora trabajamos en la misma clínica veterinaria. Somos confidentes y nos apoyamos mutuamente en las buenas y en las malas. Además, soy la única persona que conoce el secreto de Evangeline: su «historia» con el hombre de ojos verdes que cada noche la visita en sueños. Evy está decidida a buscarlo, y yo la ayudaré a hacerlo.

John White: Mi nombre es John White. Me he criado en la fortaleza de los MacKinnon como un mozo de cuadras, aunque Lady Megan siempre me ha tratado como a un hermano menor. Me enorgullezco de decir que he sido yo quien la ayudó a escapar la primera vez, y también he ayudado a Duncan a rescatarla en otra ocasión. Por cierto, desde entonces, los tres vagamos por las montañas escocesas como fugitivos, pero no me arrepiento de haberlos seguido. Duncan McGraeme me ha adoptado como su hermano, y para mí es todo un honor.

Lady Sylvia: ¿Qué tal? Como ya sabéis, soy la hija mayor del conde de Strafford. ¿Hermana? Ah, sí, bueno, debo reconocerlo, tengo una hermana menor, Evangeline, pero les aseguro que en nada se parece a mí. Ja, jaaa (risita forzada), ¡si hasta parece que esa niña salvaje no fuera de la familia! Pero ¿para qué perder el tiempo hablando de ella, una niña que no hace más que tener ideas extrañas en la cabeza? ¿Caminar descalza bajo el sol, con el cabello suelto (y para colmo mostrando esa tonalidad rojiza tan fuera de moda), sin sombrero, lo que acarrea pecas… a quién se le ocurre? ¡Solo a ella! Una señorita educada y de buena familia debe pretender todo lo contrario y, desde luego, fijar sus metas en lo más alto. Por ejemplo, yo no me conformaré con un marido sin título, aspiro a un marqués, al menos. Esa mocosa es la antítesis a una jovencita aristocrática, sin embargo, y no me explico cómo, tiene suerte… consigue todo cuanto yo desearía tener. ¡Es una desgraciada! En fin, me retiro, debo ir a retocarme el peinado y a empolvarme la nariz.

Anécdotas que contar

Una anécdota que tengo de esta historia y que atesoraré por siempre en lo más profundo de mi corazón y en mi alma misma, es que para las escenas de luchas de espadas (que hay varias), conté con la ayuda de mi hijo más chiquito: David. Miramos muchos videos al respecto, luego armé las coreografías de acuerdo a lo que necesitaba en cada escena de la novela, las narré, y por último las practicamos para ver si resultaban reales y convincentes. Fue muy divertido.

Alicientes para su lectura

En este apartado, quiero compartir con ustedes la sinopsis de «Juramentos de sangre», que creo, lo dice todo:

Corre el año 1720 en Escocia. En un tiempo donde rigen la espada, los señores de las tierras, el honor y la traición, dos parejas se encontrarán para no perderse jamás, o quizás sí…

Dos historias de amor y aventuras que se entrecruzan y que se tejen a través de los siglos, en diferentes épocas y ciudades, y que ponen a prueba el Tiempo. Cuatro almas signadas por una promesa de amor eterno y por un juramento de honor, que deberán enfrentar peligros, odio, envidia y persecuciones… incluso desafiar a la misma muerte para estar juntos.

Pero cuando el amor y un juramento son más fuertes que las propias leyes de la naturaleza, tan poderosos como para vencer las barreras de la vida y de la muerte, entonces ocurren los milagros y los hechos inexplicables…

Un pequeño aperitivo

Highlands, Escocia
Año de nuestro Señor de 1720
Duncan McGraeme cabalgaba como un poseso por las praderas de las Highlands. Sus fuertes muslos desnudos, revelados bajo el plaid azul y negro que ondeaba sobre ellos, se apretaban a ambos flancos del caballo y cada uno de los músculos de sus brazos y de su torso se contraía cada vez que agitaba las riendas del animal.
Tenía un mal presentimiento. Sabía que algo malo estaba por ocurrir y debía llegar a tiempo para impedirlo.
Espoleó a su caballo haciendo que se esforzara hasta el límite; de eso dependía la vida de su hermano menor y él no podía permitir que Sawny sufriera algún daño.
Hacía un tiempo que Alexander le había confiado sus sentimientos hacia Evangeline y le había hablado de los encuentros furtivos que tenían a diario en el bosque para verse.
Alexander estaba perdidamente enamorado de Evangeline.
—En cuanto Evy y yo nos vimos, nos reconocimos, Duncan —le había confesado Sawny—. La atracción instantánea, el amor… más poderoso que cualquier otra fuerza… Pude sentirlo aquí —había explicado con pasión, con una mano sobre el pecho—, justo en mi corazón de manera inequívoca. Evy y yo somos almas destinadas a estar juntas. Somos almas gemelas.
Evy y Sawny se amaban, no obstante debían ocultar al resto del mundo el amor que se profesaban, pues el laird Randolph McGraeme, el padre de Sawny y Duncan, estaba obsesionado con Evangeline.
Ese era el motivo por el cual Duncan ahora cabalgaba desesperadamente.
El laird, de alguna manera que Duncan ignoraba, había descubierto los encuentros de la pareja en el bosque y había partido enfurecido en su busca. Duncan sabía perfectamente bien que el hecho de que Alexander fuera su hijo menor no significaría nada para el cruel laird. Si era necesario, el maldito desafiaría al muchacho con tal de conseguir a Evangeline y Sawny se enfrentaría a él sin dudarlo con tal de defender el honor de su mujer. Ellos corrían un gravísimo peligro… ¡Y el maldito caballo parecía estar siempre en el mismo lugar!
Duncan se sentía desesperado.
Había estado enseñando a luchar a su hermano menor desde que este cumplió los siete años. Sawny era muy bueno con la espada. Era ágil, inteligente, incansable, aun así, todavía no estaba a la altura del laird. Años de verdaderos combates habían curtido al viejo, además superaba a su hijo, si bien no en altura, sí en tamaño y fuerza y, para rematarlo, tenía la peor de las cualidades: era despiadado como el mismísimo demonio.
El laird había salido del castillo bastante antes que Duncan, y eso a él lo preocupaba mucho. Una pequeña ventaja podía costar una vida, la vida que más significaba para él: la de su adorado hermano, la única persona a la que él quería más que a su propia existencia. Si algo le sucedía a Alexander, eso sería algo con lo que Duncan jamás podría dejar de cargar en su conciencia.

Y, el booktráiler...

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