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  • Lanzamiento: Marzo 2013
  • Visitas en web: 1615
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Autor/a

Astrid Gallardo

Información de la novela

  • Autor/a: Astrid Gallardo
  • Título: Las 2 vidas de Lucía
  • Serie: Independiente
  • Orden Serie: -
  • Editorial: Tombooktu
  • Época: Actual
  • Principales: Lucía y Alberto
  • Secundarios: Manuel, Marina y Paula

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Sobre el autor/a

Soy una mujer afortunada que tiene una familia maravillosa y muy buenos amigos. Me gusta leer y escribir, la música y los musicales, bailar y ver bailar, el cine, hacer deporte, el chocolate y, sobre todo, estar con mi familia y mis amigos. Pero también me gusta, en pequeñas dosis, el silencio y estar sola. Y me apasiona viajar.

Creo que soy una autora atípica porque llevo poco tiempo escribiendo novelas, pero ahora forma parte de mi vida y espero que sea para siempre. Mi vida profesional tiene que ver más con los números que con las letras, por eso la publicación de este libro ha sido una sorpresa para todos los que me rodean. «Las 2 vidas de Lucía» ha sido la segunda novela que he escrito, pero la primera que se ha publicado. En este momento estoy escribiendo mi cuarta novela.

Ambientación y contexto

La historia de mi novela transcurre en Madrid en la época actual, y Valencia es otra ciudad que, aunque no es una constante en el libro, tiene también bastante importancia. Lucía, su marido, su mejor amiga y el hombre del que está enamorada son abogados.

Yo no soy abogada, pero he trabajado como auditora y los departamentos de auditoría de las firmas multinacionales tienen muchas similitudes con sus departamentos jurídicos y los grandes despachos de abogados. Supongo que por eso los personajes principales son abogados. Todos ellos han ganado mucho dinero ejerciendo su profesión, por lo que están bien posicionados y viven holgadamente.

Sus personajes principales

 
Lucía
 
 
Alberto
 
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Ella: Monica Bellucci
Él: Pierce Brosnan

Me gusta Monica Belucci en esta foto para representar a Lucía, con ese look de camisa blanca y esa mirada dulce. Lucía es, como ella, elegante, sofisticada y sencilla a la vez.

Creo que Pierce Brosnan, en sus «cuarenta y…», es físicamente el hombre perfecto para encarnar a Alberto Betancourt pero, además, ha vivido personalmente un drama muy parecido al que vive mi personaje. Pierce Brosnan y su mujer, Cassandra Harris, lucharon durante cuatro años contra una dura enfermedad con la que sufrieron terriblemente, acabando con la vida de ella, y algo muy parecido le sucede a Alberto Betancourt.

Pero mejor que hablen ellos mismos:

Hola, me llamo Lucía y soy abogada, igual que Manuel, mi marido, con el que tengo tres maravillosos hijos. Acabo de tomar una de las decisiones más importantes de mi vida: dejar de trabajar. Me gusta mi trabajo y soy buena haciéndolo, pero sé que es lo que mi familia quiere y ellos son lo más importante. Además, lo que siento por Alberto, el fundador del bufete en el que trabajo, es cada vez más intenso y no quiero deshacer ni poner en peligro la bonita familia que tengo. Me derrito cuando me mira con sus ojos azul marino, tan distintos a todos los demás. Ese hombre está en todos mis pensamientos a todas las horas de todos los días. Pero eso no lo sabe nadie más que yo. Y, quizás, él.

Me presento, mi nombre es Alberto Betancourt y soy abogado. Estoy perdidamente enamorado de Lucía, pero ella tiene una familia que quiere conservar, aunque no creo que haya amor en su matrimonio porque, si así fuera, no me miraría como lo hace y no me haría sentir que es conmigo con quien quiere estar. Por eso, no seré yo quien le proponga avanzar en nuestra relación. Está en sus manos y yo estoy aquí, esperándola.

Secundarios a destacar

Manuel: Marido de Lucía. Quiere a Lucía o, mejor, quiere la vida que tiene con Lucía, pero no la valora, ni siquiera se da cuenta de todas las renuncias que ha ido haciendo en su vida, de las que él ha sido el principal beneficiario.

Marina: Íntima amiga de Lucía. Un poco egocéntrica y muy distinta a ella pero a la que le une una larga y profunda amistad que le lleva, incluso, a llamar a su primera hija como ella y hacerla su madrina.

Paula: Ex gimnasta enferma de ELA, a la que separan más de veinte años de diferencia, con la que Lucía llega a tener una especial amistad. Cada una supone el apoyo que la otra necesita.

Anécdotas que contar

Recuerdo de una forma muy especial un momento mágico que se creó en torno a «Las 2 vidas de Lucía» durante una comida con mis hijas. Ellas me pidieron que les contara el argumento y, en aquel momento, yo tenía muchas dudas sobre lo atractiva que podía ser la trama, pero a ellas les encantó y no dejaban de preguntar y comentar cada una de las escenas que yo les iba relatando. Su entusiasmo y su ánimo eliminaron todos mis recelos y me llenaron de energía para seguir escribiendo.

También me gustó mucho la bonita coincidencia que existe con el nombre de mi personaje, Alberto Betancourt, y que yo desconocía hasta que me lo descubrió uno de mis seguidores, Peter Maza Gallego. Él me hizo saber que hay un pianista que se llama de la misma manera y me dejó un link con una de sus melodías: Luna de Xelajú. Es una música preciosa y me encanta la casualidad. Podéis escucharlo aquí:

Alicientes para su lectura

Porque «Las 2 vidas de Lucía» os va a gustar. A todos, jóvenes y menos jóvenes, ejecutivos y bohemios, intelectuales y románticos... hombres y mujeres. Como siempre digo, «Las 2 vidas de Lucía» es una novela para mujeres que deberían leer los hombres.

Lucía es una mujer con la que cualquiera de vosotras os podéis sentir identificadas en algún momento de vuestras vidas, por alguna de las decisiones que toma o alguna de las situaciones que se le presentan y eso os llevará a pensar en vosotras mismas y dar una vuelta a vuestras circunstancias. Y deberían leerla los hombres porque ella ha tomado las decisiones más importantes de su vida en función de lo que su marido quiere, o de lo que ella cree que su marido quiere, y ella explica lo que siente, lo que piensa, por qué lo hace, y quizás los hombres pueden de esta forma conocer un poco el, para ellos, inexplicable mundo de las mujeres.

«Las 2 vidas de Lucía» es un libro fácil de leer y entretenido, que cuenta una historia sencilla con situaciones cotidianas que nos pasan a todos, y por eso creo que puede llegar a todos. Es un libro escrito sin pretensiones, sin ningún objetivo, y por eso tiene tanta naturalidad y tanta frescura.

Un pequeño aperitivo

Me miró con sus ojos azul marino tan distintos a todos los demás y esa mirada dulce que ponía cuando quería hacer que mi corazón palpitara intensamente y yo le contesté como si no hubiera nada especial entre nosotros, como si fuéramos solo dos colegas a los que les une la profesión y el tiempo que han trabajado juntos, aunque él sabía que realmente lo conseguía, que casi se podían escuchar mis latidos.
—Pero seguiremos en contacto ¿no?
—Por favor. Siempre —contestó con ojos suplicantes.
Nos levantamos y él se acercó a mí para darme una calurosa despedida. Me abrazó y durante unos segundos me apretó contra su pecho.
—Buena suerte, Lucy.
Después se separó ligeramente para darme un beso en la mejilla y luego apoyó su frente contra la mía. Estábamos muy cerca, los labios casi se rozaban, sentía su aliento y, aunque no quería continuar avanzando, tampoco quería separarme de él.
—No olvides que siempre tendré un sitio para ti.
«Tanto en mi vida profesional como en mi vida personal», yo sabía que así terminaba esa frase.
Alberto era la única persona que me llamaba Lucy y solo lo hacía cuando estábamos a solas, en esos momentos de intimidad que le gustaba crear para hacerme saber que se sentía fuertemente atraído por mí. Nadie más ha buscado nunca un nombre cariñoso para mí, siempre he sido Lucía para todos, incluso para mis seres más queridos, y me gustaba que él lo hubiera hecho porque me hacía sentir especial. A veces yo le correspondía llamándole Albert, como si solo estuviéramos bromeando, como si no quisiera decir nada el hecho de que me llamara Lucy, pero yo sabía que era su forma de decirme que estaba esperando una señal, que solo dependía de mí hasta dónde podía llegar nuestra relación. Respetaba mi vida sin presionarme, pero creo que realmente esperaba y luchaba para que algún día acabáramos juntos. Yo tenía cuarenta y cuatro años y para mí era muy halagador, siempre había sido atractiva pero mi físico notaba el paso del tiempo y yo era muy consciente de que estaba perdiendo mi encanto, por eso me gustaba sentirme deseada, saber que todavía un hombre podía interesarse por mí.

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