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  • Lanzamiento: Enero 2015
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Información de la novela

  • Autor/a: Regina Roman
  • Título: Loca de amor
  • Serie: Mujeres de Hoy
  • Orden Serie: 9
  • Editorial: Versátil
  • Época: Actual
  • Principales: Mirella y Pablo
  • Secundarios: Gilda

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Entrevista

A principios de año la editorial Versátil publicó «Loca de amor», de Regina Roman, una historia que está reportando muchas satisfacciones a su creadora. Para hablar sobre esta historia y conocer mejor lo que podemos encontrar entre sus páginas hemos querido contar con su autora, que ha tenido a bien concedernos parte de su tiempo. Como siempre, Regina, gracias por tu colaboración y amabilidad.

Gracias a vosotras, bombones, por acordaros de mí.

Esta historia no podría tener mejor nombre y es que todas tus historias son pequeñas locuras. Pero centrándonos en esta, ¿de qué trata la novela? ¿A dónde nos vas a llevar esta vez?

LOCA DE AMOR es una ensalada con muchos ingredientes. Es romántica contemporánea con intriga y muchísimo humor. Partimos de Madrid pero enseguida nos vamos de ruta turística por los castillos del Loira. Disfrutaremos de la visita por los castillos, los restaurantes más recomendables de la zona, los jardines, las tumbas de famosos como Ricardo Corazón de León o Leonardo Da Vincci… Fueron muchas sorpresas las que encontré en el proceso de documentación, casi regalos, locuras que tenía en mente y que de repente se hicieron realidad con este u aquel dato que me encajaban a la perfección. Lo pasé bomba.

Sobre los protagonistas, ¿cuáles son sus principales características? ¿Cómo los definirías? 

En una historia con tantísimos personajes divertidos es complicado decantarse, pero claro, existen ellos, la pareja protagonista, MIRELLA y PABLO que luchan en un tira y afloja plagado de escenas delirantes, puesto que él, romántico hasta la médula, tiene muy claro lo que quiere, a esa guía bajita de ojos verdes que le ha robado el corazón, mientras que Mirella… Bueno, Mirella tiene un problemita con la gestión de afectos, con la elección de «los hombres de su vida», no se deja querer. Para colmo, cuando la situación le ataca los nervios, salta su vena «ninfómana» y se descontrola casi con lo primero que tiene a mano. En este caso, lo primero es un guapísimo doctor, miembro de su grupo de turistas, al que usa y desprecia como si fuese un clínex. Pero en el fondo, las cosas nunca son lo que parecen…

Haciendo alusión a tu vena escénica, ¿qué tal el resto del reparto? ¿Fue difícil realizar el casting?

El plantel de secundarios es de lujo: Mirella se hace cargo de un microbús con 8 turistas españoles, a cada cual más estrafalario. Cada uno de ellos, hasta sus nombres, han sido pensados para arrancarle al lector una sonrisa: Clodomiro Puñales, Yo Tah Kohono, Doña Cordelia, Miss Guga, Rita y Rulfo Mascarpone y finalmente… Gilda. El incombustible fantasma de «Un féretro en el tocador de señoras» que vuelve, como le prometí a mis lectores fans de Gilda, más loca que nunca, dispuesta a hacernos disfrutar.
Y para muestra, un botón:

—Próxima parada, Azay le Rideau. Es un pequeño castillo del siglo xvi reconstruido por el tesorero real del reino como signo exterior de su ascenso social. Como casi todos, rodeado de un foso y un bonito jardín y a diferencia, su romántico enclave a orillas del río Indre. Comparado con los que veremos después es bastante sencillo. Siete euros la entrada general para los que no la llevan incluida en el viaje —añadí dedicándole a Cordelia esa mijita de información extra—. Está construido sobre una pequeña isla con unos cimientos que se elevan directamente desde el río. Buen lugar para sentarse a reflexionar.
—Igual lo intentamos si no nos llevas con la lengua fuera como en casi todas las visitas, leches, vaya prisas —nos obsequió Cordelia con su voz cascada y su temple desagradable. Me mordí la mejilla hasta hacerme sangre.
—Olvídala, es uno de esos seres humanos que se dedican a acumular karma del chungo a paletadas —me susurró la siempre atenta Gilda—. Verás cuando la espiche, las lleva claras, no va a fregar suelos esta… Si es que no la mandan derechita al sótano con las calderas, que también puede ser...
Más relajada, sonreí. También me preguntaba por qué traía Rita Mascarpone una fiambrera con filetes rusos a tan tempranas horas de la mañana y, aún más, de dónde sacaba estómago para zampárselos en comunión con su marido. Y vuelta a cantar el «‘O sole mio» que ya se estaba convirtiendo en el himno de nuestras excursiones.
—Ya verán qué castillo tan precioso —los animé—, de cuento de hadas. No es como el de Mónaco, pero…
No me esperaba la explosión de opiniones dispares que al parecer, provoqué.
—Oh, ni me lo nombres. Mónaco entero es para derribarlo —aludió Clodomiro atusándose las gafas.
—Una horterada así como verde —lo secundó Guga.
—No sólo eso, al edificar a tontas y a locas se han pasado los principios fundamentales del feng shui por el arco del triunfo; es caótico, demencial, crispado, no me extraña que se pasen el día borrachos, colgados de un trapecio y poniéndose los cuernos a lo salvaje.
—Y son unos horteras en color pistacho indefinido —recalcó Guga dispuesta a reservarse la última palabra.
—Vale, vale, no he dicho nada —los tranquilicé temiendo que Gilda se vengase por amor y se liara a tortas con los dos por despotricar de su amadísimo Mónaco. Pero no, se quedó en paz. Las fatiguitas que paso con mi amiga invisible, para mí se quedan.

¿Cómo ha sido el proceso de creación? ¿Has tenido dificultades con la documentación o a la hora de desarrollar la trama?

Tenía una promesa que cumplir, recuperar a Gilda para una nueva novela. Y siempre he querido hacer la ruta de los castillos del Loira. Sigo queriendo. Tuve que recurrir a Tour operadores, mapas y webs de viajes para confeccionar nuestro propio itinerario, el mío y el de mis personajes. Empecé a escribirla sin más idea que la del arranque. Dios mío, soy escritora de brújula pero esto ya se pasaba de castaño oscuro, ni siquiera conocía el final. Usaba los ratos que dedicaba a LOCA DE AMOR como respiro de otras cosas más serias que andaba preparando, de modo que cuando lo tuve terminado habría apostado una mano a que no tenía ni pies ni cabeza, ya que fui desarrollando la historia por impulsos, con planificaciones mínimas. Fue una sorpresa leerla y comprobar que no solo se sostenía en pie sino que me gustaba. Aún así, ya me conocéis, le he dado muchas vueltas y casi a última hora, le cambié toda la estructura, a riesgo de matar de infarto a mi editora.

¿Qué dirías que tiene de especial esta historia para leerla? ¿Cómo convencerías a los lectores para que adquieran un ejemplar?

Creo que si algo me define es la mezcla de elementos al escribir. Tomar ingredientes de distintos géneros y construir algo distinto y original con lo que sorprender a mis lectores. Yo me divierto, ellos se divierten, nadie se aburre. Me encanta el pellizco en el estómago que provoca una buena intriga, y defiendo que mezclarla con humor es algo resultón que aún no se hace mucho. Aparte, desde luego, en LOCA DE AMOR encontramos una provocativa y sensual historia de amor, con inversión de papeles (en ocasiones) y una Celestina de por medio, de lo más peculiar.

Conociéndote seguro que tienes la cabeza bullendo de ideas y nuevos proyectos. ¿Qué nos puedes avanzar?

Inminente, inminente, os traigo dos reediciones. Una con LxL Editorial, sobre la novela «Gato por liebre» y otra con GramNexo y la novela «El pequeño de la casa». En ambos casos las portadas son preciosísimas y se trata de dos historias que gustan mucho, me han dado muchas satisfacciones, se me han hecho especiales y espero que los que hasta ahora no tuvieron oportunidad de leerlas, puedan hacerlo. Sigo escribiendo, corrigiendo otras… Ya sabes mi manía de llevar varios proyectos al mismo tiempo. De loca… de amor, jajajaja.

Para finalizar, danos un aperitivo de tu novela. Ya sabes, un fragmento que inste a los lectores a salir en busca de tu novela a la librería más cercana.

Superado Azay le Rideau, tocaba Villandry, el château con los mejores jardines del Loira, el llamado «sueño español» ya que tras la revolución francesa, Napoleón lo adquirió para regalárselo a su hermano. Menudo chollo. La tarde era suavemente brumosa, ideal para el vagabundeo sin pasar frío ni calor, melancólica y serena. Y allí me arrinconó Pablo y me robó el primer beso de la tarde. Digo el primero, porque los otros tres se los regalé yo con sumo gusto.
¿Que cómo sucedió? Una conspiración cósmica en contra de mi calculada frigidez. Los jardines de Villandry están hoy divididos en cuatro áreas temáticas: el jardín ornamental(dedicado al amor tierno, el amor apasionado, el amor infiel y el amor trágico), el jardín del agua, el jardín de las hierbas aromáticas y medicinales y el huerto. Amor al cuadrado, amor al cubo, amor hasta debajo de las ingles. Y por allí trotaba yo cual cabrita silvestre, detenida en el parterre de las calabazas, ensimismada en el modo en que habían utilizado su brillante color para combinarlos y hacer dibujos.
—Precioso, ¿verdad?
—Jopé, Pablo, no te deslices por detrás con ese sigilo que me vas a provocar un infarto doble. A ver qué quieres ahora, ya estoy un poco harta de que pongas en tela de juicio cada letra que articulo. Me duele la cabeza cuando te veo venir, terminaré por cogerte manía como a la señora Cordelia y te prevengo: soy más radical que un hincha del Atleti…
Fue Gilda, seguro, la que me propinó tremendo empujón en mitad de las paletillas; me vi propulsada a los fuertes brazos de Pablo que, en lugar de resbalarse, me acogió como un príncipe salvador.
—Suelta —grazné en cuanto me percaté de que nuestras narices se aban a medio centímetro de distancia. Pero no obedeció y se me cortó la respiración de cuajo.
—Ni lo sueñes —oí que decía. Y sus palabras susurradas me erizaron la piel. Desde que Tony me diese mi primer beso años ha, no había vuelto a experimentar ese hormigueo increíble en la boca del estómago, que en presencia de Pablo era toda una constante.
Se acercó un poco más y sus labios rozaron los míos con una levedad insoportable. ¡Qué irresistible era! Permanecí petrificada mientras me rodeaba la boca y fiel a su estilo, me regalaba el beso más dulce que una chica pueda desear.
Cuando acabó, le agarré por la nuca y lo atraje con vehemencia hacia mí. No iba a marcharse tan campante después de tomarse esas libertades así por las buenas. Para demostrarle que aquí mandaba yo, lo besé con ímpetu de fiera, tres veces, jugando con la lengua a explorar los rincones de su boca. Estremecida, gemí de placer bajo su caricia mientras mis dedos recorrían codiciosos su ondulante espalda, su maravilloso pecho, sus costados, su estrecha cadera y... Continué bajando la mano hasta llegar al oprimido bulto de su pantalón. Lo acaricié y me sentí ansiosa por continuar explorando su cuerpo. Cuando nos separamos aún jadeaba, casi sin aliento.

De nuevo gracias, Regina, por colaborar con nosotras. Ha sido un placer poder charlar contigo. Te deseamos todo el éxito con «Loca de amor».

Románticas al Horizonte

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