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  • Lanzamiento: Mayo 2013
  • Visitas en web: 1558
  • Bienvenidas a la Sala de Conferencias de RH

Autor/a

Sandra Palacios

Información de la novela

  • Autor/a: Sandra Palacios
  • Título: Una flor en el oeste
  • Serie: Independiente
  • Orden Serie: -
  • Editorial: Zafiro eBooks
  • Época: Siglo XIX
  • Principales: Jessica y Craven
  • Secundarios: Lara y William

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Sobre el autor/a

Hola. Yo soy Sandra. Una persona sencilla que vive la vida como si fuera el último día, o al menos eso es lo que trato de hacer. Soy gata, del Madrid castizo, y viví mis primeros años en el famoso barrio de Lavapiés. Luego me trasladé a Getafe donde pasé el resto de mi infancia rodeada de cariño y muchos amigos. Siempre he sido una persona tímida hasta que me dan coba. Una vez que comienzo hablar es imposible hacerme callar aun debajo del agua. Nunca me ha gustado ser el centro de atención, sin embargo siendo la mayor de tres hermanos y saliendo todos en pandilla, era la que solía decidir dónde íbamos o que hacíamos. No lo soportaba, pero si no lo decía yo, no lo decía nadie.

Soy adicta a la Coca Cola. Me gusta toda clase de música, en especial la Heavy, pero si tengo que elegir una preferida sería el concierto de Aranjuez que me apasiona. Me encanta el mar y sobre todo salir de camping. Cuando era pequeña nos íbamos a Valencia (Cullera) en una furgoneta y acampábamos al aire libre. Siempre me ha gustado escuchar como rompen las olas en la noche y el aire salado de la brisa. Si, lo sé, soy una romántica empedernida ¿Qué puedo hacer? Lo llevo en la sangre. También soy muy sentimental y de lágrima fácil. (Un defecto que con el paso de los años se agrava).

Conocí al que ahora es mi marido con diecinueve años y lo sigo queriendo más que el primer día. Es mi caballero de brillante armadura, el que me está ayudando a criar a nuestros tres hijos y el que me soporta cuando estoy sumergida en cualquier historia que llena mi cabeza.

Comencé a leer novelas de todos los géneros muy joven, pero siempre me he decantado por la novela romántica. Esas historias que siempre, siempre, acaban bien. También siendo muy joven empecé a escribir pero por supuesto, no dejaba que nadie leyera mis cosas. ¡Me moría de la vergüenza!

Mis familiares intentaban convencerme de que presentará algo en editoriales, pero la timidez, es la timidez. Nunca lo hice. Y después de tantos años de llenar cuadernos y cuadernos, y comprar bolígrafos como si no costaran, mi sueño se cumplió. Yo no lo busqué, simplemente se me presentó la oportunidad. No pensé en nada serio cuando presente mi primer manuscrito, más bien lo tomé como un hobby (si sale bien, pues bien y si no… Pues no pasa nada) pero salió y hoy estoy aquí para poder contarlo.

Ambientación y contexto

Mi historia se desarrolla en el nuevo continente, entre el estado de Wyoming y Nueva York.

La protagonista es una distinguida señorita de Nueva York y acude a Cheyenne con una amiga para descubrir un asesinato. Allí conoce a un mestizo Lakota que la quita el sentido.

Es la época en que los indios comienzan aceptar las leyes del hombre blanco y viven en reservas. Montañas nevadas, cañones áridos, praderas verdes, ranchos, tiroteos, oficiales y una mina de oro supuestamente agotada, son marcos donde transcurre el inicio de la novela.

Nuestros protagonistas se conocen aquí y colaboran en el caso, sin embargo ella regresa a Nueva York con su familia. A su vida de antes. Reuniones sociales, bailes, paseos…

Sus personajes principales

 
Craven
 
 
Jessica
 
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Él: Eduardo Palomo
Ella: Milla Jovovich

Craven Logan: Mi condición de mestizo nunca ha sido fácil. Mi madre era una bella aristocrática que se casó con un jefe de la tribu Sioux de Wyoming. Ella se murió muy joven y yo siempre que podía viajaba a ver a mi abuela a Nueva York. No sé cómo me convenció de embarcarme hacía Londres, pero una vez que estuve allí me dediqué a cosas muy poco honorables. Por aquel entonces yo no creía en las leyes del hombre blanco. Regresé a Cheyenne cuando empecé a tener problemas con la justicia Inglesa y me casé con Kyara. Una preciosa Sioux que al principio me tenía loco. No resultó. Nuestro matrimonio no funcionaba bien y después que Kyara sufriera un desagradable accidente, lo único bueno que me dejo fue a nuestro hijo Amaru. El Sheriff Bradford me pidió que trabajara con él como ayudante y de ese modo me dediqué a resolver los problemas que mi gente causaba. Fue entonces cuando la conocí a ella. Había venido a resolver el asesinato del hermano de su amiga y me dejó Kao. Me sentí atraído por ella sin quererlo. Era demasiado impulsiva e insensata, incluso me atrevería a decir que infantil. Pero había algo… me divertía y me enfurecía por partes iguales. Yo no era la niñera de nadie y sin embargo no podía dejar de protegerla porque no hacía más que meterse en líos. Creo que nunca dejaré de hacerlo. Ella me hizo olvidar las cosas malas y centrar mis ojos en un nuevo horizonte.

Jessica Sconner: Es cierto que siempre he sido muy quejica. Estoy acostumbrada a las cosas buenas y a estas alturas es muy difícil que cambie mi forma de ser. Odio la violencia con toda mi fuerza. También las injusticias, por eso cuando mi padre me buscó un pretendiente para que me casara me enfadé mucho. Menos mal que se murió el hermano de mi amiga. No me alegro de ello, pero de no ser así, nunca hubiera entrado en el salvaje oeste ni harta de vino. Ese país es horroroso con los indios caminando por las calles y los pistoleros armando broncas. Los tenía miedo y cuanto más lejos estuvieran de mí, mejor. La maldita casualidad, fue que uno de estos indios, fuera el ayudante del Sheriff, Alce gris. ¡Menudo nombrecito que gasta el amigo! Yo prefiero llamarle Craven. Suena mucho más civilizado. Cuando vi sus ropajes… ¡que desastre! Por poco me atraganto. Sin embargo… no sé si fueron sus ojos gatunos o su porte orgulloso, pero me sentí intrigada con él. Me arrepiento mucho de no haberle dicho que estaba prometida antes de llegar a Cheyenne. Reconozco que actué de manera impulsiva, pero él me gustaba tanto…  Lo siento. Tuve que arriesgarme. Eso de pensar antes de actuar no va conmigo. Es una lata porque a veces me pone en unas situaciones muy comprometidas.

Secundarios a destacar

Lara Hamilton: Soy la mejor amiga de Jessy y nos conocemos desde pequeñas. Me apoyó muchísimo al acompañarme a Cheyenne cuando mi hermano murió. Seguramente si no es por ella, me hubiera regresado sin saber la verdad. También tengo que dar las gracias a la pequeña comitiva que nos acompañó en el viaje. A mi mayordomo Darius sobre todo.

William Saxon: Conocí a Alce gris en Londres. Mejor dicho, en los suburbios de Londres donde ambos teníamos negocios en común. Cuando él me dijo que protegiera a Jessica en Nueva York, se me cayó el alma a los pies. Soy un poco libertino y ya intenté… ejem… besarla… una vez. ¡Pero fue antes de saber que Craven la quería para sí! ¡No soy culpable de eso!

Otros personajes: El oficial Carlo Rider. Máximo Delaware y varios más que también son cruciales en la historia.

Anécdotas que contar

Yo pensaba que la novela salía a la venta el tres de mayo, sin embargo el día uno me dio por mirar en internet y cotilleando llegué a un foro. Me sorprendí mucho de que la novela tuviera comentarios tan pronto. Y un par de ellos me hicieron mucha gracia.

Decían que estaban deseando leer la segunda novela de la saga, porque aunque la escritora (en este caso yo) no lo supiera, tenía que existir. Quieren descubrir que ocurre con otros personajes. La verdad me emocionó mucho.

Aún no sé si lo haré, pero comentarios como esos, son los que me hace seguir escribiendo.

Alicientes para su lectura

Es una novela fresca y entretenida con situaciones divertidas y otras quizá, un poco duras.  La intriga y la trama del asesinato la mantengo hasta un final lleno de acción. En el fondo soy un poco cruel con mis personajes y los hago sufrir un poquito. Vamos, que no da tiempo a que el lector se aburra.

Jessica diría: «No todo parece tan bonito como es. Prescindir de criada y comodidades es algo duro. Pero es mi historia de amor y no la cambiaría por nada del mundo».

Un pequeño aperitivo

—¿Se encuentra bien?
Jessica creyó oír la voz de Craven y se volvió hacía el sujeto que tenía a su izquierda. El hombre ya se estaba levantando. ¿Se estaría obsesionando con el mestizo?
—¿Se encuentra bien? —repitió la voz, que provenía de lo alto.
Giró la cabeza cuando sintió que alguien la tomaba por la cintura con la intención de ayudarla. El rostro preocupado de Craven apareció ante ella de improviso.
—¿Señorita Jess?
La joven espiró con fuerza. No se había dado cuenta de que había retenido el aire todo el tiempo. Temblaba de miedo, y su corazón no había dejado de galopar desde que habían aparecido aquellos tipos.
—¿Hay algún herido? —preguntó alguien.
Jessica no prestó mucha atención a los demás, solo al fuerte brazo que rodeaba su cintura. Si Craven la soltaba en aquel momento, era seguro que se caía al suelo; además, la reconfortaban el calor de su brazo y el agradable olor que desprendía su cuerpo. Llegó a oír los agitados latidos del corazón del Lakota, y sintió su aliento sobre la frente.
—¿Está bien? —insistió Craven, esa vez en su oído.
La sensación de un dulce cosquilleo se extendió rápidamente por su cuerpo, y se estremeció. Por un lado, quiso dejarse llevar por aquellos sentimientos tan desconocidos para ella, pero...

Otro poquito...

La fuerte presencia del hombre vestido con aquella túnica de flecos que se abría en el inicio de su pecho había logrado que se le secara la boca y extrañas imágenes cruzaran por su loca cabeza; incluso había llegado a perder el hilo de la conversación en algún momento. ¿Cómo sería hacer el amor con un Lakota? Si Craven se enteraba de sus pensamientos, ella se moriría de vergüenza. Debía dejar de actuar de manera tan infantil, pues de lo contrario él podría comenzar a sospechar. Una muchacha educada y de buena posición anhelando el cuerpo de un indio... ¿Dónde se había visto eso?

Os mando un fuerte abrazo a todos los románticos/as como yo. Y las gracias por dejarme un huequito para hablaros de Una flor en el oeste.

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