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Última modificación: Domingo, 10 Junio 2012, Visitas en web: 1672
besame canalla

Bésame, canalla

Ficha Técnica

  • Título: Bésame, canalla
  • Autor/a: Arlette Geneve
  • Serie: Penword 5, Beresford 2
  • Reseña de: ELFLED

Puntuación

3.5/5 rating (2 votes)

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Sinopsis

Andrew Robert Beresford es el libertino más famoso de todo el sur de Inglaterra. Sus conquistas son escándalos continuos en Whitam Hall, y además, le producen un terrible dolor de cabeza al progenitor de los Beresford. Es un sinvergüenza encantador, y ninguna mujer es capaz de resistir su mirada pícara y su sonrisa bribona.

Rosa de Lara y Guzmán cree en la libertad y en la igualdad de todo ser humano, y para escapar de la tiranía del duque de Alcázar idea la forma de seducir al joven inglés que le ha robado el corazón: Andrew Beresford. Su alegría y su impulsividad le descubren un mundo que ignoraba que existiera, sin embargo la guerra está a punto de estallar...

Ambientada en la convulsa Madrid de 1835, cuando se gestó la primera guerra carlista en España, Bésame, canalla es la historia de dos corazones que supieron vencer la distancia y superar las dificultades.

Valoración personal

—Me abraso, Andrés
—Entonces, abrázame para que arda contigo…

Lo cierto es, que al empezar la crítica de esta manera, pudiese suceder que llegarais a pensar que la nueva novela de Arlette Geneve va a ser una historia cargada de erotismo pero… estaríais en un error.

La verdad es que los protagonista de esta trama no se encuentran hasta bien avanzada la historia pero, he de añadir, que ni falta que hace.

En su nueva obra, Geneve nos introduce en un maravilloso relato de las relaciones paterno-filiares. Una relación de un hombre (Andrew Beresford); que años atrás perdió el amor de la única mujer que le ha importado en la vida, una mujer que le llevó de ser un bribón incorregible pero respetuoso con el bello género a ser un crápula y un libertino incorregible con más de un duelo a sus espaldas y al que su propia hija le llama tarambana, o… mejor dicho… tara… tara… tarabana con su hija (Blanca).

Me encantó esa primera parte del libro, la verdad sea dicha. La manera en que Andrew se enfrenta a sus problemas, cómo aún a riesgo de que un hombre pierda los papeles, él se mantiene firme y hace lo que un hombre debe de hacer, la forma en que trata de sacar el diablillo que todo niño guarda en su interior a Blanca… es sencillamente memorable.

Pero conozcamos un poco a esta deliciosa muñequita que nos regala Arlette. Blanca es una niña que, pese a su corta edad (sólo tiene cuatro años, casi cinco) es toda una damita bien educada. Una niña que aun siendo tan pequeña, es todo un modelo de corrección y de buenos modales, una niña que, si bien un poco atípica, alguna de nosotras podríamos vernos reflejadas en ella (yo misma para no ir muy lejos me sentí identificada con Blanca), una cría que no juega mucho, que nunca se ensucia y que es meticulosa con sus cosas.

Lo que me pude reír con ambos, con Andrew intentando sacar a ese diablillo y con Blanca cuando intentaba inculcar su «sapiencia» a su primo Christopher. Pero desde luego dónde no pude parar de reír durante un rato fue en la escena en la que Andrew (que aún no sabe mucho de Blanca, es decir, ignora que es su padre) mantiene una conversación con su hermano Christopher dónde le señala (inocente él) que bien podrían apañar un matrimonio entre el primogénito de Christopher y Blanca. La respuesta de Christopher, no la revelaré aquí lo dejo para que cuándo os lo leáis comprendáis el por qué no tuve más remedio que reír.

Si hay algo que me gusta de esta autora, aparte obviamente de lo que pueda llegar a llorar con sus escritos, es que me hace reír en los momentos más insospechados. Y en esta novela lo vuelve a hacer. Que yo llore no es muy complicado, soy de lágrima no fácil, sino súper-fácil. Dadme una escena de sentimientos desgarrados y ya estoy con el pañuelo en la mano y llorando a mares cual María la de Magdala. Pero hacerme reír… eso es más complicado. Por ello doy las gracias a aquellas autoras que lo consiguen.

Bueno, continúo que me pierdo. Cómo iba diciendo, el primer tercio del libro es la relación que relato pero a partir de ahí, cuando Andrew descubre la verdad que todos le han estado ocultando y tras otra de las escenas memorables que termina con Christopher por los suelos… el libro entra en una complicada historia dónde su autora recupera personajes de una novela anterior. Me refiero a Alonso. ¿Os acordáis de él? Os acordáis (de esto hace ya mucho) de el hombre que persiguió a Isabel (la esposa de Jamie Penword) en el libro de «Embrujo seductor»? ¿Recordáis que en realidad pensaba que estaba siguiendo a Aracena, la hermana gemela de Isabel?  Pues bien, en este libro interpreta un papel secundario de lujo. Un papel que conforme avanza la trama vas conociendo más a un personaje un tanto odioso pero al que también vas a ir descubriendo y… comprendiendo.

Como es costumbre de su autora, los secundarios marcan de forma irremediable un camino que te llega a desear de forma irremediable que éstos tengan su propia historia. Y al igual que hace con Alonso, lo complica aún más todavía dando visos del futuro del otro hijo de John Beresford, me refiero a Arthur.

La conversación entre padre e hijo no tiene desperdicio. Tras el sufrimiento que tanto Christopher como en esos momentos Andrew le han ocasionado al patriarca Beresford, Arthur le promete que él no llegará a ese extremo y que se buscará a una perfecta dama inglesa. ¿Queréis saber mi opinión? Perdonad que sea tan gráfica pero lo resumiré en una simple sílaba: ¡JA!

Ya veréis como me daréis la razón.

En fin, continúo con este libro que es el que hoy mantiene toda mi atención. Por si fuera poco toda esta trama y sub-tramas de la novela, la autora aún va todavía un paso más allá exponiéndonos uno de los episodios casi menos conocidos de nuestra historia. Para mí, que soy una enamorada de la historia en general y de la nuestra en particular, esta parte siempre me ha intrigado porque nunca la estudié ni en el instituto ni en la facultad. Siempre he tenido la mala suerte que o se acababa el curso o bien no les daba tiempo a explayarse mucho a los profesores y ha sido todo un descubrimiento ver «entresijos» de la misma que hubiese escapado a sus enseñanzas.

Desde luego el libro me ha parecido corto, me hubiese gustado más que se extendiera en muchos aspectos pero es que entonces dejaría de ser una novela romántica y pasaría al género de la histórica pura. No obstante, he de decir que mentiría si no dijera que, para mí, en este caso, la historia de ellos era lo que menos me importaba y eso que su historia, ¡madre mía!, tiene mucha tela que cortar. Yo estaba súper-intrigada con los tejemanejes de la corte de la regente María Cristina, estaba más pendiente de lo que se cocía entre los distintos bandos que dieron lugar a las Guerras Carlistas y más que interesada en las reacciones de algunos secundarios ante algún que otro acontecimiento.

Ni qué decir tiene que estoy como loca esperando la próxima novela (cuando leáis el epílogo lo entenderéis)  y que al final de esta crítica sólo tengo una frase:

—Cállate de una vez, y… ¡Bésame, canalla!