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Última modificación: Miércoles, 20 Marzo 2013, Visitas en web: 1323
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Bésame y vente conmigo

Ficha Técnica

  • Título: Bésame y vente conmigo
  • Autor/a: Olivia Ardey
  • Serie: Sin Serie
  • Reseña de: ELFLED

Puntuación

5.0/5 rating (3 votes)

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Sinopsis

Álvaro, Celia y Nico, tres amigos que lo compartieron todo de niños se reúnen en el funeral de un pariente millonario que, ¡oh, sorpresa!, les ha dejado en herencia su bodega centenaria y sus ricos viñedos. Sin embargo, el testamento contiene una trampa, heredará la fortuna aquel de los tres que primero se case.

¿Quién logrará hacerse con la herencia? Un viaje a Las Vegas, secretos, malentendidos, y el hallazgo de un tesoro inesperado hará que cada uno de los protagonistas acabe encontrando lo que más desea… aunque ni ellos mismos lo sepan.

Valoración personal

Antes de empezar, ¿queréis que os diga la ventaja que tiene el leer a una autora española? Que a la gran mayoría las conoces y, si no es así, te pones en contacto con ellas a través del Facebook y te responden en cuestión de horas, a veces, de minutos.

Yo conocí a Oliva Ardey en las III Jornadas de Novela Romántica organizadas por Heartmaker y La Máquina China en Sevilla y volví a coincidir con ella en el III Encuentro RA. Me traje mi ejemplar firmado de «Bésame y vente conmigo» y, cuando comencé a leerlo no pude evitar acordarme de lo que me había puesto en la dedicatoria: el deseo de que cierres el libro con una sonrisa.

Pero ya llegaré al final y a cómo cerré dicho libro.

Comenzaré diciendo que desde que comencé a leer hubo un personaje que me conquistó desde el mismo momento en que le nombra, y no es ninguno de los dos protagonistas que parecen los principales, sino el tercero en discordia: Nico.

Los protagonistas me parecían un par de tontos apollardados que no me merecían mucha atención salvo por las escenas que compartían con este «secundario» de lujo. Hasta que llegué al momento de los recuerdos de infancia que narra su autora en los pensamientos de Álvaro.

Salvando las distancias, porque ambas historias se parecen lo mismo que un huevo a una castaña, me emocioné tanto como con «Cuando la memoria olvida» de Noelia Amarillo. Quienes me conocen, quienes han compartido los momentos en los que he visto y re-visto el booktráiler de la novela de Noelia que os cito, saben que me emociono de mala manera, que siempre acabo llorando como una Magdalena y no podía darle explicación a por qué… hasta hoy. Hasta que he llegado a ese momento donde he compartido los pensamientos de Álvaro y he descubierto el por qué.

Es por la inocencia del amor infantil. El cariño verdadero que se fragua en la más tierna infancia y que jamás se olvida. Ese amor incondicional hacia el otro y que no pasa de fecha, que no tiene caducidad. Es el amor en estado puro, sin adulterar y que por más tiempo que pase sigue perdurando en tu corazón… aunque no se tenga la segunda oportunidad que tuvieron Ruth y Marcos o, como en el caso que nos ocupa, Celia y Álvaro.

Celia, siempre Celia. Eran muchos los recuerdos compartidos con ella.

Y, luego poco más adelante…

En serio, si llego a haber tenido a Olivia cerca cuando terminé el capítulo 4, ¡la hubiese estrangulado! ¿Que por qué? Os preguntaréis. Pues tendréis que leer el libro para averiguarlo porque no quiero reventar una de las escenas buenas de la novela ni quitarle el impacto al momento. Baste decir que para mí fue tan chocante como el inicio de la batalla de Amanecer – Parte II. Estás viendo la escena (en este caso leyéndola) y te estás diciendo: que alguien me despierte que esto tiene que ser una broma, esto no está ocurriendo.

Sin embargo, ya anuncié en Facebook que estaba leyendo un libro de española que era hilarante. Pues he de decir, que me refería a éste. Y os preguntaréis ¿cómo es posible si lo que ha contado hasta ahora no tiene nada que te haga reír? Pues ahí es donde entra el personaje favorito de ésta que suscribe, Nico.

Eso por no contar con las situaciones que se generan en torno a secundarios de lujo que Olivia nos ha regalado en esta historia. Situaciones en las que os juro que no podía dejar de reír, reír y reír. Mi madre creía que en una de ésas me quedaba en el sitio. ¿Habéis oído alguna vez que se puede morir de un ataque de risa? Pues yo no lo creía hasta que me entraron unos sudores muy raros al leer según qué escenas. Y lo mismo me ocurrió también cuando leí «Ginebra para dos» de Rebeca Rus.

Pero vamos a lo que nos concierne en estos momentos que es «Bésame y vente conmigo» e intentaré deciros cosas sin llegar a hacer spoilers muy grandes.

El momento «Cuartel» como yo lo llamo. Situación: Un brigada de la Guardia Civil, de la Benemérita de toda la vida, intentando arreglar la presencia de sus hombres ante una situación más o menos «complicada» pues bien, a esta buena señora (la autora) se le ocurrían tales excusas que eran en sí tan absurdas como divertidas y aquí os dejo una:

—Pues te vas tú con Benítez.
—Está de jurado en el torneo benéfico de parchís de la Asociación de Amas de Casa de Torrevelilla.

Aunque lo mejor viene después. Creedme. Mis carcajadas se escucharon en el infinito y más allá. Y otra de las buenas ocurrencias de esta mujer es poner en boca de Javier, sí, el brigada guaperas a quien ella ve encarnado por Miguel Ángel Silvestre, esto:

—El uniforme verde da para muchas fantasías cachondas.

Chicas, no sé vosotras pero a esta servidora, los uniformes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, le ponen. Yo no sé dónde se meten estos tíos el resto del año pero siempre aparecen en Semana Santa, es como volver a casa en Navidad como se decía en el anuncio de «El Almendro». ¿Dónde están el resto del año? Supongo que abducidos en nombre de la Patria.

¡Pero si es que hasta los chascarrillos que utiliza a lo largo de todo el libro están contados con arte! Con uno en particular me tronché de la risa. Lo usa Nico cuando llama a Álvaro a Las Vegas y le pregunta:

—¿Cómo lo llevas Willy Wonka?

Pero lo mejor lo suelta unas frases más adelante. Justo después de que Álvaro diga estas palabras:

—Te juro que esta noche no duermes.

Y un enlace a youtube que le envía vía whatsapp y que no os voy a desvelar cuál es dicho link pero os juro por lo más sagrado que me revolcaba de la risa ante las imágenes que surgieron en mi mente y que me llevaron a la tierna edad de cuando tenía 9 años.

Como ya he dicho, es lo bueno de leer a autoras españolas. Lo que te narran es lo que tú has vivido y has sentido cuando eras niña. Experiencias propias de tu más tierna infancia que te traen, generalmente, buenos recuerdos.

¿Y qué decir del momento Mazzinger Z? Casi me mata. Por poco me ahogo con mi propia saliva.

Tiene además frases que no había oído en mi vida pero con las que no podía evitar volver a soltar la carcajada y momentos de dobles sentidos con los que tampoco que espero que descubráis.

Pero pongámonos serias, o al menos intentémoslo. Una de las escenas para mí trascendentales en la historia de los dos protagonistas principales es en la que se hace referencia a un llavero. Es… ¡mística! Y a esto añadir que una de las cosas más hermosas de esta novela es la relación de profunda amistad que tienen Celia y Álvaro. A prueba de todo. Y cuando digo de todo… es de todo. Para entenderlo que tendríais que leer su historia. Decirlo sería quitarle por completo la esencia a la novela y, tal y como dice Nico, «Amar es escuchar y muchas, muchas veces, ceder».

De todas maneras cualquiera que lea entre líneas el argumento podría llegar a pensar: ¡Ya está! Álvaro y Celia. Se casan y heredan. Pues he de deciros que… bueno esto me lo reservo, mejor lo leéis pero seguro que su final os sorprenderá tanto o más que a mí pese a que no sé por qué me lo veía venir.

Me he dejado a alguien para el final, a Cele, al abuelo de Celia, pero es que lo he hecho adrede. Lo he hecho adrede por una sencilla razón. El abuelo de ella es un caso serio ya lo veréis pero no es por eso. Cuando Olivia habla de Cele y de la relación que tenía con su esposa Pilar y relata hechos y describe a ambos ha sido para mí como mirar en mi propio pasado. Como volver a recordar a los míos. Mi abuela, mi abuelo. Ambos eran tal y como los describe Olivia a ellos dos, incluso físicamente. Mi abuela era una mujer alta y de armas tomar, guapa de joven a rabiar (lástima que no haya salido a ella), los hombres la miraban de arriba abajo cuando paseaba por calle Larios y mi abuelo tuvo que luchar a brazo partido para conquistarla. Pero… señoras, ¡ríanse de los tíos guapos cuando un tímido anda cerca! ¡Cuando entran, entran a matar!

Por todo lo que os cuento, y mucho más que dejo en el tintero, os invito a disfrutar de esta novela made in Spain.