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Última modificación: Miércoles, 02 Abril 2014, Visitas en web: 1388
como conquistar a un lord

Como conquistar a un lord

Ficha Técnica

  • Título: Como conquistar a un lord
  • Autor/a: Megan Mulry
  • Serie: Amantes Reales 2
  • Reseña de: ELFLED

Puntuación

4.0/5 rating 1 vote

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Sinopsis

Sarah James, hija de un magnate de los negocios de Chicago, se trasladó a París durante su adolescencia. Allí se introdujo en el mundo del diseño y la moda y hoy, a los veinticinco años, es propietaria de una línea de calzado con el que sueñan las mujeres de medio mundo. Sarah ha pasado todo este tiempo centrada en su carrera, ligeramente acomplejada por una silueta excesiva... y completamente virgen. Pero durante la boda de su mejor amiga con el 19º duque de Northup, conoce a alguien y decide que ha llegado el momento de cruzar esa frontera.

El elegido es lord Devon Heyworth, el hermano menor del novio, un joven muy apuesto con reputación de mujeriego que se apunta de buen grado al fin de semana de pasión «sin compromiso posterior» que acuerda con Sarah. Sin embargo, lo que empieza como una aventura pasajera se convierte en algo más, y una serie de malentendidos amenaza con dejarlos a ambos con el corazón hecho añicos. ¿Conseguir án sus entrometidos amigos y familiares encarrilar la situación y permitir que el amor triunfe?

Valoración personal

―No sé por qué, pero a las mujeres les gustan los arquitectos esa ha sido la principal razón para reducir mis opciones, por supuesto. Bueno, eso y pensar en lo que puedo hacer con el menor esfuerzo posible. He buscado cuáles son las profesiones más sexis, ya sabes, los hombres con los que querrías acostarte y eso, y las cinco primeras eran deportista, bombero, médico, arquitecto y modelo. […] Soy demasiado vago para ser deportista profesional… Jugador de billar tal vez, pero esos horarios… O piloto de Fórmula 1 pero están todos esos gastos, el peligro y tanto viaje… Bombero… Muy complicado y hay que soportar eso de las interrupciones imprevistas, las llamadas a altas horas de la noche tener que ir a edificios en llamas…Y siempre puedo hacerme bombe-ro voluntario si veo que pierdo mi magnetismo.

Os juro que la explicación sigue unos párrafos más pero es que yo comencé a reír nada más darme cuenta de lo absurdo de la respuesta.

Antes de empezar os voy a decir una cosa que me ha gustado y mucho de los dos libros que lleva esta mujer publicados. Lo que más me atraen de estas historias es la visión que se tiene hoy día de las personas que ostentan títulos nobiliarios. Estamos acostumbradas a leer sobre duques, marqueses, condes y demás parientes reales desde el punto de vista del medievo (en algunas ocasiones) y del siglo XIX en la gran mayoría de los casos.

Pues bien, en la anterior novela de la serie, en «Como ligar con un duque», Megan Mulry nos hacía una visual sobre la vida que llevan hoy estos nobles y continúa con esta visión en la novela que hoy nos ocupa.

Devon Hayworth es un vividor (o eso es lo que nos quiere hacer creer la autora). Despreocupado, vago, licencioso; vamos, lo que viene siendo el típico calavera. Pero un calavera que lejos de tener un encefalograma plano como todo el mundo piensa, el tío es un experto matemático.

Os aseguro que con Devon me he tenido que reír. ¡Qué tío, por favor! Increíblemente irreverente, increíblemente atractivo e increíblemente divertido. No entiendo como alguna creía que iba poder resistirse a su increíble magnetismo y sensualidad.

La historia en algunos momentos dialécticos me parecía surrealista y me reía y volvía a reír con las ocurrencias de este hombre.

A ver, no es que la novela sea desternillante ni te vayas a revolcar de la risa por su comicidad, para nada es eso, pero tiene momentos en que no puedes evitar soltar una carcajada. El momento que he escogido para iniciar esta crítica es uno de ellos pero no el único. No obstante hay más.

Recuerdo ahora mismo uno, casi al principio de la historia, en el que no me podía creer el descaro con el que la protagonista le habla a Devon ni las intenciones con las que lo hizo. Me imaginaba la cara de cuajo que se le quedaba al pobre libertino, atrapado en su propia trampa, y se me ponía en la cara esa sonrisa socarrona que pones cuando hay algo que tiene sentido aunque no lo parezca.

El personaje de ella también me ha gustado. El concepto que intenta transmitir la autora a través del personaje de Sarah me ha resultado fresco y adecuado y aquí permitidme hacer un spoiler así que… saltad el siguiente párrafo si no queréis que os estropee una de las sorpresas que este libro reserva.

Bueno, pues aquí voy. Sarah es la hija de un hombre bastante adinerado y nieta de una mujer más adinerada aún que es la caña de España (bueno, de Francia). Es una mujer liberal con una gran cantidad de amantes a sus espaldas y muy crítica con la moral estricta que su fallecida hija tenía. Pues bien, con estos antecedentes y habiendo sido criada por su abuela me chocó que a los veinticinco años, Sarah fuese… virgen. ¡Hala ya lo he dicho! Y si lo he mencionado es porque tal y como desarrolla Megan los acontecimientos ves que la chica no es que siga siéndolo porque tenga un trauma, ni porque fuese testigo de situaciones complicadas ni nada por el estilo es simplemente… porque no ha tenido la oportunidad de ponerle remedio a ese asuntillo.

Por ello es por lo que la escena que antes mencionaba me resultó tan graciosa y porque los acontecimientos que se derivan de ella son incluso cómicos y, pese a lo avezado en esas lides de nuestro protagonista… jajajajaja Disculpad que me ría nuevamente pero es que es inevitable la escena no tiene desperdicio. Es ingeniosa, simpática pero poco ardiente. Quizás sea ésa una de las cosas que he echado en falta en Megan Mulry en las dos ocasiones que he podido disfrutarla. Es parquita en determinada situaciones y pasa como de puntillas por ellas. Una lástima, en serio, porque podría haber dado aún mucho más juego en ese sentido a ambos personajes.

Por lo demás hay un personaje secundario que me ha encantado. Me ha gustado mucho el tercero en discordia. El personaje de Eliot Cranbrook. Me encantaría leer una historia con este hombre como protagonista, en serio, creo que daría mucho de sí.

Otro personaje que ha captado mi atención y que no llegué a apreciar en la primera entrega de esta serie es el de la madre de Devon. ¡Menudo personaje! Comienzo a encontrarle el punto a esta mujer. Tiene sus golpes, os lo garantizo.

Sin embargo no todo en la historia ha sido de mi agrado. Hay algo que me ha rechinado un poco y que no sé si va a continuar con esa línea, si le va a dar alguna explicación lógica a ese giro en el personaje de la hermana pequeña de los Heyworth o ha sido simplemente una mala percepción de mi parte. Como esto es otro spoiler… pues ya sabéis. Saltaros por favor el siguiente párrafo.

A ver, Abby ha mantenido una relación durante diez años con Tully y su homosexualidad era algo patente y reconocido por ambos hermanos si bien no por su madre. Hasta ahí todo bien. El problema que a mí se me ha planteado es que esa relación se corta. Oíd, todo el mundo tiene derecho a enamorase y desenamorarse. No es tampoco este hecho el que me ha escamado. Lo que realmente me ha escamado es que de pronto, Abby aparece en la casa familiar y allí Eliot comienza a sentirse atraído por ella. Cosa que tampoco me parece mal. Lo que me resulta chocante es la ambigüedad con la que la autora trata esa relación y que veremos a ver cómo acaba y si voy a ser partidaria de una cosa o de otra.

«Como conquistar a un lord» es ingeniosa, divertida y sus personajes muy atractivos por varias razones. No es una historia de fuegos artificiales pero resulta amena y muy entretenida. Si queréis algo fresco y sin pretensiones de ser un amor épico, leedla podríais encontrar más matices de los que en un principio parecen.