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Última modificación: Domingo, 13 Abril 2014, Visitas en web: 1530
como en una montaña rusa

Como en una montaña rusa

Ficha Técnica

  • Título: Como en una montaña rusa
  • Autor/a: Susan E. Phillips
  • Serie: Sin Serie
  • Reseña de: ELFLED

Puntuación

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Sinopsis

Honey Jane Moon es una pequeña sabelotodo, valiente e inteligente, pero mal preparada para convertirse en la más famosa estrella infantil de América... a pesar de que no es tan joven como todo el mundo cree.

¡Cuidado! ¡Honey va a manejar a los hombres de su vida loca! Entre ellos Eric Dillon, un ardiente «chico malo» y uno de los actores más talentosos de Hollywood. Y Dash Coogan, el último de los héroes vaqueros, un hombre atrapado en una pantalla demasiado pequeña para contener una leyenda.

Cuando Honey se enamora, lo hará de la única manera que sabe: con todo su corazón.

Valoración personal

Ufff. Ufff. Ufff. Pedazos de escenas. Pedazos de personajes y ¡pedazo de historia! Ni siquiera sé por dónde empezar a relatar los sentimientos que esta autora siempre logra arrancarme con la trama de sus novelas.

Desde hace un tiempo vengo observando en los últimos títulos publicados por Vergara y B de Bolsillo que las novelas de esta mujer tienen algo distinto al resto y distinto también a los títulos publicados de la serie «Chicago Stars» y esto es que las novelas no transcurren durante un período corto de tiempo sino que se alargan en éste, en ocasiones, hasta varias décadas. Pero si pensáis que este hecho pudiese resultar que ralentiza lo que nos quiere relatar porque no va al grano… os estáis equivocando de medio a medio. He descubierto que me encanta que esto suceda porque me da tiempo a disfrutar más de los personajes, me da tiempo a valorarlos de forma más adecuada y además da tiempo a visualizar muchos más matices de los que, a priori, advertirías.

Los protagonistas de la historia que hoy ocupa unos minutos de tiempo, los protagonistas de «Como en una montaña rusa», son de ésos que te llegan al corazón desde el principio. Todos y cada uno de ellos. Desde los tres principales hasta el secundario más insospechado. Están tan cargados de matices que un psicólogo tendría que recurrir a un colega tras conocerles e intentar psicoanalizarlos.

Al igual que en el caso de la novela de Liah S. Queipo, «Doble Tentación», o en el de S. C. Stephen, «Inconsciente», me he encontrado con un triángulo protagónico cuyos vértices pertenecen a una chica, Honey, y dos hombres, Dash y Eric. No obstante las historias se parecen entre sí lo mismo que los huevos a las castañas.

Comenzaré hablando de Honey que al empezar esta historia solo cuenta con seis años de edad. Puedes acompañar a esta niña por su infancia, una infancia dura carente de todo cariño y donde se vio obligada a madurar antes de tiempo. Por su adolescencia, una adolescencia que comienza con un giro tan inesperado y del que es tan poco consciente que hacen de ella una persona totalmente diferente a como era; una adolescencia marcada por el intento de hacerse querer por las personas que la rodean pero que no consigue y que la llevan a convertirse en una tirana; una adolescencia marcada por la fascinación hacia un hombre al que necesita ver como al padre que no ha tenido y un muchacho del que está ciegamente encaprichada pero con el que sabe que no tiene la menor oportunidad.

Luego tenemos a Dash, el viejo cowboy, el héroe de las películas que veía de niña. El hombre que le abre las puertas a una vida nueva y el hombre que hace que sus sentimientos cambien paulatinamente. Un hombre que lo es todo para ella y por el que se siente como ese perrillo abandonado que recogen de una cuneta y desde ese momento sigue a todas partes a su salvador.

Y luego tenemos a Eric. ¿Qué decir de Eric? De Eric solo puedo decir que es mejor descubrirlo. Es mejor asomarse a las páginas de esta novela y conocerle en primera persona porque Eric es uno de los personajes más hermosos con los que me he topado en mucho tiempo.

Quien quiera que se lea la novela y se tope por primera con Eric pensará que es un estúpido engreído, egoísta y un necio. Pero nada más lejos de la realidad. Conocer a Eric ha sido una pasada. Conocer sus secretos, su forma real de ver la vida ha sido increíble. Verle evolucionar dentro de la novela ha sido, como digo, una pasada. Las escenas que describe SEP en torno a este protagonista son inolvidables y, como para muestras vale un botón os remito al capítulo 11 de esta fabulosa historia. No tiene desperdicio; leedla con atención, saboreadla, disfrutadla y estad pendientes de cada una de las palabras que intercambia primero con Honey pero sobre todo con Dash. IMPRESIONANTE. Impresionante escenario, impresionantes palabras y además punto de inflexión para el resto de la trama. Ese momento cambia para siempre el recorrido de estos tres personajes.

«Como una montaña rusa» es un novela intensa de esas que necesitas una caja de kleenex cerca para poder llorar a gusto sin que tengas que recurrir a la manga de tu sudadera o de tu camisa pero que aun así logra arrancarte sonrisas e incluso carcajadas y, tal y como su propio título indica, una montaña rusa de emociones que no te va a dejar descansar. Comerás pensando en que la novela está apoyada en el brazo del sillón esperando tu regreso, dejarás de ir a merendar con tus amigas (lo siento, chicas tenía que acabarla) porque has dejado a Honey sufriendo lo indecible y no puedes evitar correr junto a ella para intentar consolarla por algo que nadie puede consolar nadie y te acostarás a las dos y media de la mañana haciendo examen de conciencia intentando analizar todos y cada uno de los problemas sociales que SEP te menciona en esta novela.

Preparaos mentalmente para sufrir en muchos momentos porque SEP no deja nada al azar. Todo lo hila y entreteje de forma maravillosa y cuando cierras por fin el libro solo deseas que hubiese tenido el doble de páginas y no solo las 517 que han llegado a tus manos.

Súbete en el primer vagón de la Black Thunder y espera a que coja velocidad, agárrate bien de su barra protectora o de seguridad y cuando llegues a final de la primera ascensión déjate arrastrar por la gravedad hasta el fondo porque cuando llegas abajo… solo puedes volver a ascender, solo puedes comenzar a volar.