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Última modificación: Martes, 04 Noviembre 2014, Visitas en web: 1437
cumplire deseos

Cumpliré tus deseos

Ficha Técnica

  • Título: Cumpliré tus deseos
  • Autor/a: Gabi Stevens
  • Serie: Tiempo de transición 1
  • Reseña de: ANNY

Puntuación

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Sinopsis

La sorpresa que se lleva Kristin Montgomery cuando sus tías le cuentan que, en realidad, son hadas madrinas, la deja sin palabras. Y lo peor: tras soltar la bomba, le dan una varita mágica y se van de crucero alrededor del mundo. Así, la tranquila vida de Kristin como contable en San Diego desaparece como por arte de magia, pues no solo tiene que enfrentarse a los incipientes poderes que ha heredado, sino también a ese engorro de mentor mago, Tennyson Ritter, que le ha sido asignado para su aprendizaje, un tipo tan sexy como reticente con respecto a sus posibilidades de llegar a ser un hada madrina de verdad.
Tennyson Ritter es historiador, un estudioso de vocación que ha tenido que dejar sus investigaciones para ocuparse del aprendizaje de la nueva hada madrina. Y la verdad es que no le apetece nada perder el tiempo con una chica que no tiene ni idea de lo que es la magia o el mundo mágico. Sin embargo, la seductora Kristin acabará apartándolo de sus libros y acercándolo a ella. No obstante, antes de que la joven hada madrina pueda poner a punto sus poderes y pasar las pruebas necesarias para utilizarlos con destreza, Tennyson y ella se verán obligados a colaborar para defender el mundo o, mejor dicho, dos mundos, el mágico y el humano, contra aquellos que reclaman dichos poderes para sí y que quieren utilizarlos solo en su propio provecho.

Valoración personal

¿Pensabais que Harry Potter no era más que fantasía? ¿Y los cuentos de hadas de los hermanos Grimm meras historias para niños? ¿Y qué me decís de la mágica Campanilla? Pues Kristin está a punto de descubrir que todo esto no es sólo el producto de unos escritores con mucha imaginación, sino que hay una verdad oculta: la magia existe. Y ella es un miembro del mundo mágico. Concretamente un hada madrina. Cualquiera mujer sensata del siglo XXI se tomaría esta revelación a chufla, pero lo cierto es que de pronto a Kristin empiezan a pasarle todo tipo de cosas raras, como que una varita la siga por el aire, así que en contra de todo lo racional no le queda más remedio que pensar que quizás sus tías no están tan chaladas después de todo.

Kristin acaba de cumplir 27 años, la edad mágica en que las hadas madrinas reciben sus dones. O eso es lo que dicen las tías Rose, Lily y Violet. Que de pronto han decidido marcharse de crucero y dejarla a cargo de su bungaló con la excusa de no sé qué ciclo de renovación. Vale que esto le venía bien porque así no tendría que preocuparse de pagar el alquiler de su casa, pero es que la habían dejado sola sin haberle explicado nada más que el que a partir de ahora ella tendría que relevarlas en su tarea como hadas madrinas y que un examinador vendría a evaluarla para verificar si estaba capacitada para el trabajo.

¿Capacitada? Cómo iba a estar capacitada si acababa de enterarse que era un bicho raro con poderes, poderes que no sabía usar, ni cómo invocarlos, ni siquiera si de verdad los tenía. Y para colmo en lugar de un evaluador comprensivo, le había tocado en suerte un listillo cascarrabias que no dejaba de meterse con ella, haciéndola sentir cada vez más tonta por no entender nada sobre la magia. Bien podría darle algunas lecciones o proporcionarle algún libro de texto, pero no. Tennyson, porque así se llamaba el condenado, afirmaba que la magia era algo muy personal y que tenía que aprender por sí misma. Aprender ¿qué? Kristin dudaba que fuese tan especial como afirmaban. Hasta que empezó a experimentar la magia en su interior...

Ahuecó la mano que tenía libre, le dió unos golpecitos con la varita, y sopló sobre la palma de la mano en dirección al niño. Cuando la brisa le alcanzó, el niño hipó y entonces sonrió al notar el aire que soplaba a su alrededor. La corriente le quitó el gorro, le abrió la chaquetita y le quitó los patucos. El chiquillo se echó a reír, moviendo los dedos de los pies.

«Cumpliré tus deseos» es la primera entrega de la serie Tiempo de transición, en la que la autora Gaby Stevens nos narra su particular visión del mundo mágico. Muchos autores han hablado sobre la magia y los seres mágicos, a veces en un contexto fantástico o épico, otras en la época actual pero en una dimensión distinta a la humana. Muchas son las variantes y cada autor aporta su propia historia a la amalgama de leyendas sobre la magia y sus dones. A este respecto, la señora Stevens no aporta nada nuevo, pero sí nos da una explicación distinta a historias ya conocidas por todos. Encontraremos varias referencias a historias fantásticas, personajes míticos e incluso hechos históricos.

Todo en el siglo XXI y en la misma dimensión. Los arcanae (la gente mágica) conviven en perfecta armonía con los terrenales (los humanos), sin desvelar su verdadera naturaleza, eso sí, pues ya sabemos lo susceptible de manipulación que puede ser la magia si cae en las manos inadecuadas. Todo está regulado por un consejo que marca las pautas de comportamiento para los arcanae. Para mantener el delicado equilibrio entre los dos mundos existen las hadas madrinas, que se encargan de cumplir los deseos de los terrenales para calmar sus ansias, para distraerles de su obsesión por lo especial o inexplicable, asegurándose de que no descubran el verdadero alcance de la magia para seguridad de ambos mundos. Las hadas madrinas vigilan y protegen el mundo terrenal de aquellos arcanae que quieran esclavizarlos o abusar de ellos, a la vez que guardan el secreto de la magia.

Cada cierto tiempo las hadas se renuevan y sus dones pasan de generación en generación. Es el ciclo de renovación. Precisamente el momento en que el mundo mágico se encuentra más vulnerable, pues la magia fluctúa mientras las hadas nuevas ganan la totalidad de sus poderes. El punto en que Kristin se encuentra. Pero en ella es más especial porque es una singular, una arcanae sin padres mágicos, lo que hace que debido a los genes recesivos su magia brote con más fuerza aun. Aprender a controlar sus poderes no será nada fácil, tendrá que enfrentarse a multitud de situaciones desconocidas y reacciones extrañas para ella. Como el deseo que siente hacia su prefecto, un deseo irrefrenable de matarle... ¿o quizás besarle?

Kristin sintió que se le aceleraba el pulso, lo notaba rápido y emocionante, y las sensaciones la envolvían una tras otra. ¿Qué estaba haciendo? Intentó aferrarse a su furia, pero ya no era capaz de pensar de manera racional. El torbellino de sucesos de aquel día había dejado sus emociones desnudas y sus sentidos confundidos; y la magia de la boca de Tennyson sobre su piel no la ayudaba a concentrarse.

La relación entre Kristin y Tennyson es uno de los mejores puntos de la historia. Tennyson es un académico dedicado al estudio del Lagabóc, un antiguo texto convertido en leyenda que contiene las normas del mundo mágico que el mismísimo Merlín creó. Tener que dejar la investigación de tan importante documento para ejercer como prefecto de una novata es algo que no le cae en gracia, por decirlo finamente. Sobre todo cuando comprende que su «pupila» ni siquiera sabe cómo guardar su varita. Kristin saca lo peor de él, es una completa molestia. Y así se lo hace saber. En lo concerniente a ella, su comportamiento es una mezcla entre un profesor repelente y un gigante trol. Precisamente es así como ella lo llama. Aunque por supuesto él no lo sabe. El tira y afloja entre la pareja es bastante divertido. Le confiere una chispa especial a la novela y contribuye al tono ligero y desenfadado que la autora ha intentado insuflarle a toda la narración.

Aun a regañadientes, Tennyson ayudará a Kristin en sus primeros pasos como hada madrina dejando entrever un hombre atento, caballeroso y seductor. La forzosa convivencia hará que empiecen a nacer entre ellos sentimientos de preocupación y protección. Pero cualquier relación entre ellos está prohibida, pues serían innumerable las normas que romperían. Por si Kristin no tuviera suficiente con aprender a domar sus poderes y aclararse en el amor, un antiguo enemigo amenaza con romper la estabilidad del mundo mágico aprovechando el «tiempo de transición». Si os gustan las aventuras con un toque paranormal y queréis disfrutar de un romance gracioso y entretenido, de lectura rápida y con unos personajes que os dejarán con ganas de más, nos perdáis la historia de esta particular Campanilla.

El amor era algo... Santo Dios, algo especial, por no decir sagrado. Kristin creía en el amor con tanta firmeza que era una parte esencial de su enfoque de la vida. El amor era tener una fuerza secreta en la que podías confiar cuando te hacía falta, algo que te podía ayudar a superar cualquier cosa, porque sabías que no estabas solo. No eras una persona; eras parte de un todo.