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Última modificación: Miércoles, 02 Abril 2014, Visitas en web: 907
el guardian

El guardián

Ficha Técnica

  • Título: El guardián
  • Autor/a: Sherrilyn Kenyon
  • Serie: Cazadores Oscuros 21
  • Reseña de: ELFLED

Puntuación

3.0/5 rating 1 vote

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Sinopsis

A Lydia se le ha encomendado la más sagrada y peligrosa de las misiones: descender al averno y localizar a un dios del sueño antes de que éste revele secretos que podrían aniquilar a toda su raza. Con lo que la protagonista no contaba era con terminar siendo cautiva del más feroz de los guardianes del Inframundo.

A Seth se le está agotando el tiempo. Si no consigue hacerse con la llave del Olimpo y con el corazón de Zeus perderá no solo la vida sino también el alma. A pesar de las muchas torturas a las que ha sometido al dios del sueño que tiene bajo su custodia, no ha logrado arrancarle la información que necesita. Cuando aparece la bella Lydia para rescatarlo, Seth decide cambiar de táctica. Sin embargo, Lydia es la heredera de uno de los poderes más oscuros jamás conocidos. Si falla en su misión, un al ancestral se desatará sobre la Tierra.

Valoración personal

¿No había cometido un error demencial al poner la seguridad de esa mujer por encima de la suya? La gente mentía, y traicionaba. Sobre todo cuando el amor estaba de por medio. Solo era una herramienta utilizada contra los débiles.
Él lo sabía mejor que nadie.
«Te quiero», decían. Resopló al pensarlo. Palabras huecas, pronunciadas por capullos egoístas incapaces de comprender su significado.
La tal Lydia era como todos los demás: acabaría traicionando a Solin.
Y él le haría un favor al dios.
Se lo demostraría.

Pues que tenga usted mucha suerte, Seth.

Hay una cosa que empieza a escamarme, y mucho, en lo que respecta a los libros de la señora Kenyon. ¿Es que no hay un solo libro en el que su protago-nista (en algunos casos los dos) no haya tenido experiencias traumáticas?

Haciendo un amplio recorrido por su bibliografía, y que yo recuerde, NINGUNO. Desde Kirian a Aquerón pasando por Zarek, Valerio y qué se yo cuántos más… no hay una sola historia donde no haya leído sobre vejaciones, malos tratos, violaciones, palizas, linchamientos. Cuando abro un libro de esta autora tengo que concienciarme de que los voy a pasar «putas».

La pregunta también es ¿por qué, aun sabiéndolo, sigo leyendo a esta mujer? Pues porque aunque en alguna ocasión se le vaya la pinza, divague de forma exagerada y mezcle dioses de diferentes panteones, sus historias hacen que por unas horas me vea inmersa en un mundo concebido para el uso y disfrute del lector. No hay un solo libro (por muy malo que algunos lectores digan que es) que lo haya cerrado sin haberme dicho: «¡Caray! ¡Vaya imaginación que tiene la colega!».

Es increíble la manera que tiene de hilar y enlazar unas historias con las otras, de cómo es capaz de tejer libro tras libro un «universo» tan peculiar y cómo, cuando tú ya creías que lo tenías todo «visto» te sale con alguna cosa nueva e inesperada que hace que la historia en general pegue un vuelco.

Creo que esto es algo muy importante en una serie tan longeva como es la de sus «Cazadores Oscuros».

Hemos visto la evolución de muchos personajes a lo largo de sus más de veinte títulos; personajes como Aquerón, Artemisa, Nick… personajes que aún tienen mucho que decirnos y de los que libro a libro vamos sintiendo como uno más de la familia.

Curiosamente, en éste, en «El Guardián», es la primera vez que no sale físicamente Ash. Se le nombra implícitamente en alguna que otra escena pero no aparece como tal. Y yo venga a buscar y buscar pero nada de nada. El señor no aparece por ningún lado.

Bueno, a lo que iba, que pierdo el Norte.

Seth. Otro personaje que ha vivido durante miles de años bajo el yugo de Noir. Lo que este «hombre» ha tenido que sufrir en sus carnes lo dejo a la imaginación de aquél que no se haya leído la novela pero seguro que no es nada si lo comparamos con su realidad. Casi sufría en propias carnes el dolor que describía la autora. No puedo imaginarme a nadie soportando tanto en una hora ya no digamos en siglos. Por desgracia, no hay que ir hasta las lóbregas sombras del infierno para saber de estas atrocidades. Si tiramos de la Biblia o de los manuales de historia vemos que el ser humano es capaz de infligir grandes tormentos y que tenemos «tripas sin estrenar». Jesucristo, los judíos bajo el yugo del III Reich… y suma y sigue.

Pero dejando esto de lado, la increíble capacidad que tiene Kenyon para ponerte el estómago por corbata y hacer que se te vuelva del revés y casi quieras expulsar las tripas por la boca, hay algo que esta mujer sabe hacer también genial: dejarnos frases de ésas que nos encantaría escribir en un post-it y pegarlas por cualquier pared.

Frases que se te clavan en el cerebro y terminas reconociendo de «verdades como templos»

Sin embargo, había algo que él sabía mejor que nadie. Y lo sabía porque se lo habían enseñado de tal forma que jamás lo olvidaría; las palabras eran más dolorosas que los golpes, porque perduraban en la memoria mucho después de que las heridas y los moratones hubieran desaparecido.

Los insultos herían el alma y carcomían el corazón durante toda la eternidad.

No sé si estáis o no de acuerdo con esto pero ahí lo dejo.

En lo referente a la historia de amor que se fragua entre este semidiós que es Seth y Lydia he de decir que pudiera resultar un poco floja si no tenemos en cuenta el dolor que supone para él abrir su alma para dejar que entre en ella una mujer de la que está convencido que le va a traicionar en cuanto se dé la espalda.

Pero si de algo pueden presumir algunas protagonistas de Kenyon es de que son «mujeres» con un corazón que no les cabe en el pecho y cuyo sentido del honor está muy por encima de todo lo demás. Son mujeres, hembras, diosas a veces, que tienen la innata cualidad de hacer que el resto de sus congéneres crean en ellas.

Por lo que respecta a la trama de la novela no se puede hacer referencia a ella sin hablar de la trama global de la serie. Es una historia dentro de la historia, es como la rama de un árbol que si bien parece independiente, al igual que sus hermanas, parte de un mismo tronco y esto, señoras, es lo que hace que cada libro de Kenyon sea de lectura obligada si quieres ver la historia en su conjunto. Cada novela no es sino una pieza más de un puzzle muy complejo y del que son necesarias tener todas y cada una de las mismas si se quiere tener una visión buena de su conjunto.

En esta ocasión el punto central de la historia es una llave y una frase dejada de manera algo casual en la página 77, la clave para resolver el misterio.

Amena y entretenida con una buena dosis de interés para cualquier seguidor de este universo de «cazadores». Si aún no lo conoces…

¿Te atreves a descubrirlo?