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Última modificación: Domingo, 10 Junio 2012, Visitas en web: 914, Visitas en foro: 251
libro del escandalo

El libro del escándalo

Ficha Técnica

  • Título: El libro del escándalo
  • Autor/a: Julia London
  • Serie: Cuestión de honor 1
  • Reseña de: ELFLED

Puntuación

4.0/5 rating 1 vote

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Sinopsis

Nathan Grey aún no se ha recuperado del dolor que le provocó Evelyn, su mujer, cuando se alejó de él tras la muerte de su hijo. Por su parte, Evelyn sigue destrozada y no le ha perdonado que la traicionara.

Sin embargo, cuando a Nathan le llegan rumores de que el nombre de su esposa va a ser mencionado en El libro del escándalo, no tiene más remedio que protegerla y protegerse a sí mismo.

Su obligado regreso al hogar se convierte en una batalla de rencores que destruye las defensas de su marido y deja al descubierto la pasión que todavía arde entre ellos.

Valoración personal

«Nunca fuimos el uno para el otro»

¿No es una frase categórica? Pues es lo que le dice Evelyn a Nathan en uno de los momentos álgidos de esta novela.

Obligada a regresar a Eastchurch y temerosa de volver a revivir aquel dolor sordo que se instalaba en su pecho cada vez que su mente la devolvía a aquel lugar, Evelyn intenta luchar no solo contra el hombre que la hace volver sino además con los sentimientos que afloran a cada giro de rueda del carruaje que la va aproximando hacia el hogar del que una vez salió con la intención de no volver.

No hay nada más duro que perder a un hijo. Esto me lo han dicho millones de veces personas que han pasado por ello. Gracias a Dios no me ha sucedido, no tengo descendientes aún, he perdido a unos abuelos que para mí fueron como mis padres y a una prima cuando sólo contaba veinticuatro años; recientemente a una querida amiga y os puedo decir que el dolor en todos los casos ha sido enorme, era como si te arrancaran una parte de tu ser, pero hablando con mi tía he llegado a comprender que la pérdida de un hijo debe ser mil veces mayor.

Además con el tiempo todo se desdibuja, ¿cómo era su sonrisa? ¿Cómo era posible que pudiese olvidarse de una cosa tan importante como la sonrisa del ser más querido de una madre? Todo esto se lo pregunta una y mil veces nuestra protagonista. Una mujer joven, llena de vida pero que ésta se le fue apagando a medida que los días pasaban y sentía el hueco doloroso en su pecho por la falta de su hijo.

Es difícil imaginárselo pero si también añadimos que en esos momentos de dolor se suma la indiferencia del hombre con el que ha compartido muchos años de su vida, el vacío debe ser desolador. Cuando se tiene una pérdida de este calibre, el apoyo de los familiares es primordial y ella se encontró sola. ¿Qué podía hacer sino hacer las maletas y partir lo más lejos posible de sus recuerdos?

Lo peor de todo esto es que el hombre, el protagonista de nuestra historia, Nathan no solo no va en busca de ella sino que se da a una vida de depravación: mujeres, alcohol y más mujeres y más alcohol para suplir la ausencia de la mujer con la que ha vivido unos años. Una mujer a la que apenas le echaba cuenta cuando la tenía y que para él fue una liberación cuando se fue. Ya no podía soportar más sus llantos, su apatía por la vida que fue envenenándole la existencia. Cuando ella partió todo comenzó a volver a su lugar. O eso creía él, y eso nos haría creer a todos.

Lo cierto es que si bien pudiera parecer que Nathan es un ser desalmado sin el más mínimo sentimiento de remordimientos por ser abandonado por una mujer destrozada, la realidad es otra distinta. Conforme avanzas en la historia, te vas dando cuenta del sufrimiento que también fue para él el darse cuenta de que ese niño que le alegraba la existencia, que corría hacia él tambaleándose sobre sus cortas piernecitas de bebé regordete, y que se había convertido en el centro de su vida, ya no estaba.

Robbie era el vínculo de unión de un matrimonio que pese a haber sido un acuerdo, se había cimentado en la confianza y el respeto mutuo, en el amor incipiente de una pareja joven con toda la vida por delante pero que el destino frustró de la manera más cruel.

Pero ese mismo destino les pone una nueva oportunidad en el camino. Una nueva oportunidad de arreglar lo que parece insalvable. Es por una cuestión de honor que Nathan se ve obligado a ir a Londres a por ella, es por una cuestión de honor que Nathan la obliga a volver a su hogar, un hogar roto y doliente que debe cimentarse nuevamente de los trozos resquebrajados de su convivencia. Pero es por una cuestión de amor que ambos se deben dar otra oportunidad. Es por una cuestión de amor que ambos deben olvidar como intentan expresar:

«—No finjas que nos casamos por ninguna otra razón —dijo Evelyn, mientras se inclinaba para alisarse la falda.
—No lo fingiré —respondió secamente—. Pero se convirtió en más que eso, y lo sabes muy bien, Evie. —La sobresaltó al cogerla por la barbilla y obligarla a mirarlo a los ojos—. Lo sabes muy bien.
—Fuera lo que fuese, se desvaneció al morir Robbie.
 
—¡Dios del cielo! ¿Qué es lo que quieres? —gritó él
—¡Quiero amor, Nathan! Quiero saber que no hay nada que pueda interponerse entre nosotros, que… lo nuestro será… ¡para siempre!»

Hacía tiempo que no leía una novela con los sentimientos tan a flor de piel. Por mis manos han pasado muchos libros desde que me leí el de «Sombras en el crepúsculo» donde todo se iba describiendo con suma sutileza pero con un quejido desgarrador. «El libro del escándalo» me ha hecho volver a sentir el dolor del querer y no poder.

¿Qué sino podría llevar a un hombre como Nathan, un hombre ya hastiado de todo, a golpear con sus puños desnudos una pared de rugosa piedra sino la impotencia más profunda? Él también ha perdido un hijo, está viendo como su esposa se está autodestruyendo día a día y no sabe qué demonios hacer para continuar viviendo.

No voy a seguir relatando nada más, me encantaría que le dieseis una oportunidad a esta nueva obra de Julia London que Esencia nos ha ofrecido. Daros la oportunidad de ver que no todos los libros son más de lo mismo.

Jamás una historia me ha transmitido tanto dolor como ésta. El dolor de una madre por la pérdida de un hijo que apenas empieza a vivir, el dolor de una mujer por la pérdida progresiva del hombre que es su compañero, pero nada me había prevenido para el dolor de un hombre por no hacerse entender por la mujer que ama.

Cuestión de honor, cuestión de amor, solo… cuestión de comprensión.