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Última modificación: Miércoles, 02 Abril 2014, Visitas en web: 894
el limite del deseo

El límite del deseo

Ficha Técnica

  • Título: El límite del deseo
  • Autor/a: Eve Berlin
  • Serie: El límite 2
  • Reseña de: ELFLED

Puntuación

4.0/5 rating (2 votes)

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Sinopsis

Ceder al placer te puede liberar, pero solo si te entregas por completo.

Después de un estrepitoso fracaso sentimental, la abogada Kara Crawford no espera encontrar a alguien que pueda hacer satisfacer todos sus deseos y fantasías, hasta que experimenta una de las noches más increíbles de su vida con un hombre al que siempre admiró desde lejos.

Dante De Matteo conocía a Kara desde el instituto y nunca imaginó que una noche cambiaría toda su percepción sobre ella. Ambos creyeron que todo acabaría ahí, en esa sola noche de pasión. Pero se equivocaban…

El destino hace que sus caminos se crucen una vez más, esta vez en el despacho de abogados de Kara, donde tendrán que enfrentarse a diario a las chispas de una química abrasadora. Cuando la pasión roce límites insospechados, los miedos comenzarán a surgir...

Valoración personal

―¿Por qué es tan importante que no te juzguen, Kara?

Esta pregunta sale de labios de Dante en un determinado momento de la novela y ninguna otra podría expresar mejor lo intuitivo que puede llegar a ser este hombre.

Pero ya llegaremos al momento en el que os hablaré de Dante, de Kara y de los sentimientos de ambos; antes permitidme que os diga algo con respecto a la novela en general.

Para mí no ha sido una sorpresa encontrarme en las dos primeras terceras partes de la novela con mucho sexo. Sexo del ardiente, del que suben la temperatura de la casa y de una misma. Y para colmo la editorial se decide a publicarlo en el mes de Junio. Digo yo, ¿no hace suficiente calor en el ambiente que encima tienen que ofrecernos libros de este calibre? Imaginarán que los leemos en la playa o en la piscina pero ¿qué pasa con aquellas personas que el agua marina ni la huelen, la piscina no les va y lo único que tienen a mano es la ducha? Supongo que este tipo de editores/editoriales tienen un acuerdo con los distribuidores de agua de toda España para hacer que las facturas de EMASA (o la que corresponda) sea más abultada de lo habitual; no sé algunas de las otras autoras pero entre Banks, Kenner, Day y Berlin no me extraña que la mía haya aumentado un 15% más con respecto a la del bimestre anterior.

Al igual que en «El límite del placer», «El límite del deseo» cumple con su cometido: excitar al personal. No os voy a plantear el entrar en el debate de si una novela erótica debe tener mayor o menor complejidad en los sentimientos de los protagonistas o que su autora haya dejado de lado o profundizado poco en la relación sentí-mental de los personajes. Lo que sí os diré es que cuando me venden algo como erótica quiero encontrarme con buena cantidad de escenas sexuales y no con tíos que no aguantan un asalto porque van de (perdonadme la expresión) de follar duro y luego resulta que son eyaculadores precoces.

En este sentido, Berlin, de momento, no me ha decepcionado. Alec me encandiló, no lo puedo negar. Aparte de presentármelo como un tío macizo y cañón con su aire de «yo soy bueno en lo que hago» y «voy a enseñarte lo que vale un peine»… me encontré con un caballero en el más amplio sentido de la palabra.

Con Dante me ha pasado tres cuartas de lo mismo. Dante es… ¿cómo decirlo? Un profesional reconocido dentro del mundo del derecho. Un hombre con muy buena reputación pero al que, sin duda, su faceta de dominante le supera. Necesita tenerlo todo bajo control y desde el primer momento sabe que la quiere a ella en su cama. Lograrlo cree que no le va a resultar fácil por ser como es pero su sorpresa es mayúscula cuando descubre que Kara no es como aparenta.

Por su parte, Kara lleva «obnubilada» por Dante desde el instituto. Desde aquel día en el que él se impuso firmemente ante un compañero de clase, el chico además con el que salía, y que la estaba molestando. Encontrárselo en la fiesta de su amiga Lucie fue para ella como un revulsivo pero es incapaz de poder expresar con palabras que sus necesidades sexuales son de otro tipo poco habitual. Ya lo intentó una vez y su novio del momento poco más y la manda con un psiquiatra por trastornos en su sexualidad. Está muy encerrada en ella misma por este motivo y ello la lleva a refugiarse en su soledad a tomar distancia con los hombres y a no querer tener una relación formal con nadie.

Entrar en el mundo de Dante en cierto modo es liberador para ella y no es de extrañar. No sé cómo debe resultar la vida para mujeres que, como ella, necesitan lo que necesitan. Mujeres que saben que su satisfacción sexual está más allá del típico revolcón más o menos usual.

¡Leches! ¡Me está costando hablar de esto! No sé para vosotras pero para mí el tema es muy peliagudo y evitar herir sensibilidades es más difícil de lo que pudiera llegar a creer.

Bueno, pues como iba diciendo. Kara tiene necesidades diferentes y Dante sabe cómo cubrirlas lo que ninguno de los dos puede llegar a sospechar es que ese sexo tan satisfactorio para ambos va a desembocar en una crisis de identidad en los dos. Dante no sabrá cómo manejar lo que comienza a sentir por Kara y Kara por su parte está decidida a morderse la lengua y estallar de dolor o reventar antes que decirle que él, para ella, es más que un compañero de juegos.

Y ahí es donde llegamos a la mejor parte de la novela. Ese último tercio que os comentaba al principio donde los protagonistas van a tener que hacer frente a su catarsis personal y ver si les merece la pena lanzarse al vacío de sus emociones y enfrentarse a ellas con la cabeza un poco fría pues ninguno de los dos está preparado para dar un paso más en esta relación que les ha pillado por sorpresa.

―Quiero que no nos veamos con nadie más. Que no salgamos con otras personas. Que o nos acostemos con nadie ni que juegues con nadie en el club salvo conmigo.
―¿Algo más?
―No lo sé. No sé qué más significa esto. Nunca se lo he pedido a ninguna mujer. ¿Podemos empezar desde aquí? ¿Esto te parece bien?
¿Se lo parecía? La idea era casi un alivio. Aunque sabía que quería más, lo quería todo, no estaba segura de poder enfrentarse a eso mejor que Dante. Estaban los dos en la misma situación. Como si un ciego tratara de guiar a otro, ella no veía mucho mejor que él. Tal vez ir paso a paso fuera lo mejor.

Creo que la postura de ambos es muy madura en este aspecto pese a que luego la fastidian y terminan actuando como niños y necesitando la sensatez de personas ajenas a su relación que les hagan ver que los obstáculos hay que ir superándolos día a día. Unas veces podrás meter la pata tú y otras el otro pero con confianza y decisión las relaciones (del tipo que sean) pueden sobrevivir a las tempestades que surjan por el camino.