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Última modificación: Miércoles, 08 Mayo 2013, Visitas en web: 972
primer y ultimo amor

El primer y último amor

Ficha Técnica

  • Título: El primer y último amor
  • Autor/a: Nora Roberts
  • Serie: Hotel Boonsboro 2
  • Reseña de: ELFLED

Puntuación

4.5/5 rating (2 votes)

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Sinopsis

Esta segunda entrega prosigue el relato de las vidas de los hermanos Montgomery -Owen, Ryder y Beckett- y de las tres amigas -Clare, Hope y Avery- en su empeño por reformar y levantar el hotel familiar Inn Boonsboro.

Owen se enamoró de Avery cuando tenía cinco años, y no dejó de sentirse atraído por ella durante toda la adolescencia, cuando ella era la animadora más hermosa del equipo que Owen capitaneaba en el instituto. Muchos años depués un beso fugaz precipita los hechos y desconcierta a Owen. Un desconcierto que sobreviene con los preparativos de boda de Beckett y Clare como marco, más la inesperada aparición de la madre que abandonó a Avery de niña.

Para que el amor entre Owen y Avery tome forma y se asiente, ella tendrá que aprender a olvidar el pasado y a no confundir los errores de su madre con los que ella pueda cometer en el futuro...

Valoración personal

—Muy bien. Eres encantador, Owen. Te elegiría a ti.
—¿Para qué?
—Para mí. Buenas noches.
—De acuerdo. Cierra con llave, Avery.
Se quedó fuera, esperando a oír el clic de la cerradura.
«¿Para mí?», se dijo. Luego meneó la cabeza y bajó las escaleras que llevaban al aparcamiento trasero y a su camioneta.
Alzó la vista hacia las ventanas de Avery mientras subía al vehículo. Aún olía el limón que perfumaba su pelo, sus manos.
No dejó de olerlo en todo el camino a casa.

¿Existe una mejor carta de presentación para introducir una historia? Este cachito sacado de contexto se deja muchas cosas en el aire sobre todo el saber qué originó la conversación que derivó en este retazo. Si queréis conocer el principio os invito a leer esta maravillosa historia del genio romántico que es Nora Roberts.

Podría parecer que una mujer que escribe libros como churrero que hace churros no tendría calidad suficiente en sus escritos pero… ¡Nada más lejos de la realidad!

Nora Roberts, para mí, es una de las autoras IMPRESCINDIBLES. Sus novelas siempre consiguen arrancarte las emociones previstas por ella. Si escribe suspense logra que se te ponga el estómago por corbata por la tensión. Si escribe paranormal termina haciéndotelo creíble pero, para mí, sus mejores historias son éstas: las actuales con un buen toque de humor y mucha calidez de hogar.

Esta autora es de las que consiguen dotar a sus novelas de un aire de cotidianidad y a la vez de magia literaria. La sencillez de sus historias nunca lo son tanto como aparentan en un principio y de trasfondo siempre dice mucho más de lo que a priori parece.

En espera de la última de las entregas de esta serie, la cual estoy esperando como agua de Mayo porque Ryder y Esperanza me tienen totalmente enganchada, Nora Roberts vuelve a hacer que me enamore de uno de sus chicos. Owen es mucho más pícaro que su hermano Beckett a quien yo apodo «El protector». Owen, de los hermanos Montgomery sería «El fiel». Es el hombre con el que siempre se puede contar. Es capaz de echar una mano en el restaurante de haber trabajado a destajo en las obras del hotel y terminar el día plantando en los labios de la chica un primer beso que quita no solo el aliento sino que te funde los plomos.

Desde luego, una de las cosas que más me están gustando de esta serie son los «momentos» charla entre hermanos como yo los llamo. Son ingeniosos, gratificantes, divertidos e incluso un tanto surrealistas. ¡Lo que me he llegado a reír a costa de ellos! Sí, he dicho «a costa de ellos» con toda la intención porque desde luego… ¡Esta Nora tiene algunas veces ideas que te hacen pensar en cuál será la siguiente «putada» que le va a hacer a sus chicos!

Os lo juro. Mis carcajadas en esta ocasión se escucharon hasta en el bloque de enfrente, eso seguro. Mis momentos preferidos son los malos ratos que sufre Owen. Este hombre tiene el don de la inoportunidad para meterse en problemas que ni les viene ni les conviene. Cuando lleguéis a estas escenas os acordaréis de mis palabras.

Momento 1: «Pillada» in frangati en la cocina. (No revelaré quiénes son los protagonistas de la misma)

Momento 2: Parafarmacia (Y no, tampoco os voy a revelar quién es el/la protagonista principal de ésta así que no preguntéis porque mis labios están sellados aunque no así mis carcajadas no resuenan igualmente)

Normalmente en las trilogías suele suceder, repito, suele suceder, que el segundo libro es el más flojo. Bueno, pues os puedo asegurar que ése no es el caso de Nora Roberts. Ella debe ser la excepción que confirma la regla porque en más de una de sus trilogías es la historia que más me ha gustado o, como en el caso de ésta (que aún me falta por leer la tercera) la segunda supera (y por mucho) a la primera. Vamos que la historia de Owen y Avery acaba de marcarle un tanto por la escuadra a la de Beckett y Clare… «Sencillamente espectacular» como diría uno de mis periodistas favoritos (Carlos Cuesta).

Pero volvamos a los personajes. Son dos polos opuestos como diría Malú y nada mejor para demostraros lo que os digo que este sencillo diálogo:

—Owen, eso se llama espontaneidad, algo con lo que tú no estás familiarizado.
—Puedo ser espontáneo.
—Tú necesitas seis meses para planificar una fiesta. Hasta haces croquis y todo. ¿Hablas de esa clase de espontaneidad? Te vas a hacer pupita.
—Fiesta. En mi casa. EN Nochevieja. Y tú te quedas a dormir. Conmigo.

¿Avery buscaba espontaneidad de Owen? ¡Pues ahí la tenía!

Era obvio que se le había bajado toda la sangre del cerebro a sus partes íntimas. De lo contrario, decidió Owen mientras volvía de Hagerstown en aquella ventosa tarde, jamás habría dicho que iba a dar una fiesta en Nochevieja.
Tenía un hotel que inaugurar, las Navidades al caer y un nuevo proyecto en vistas. ¿Cómo diablos iba a organizar una fiesta en una semana?

Lo que acontece a continuación no lo revelaré… no vaya a ser que Owen termine dando con este escrito…

Pero es que además este libro está cuajado de anécdotas personales. Dejadme que os cuente algo que me ocurrió mientras leía y que, al llegar a una determinada escena no pude por menos que revolcarme en mi cama de la risa. La escena no es para nada graciosa si la leéis pero contando con mi experiencia previa… Juzgad por vosotras mismas si es o no cosa de risa.

Al «verla» calzarse una boas de tacón hasta las rodillas (unas imaginaba muy parecidas a otras que yo tengo) me acordé de lo que dijo el hijo de mi amiga Pepi el día que yo me enfundé las mías por primera vez: —Ésta, hoy, se ha puesto las botas del poder. Pero es que es cierto, ¿por qué cuando las mujeres nos alzamos sobre unos taconazos parece que nos sube la autoestima y nos sentimos como más seguras de nosotras mismas? ¿Hay alguna razón psicológica que lo explique? No lo sé pero al imaginarla frente a Owen con aquellos embotados taconazos de impresión me vino a la mente la frase de Adrián y de ahí mis carcajadas; una tontería, lo sé, pero ahí queda mi anécdota.

Pero volvamos a la historia. La tierra llamando a Elfled: señora se va usted nuevamente por la tangente, ¡céntrese en la novela!

¿Queréis saber qué es lo peor que tiene esta historia? Qué se corta en lo mejor. Estoy súper-intrigada con lo que podrá devenirles a Espe y Ry. ¡Y tengo que esperar hasta Julio para saber el desenlace de estos dos! La historia de ellos tiene que ser la caña… Y yo, mientras, pensando que la historia de estos dos (Owen y Avery) no me iba a gustar porque no se vislumbraba ningún tipo de atracción entre los dos en «Siempre hay un mañana». ¡Qué ilusa que fui!

«El primer y único amor» es una historia preciosa, tierna y llena de recuerdo de niñez y adolescencia de lo más emotivos y candorosos. Inocentes, sí, aunque con un poquitín de picardía por parte de nuestro intrépido Owen que era todo un voyeur. En serio, no sé qué tienen este tipo de novelas que mezclan las relaciones de adultos con las que tuvieron los propios protagonistas cuando eran niños que siempre me conmueven.

Me encanta que Roberts siga con las pullas entre hermanos porque me son tan familiares… Es como mi propia vida en la que aún, y pese a que ya estamos bastante creciditos, puedo disfrutar de algunas que otras entre mi hermano y mis primos. De verdad, qué escenas cómicas divertidas e hilarantes me he encontrado en este libro. Así que sólo me queda recomendarlo encarecidamente y esperar ansiosa al mes de Julio para poder (ojalá) disfrutar de la tercera y última entrega de esta serie.

Y, hablando de la espera de la última entrega... Estoy mordiéndome las uñas con respecto a un personaje que no he nombrado: Lizzy. ¡Dios! ¿Qué ocurre (u ocorrió) realmente con ella? Un personaje que, sin hablar mucho... ¡dice todo! No le perdáis la pista.