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Última modificación: Jueves, 13 Junio 2013, Visitas en web: 1213
príncipe calabazas

El príncipe azul que dio calabazas...

Ficha Técnica

  • Título: El príncipe azul que dio calabazas a la princesa que creía en los cuentos de hadas
  • Autor/a: Rosetta Forner
  • Serie: Sin serie
  • Reseña de: ANNY

Puntuación

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Sinopsis

Había una vez un Príncipe Azul que estaba harto de besar a damiselas que nunca despertaban de su letargo existencial, y que sólo sabían echar la culpa de su desastre vital y se empeñaban en hacer pagar sus sueños rotos a los hombres.

Un buen día, nuestro Príncipe Azul se encontró con su Hada Madrina, quien le enseñó a redefinir su relación con las mujeres y a desembarazarse de todas las ideas caducas y de las obligaciones que le eran ajenas y ni siquiera había escogido.

Ésta es la historia de muchos hombres buenos, que descubren que les han contado falsos cuentos de hadas y resulta que sí tienen la capacidad de amar.

Valoración personal

No todos los hombres son sapos, al igual que no todas las mujeres son damiselas.
Algunos hombres saben amar.
Algunos poseen un buen corazón y un alma limpia.
Algunos son honestos, de fiar y proporcionar amor a la mujer que a su vida se acerca.

Muchas mujeres de hoy en día al leer estas palabras dirían: «¿Eing? ¿Mande? ¡¡¡¿Y dónde están que yo no los encuentro?!!!

Yo me preguntaría si buscamos en los lugares adecuados o al tipo de hombre adecuado. Aceptémoslo, señoras, las mujeres tenemos tendencia a desarrollar dos papeles, o la damisela en peligro que busca ser rescatada o la madre abnegada que lo perdona todo. El problema es que ya sea pensando en ellos como príncipes azules o como niños traviesos los colocamos en eslabones de la cadena distintos al nuestro y con ello nos hacemos un flaco favor a nosotras mismas.

En el primer caso porque ¿vamos a estar siempre esperando a que nos rescaten? ¡Pues lo más probable es que nos pasemos la vida besando sapos, pues aunque hayan cargado con el tópico de Caballero de Brillante Armadura toda la vida, los hombres no son superhéroes! Y en el segundo, si los hombres son inmaduros y hay que tratarlos como a niños ¿qué hacemos poniendo nuestra felicidad en manos de unos «niños a nivel emocional y psicológico»?, como bien dice la señora Forner. Una incongruencia en grado superlativo, no me digáis que no.

¿Qué debemos hacer entonces? Complicado ha sido el papel que las mujeres durante siglos atrás, un papel que se limitaba a ejercer de florero y seguir los dictados de padres y maridos. Si tenían suerte y daban con hombres buenos, podían disfrutar de una vida feliz. Pero ¿y si se topaban con misóginos y machistas? Sobra decir lo que muchas mujeres han padecido bajo la influencia masculina a lo largo de los siglos.

Pero llegó un momento en que las mujeres se hartaron y decidieron liberarse. Lo cual pretendía que la balanza se equilibrase. Pero ¿verdaderamente ha sido así? ¿O lo que hemos conseguido ha sido desequilibrarla hacia el otro lado? No es lo mismo la libertad que el libertinaje. Y si durante siglos hemos criticado, por poner un ejemplo, la actitud de los hombres de ir picando flor en flor cuales abejorros deseosos de néctar. ¿Qué hacemos entonces emulando su actitud?

Particularmente, pienso que no es de extrañar que no paremos de besar sapos. Tenemos tendencia a pensar que podemos domar a los rebeldes o curar a los atormentados. Pero la realidad es que esto no sucede así en la mayoría de los casos. Y a los hombres por naturaleza buenos, aquellos que bien podrían ser compañeros perfectos y que están más cerca de lo que pensamos (nuestro mejor amigo, compañero de trabajo o incluso el vecino de toda la vida) los desdeñamos o los machacamos a causa de nuestras frustraciones por no conseguir lo que deseamos.

Señoras, dejemos de lamentarnos por lo que no podemos tener y acusar a los hombres de todas nuestras desgracias. Con ello sólo conseguiremos repetir la misma actitud que ellos han tenido para con las mujeres en el pasado. Y no seremos mejores que ellos. ¡Nuestra felicidad es nuestra! Ellos no son responsables de todos nuestros males, bueno, puede que algunos así, pero no todos, je, je, je.

En este libro Rosetta Forner anima a los hombres a sacar ese Hombre Fuera de Serie que llevan dentro y a que dejen de besar a Damiselas en Apuros que luego no hacen sino echarles encima la culpa de hasta haberse roto una uña. En tono jocoso y desenfadado, la señora Forner nos cuenta en esta fábula narrativa las mil y una peripecias de un Príncipe Azul llamado Reynaldo que Encontró a su Hada Madrina, se Convirtió en un Hombre Fuera de Serie y Dio Calabazas a la Princesa que Creía en los Cuentos de Hadas. Un Príncipe Azul que llegó a ser Rey junto a una Reina de las de verdad, de esas capaces de rescatarse a sí mismas y a su Caballero si hace falta, y no una Damisela en Apuros con complejo de Barbie con Múltiples Accesorios.

Con esta obra, la señora Forner nos invita a reírnos, a pasar un buen rato y a reflexionar sobre las relaciones entre hombres y mujeres de una forma distendida, simpática e incluso desternillante. Todo de la mano de un Hada Madrina que ¡ya la quisiéramos muchos como Ángel Guardián! Si en determinadas situaciones hubiéramos tenido un buen consejo a mano cuántos tropezones en el camino nos hubiéramos ahorrado…

Oh, ¡no me vengas con ésas! ¿Cómo es que ignoras que las hadas nos hemos modernizado? Ahora somos, bueno, ejercemos de coach. Eso del hada madrina está muy bien, pero a mí me gusta actualizarme e ir acorde con los tiempos: soy una actualizhada. Aunque sigo siendo hada madrina (…) ejerzo de coach; así me gano la vida mientras estoy de visita en la Tierra. O ¿acaso no sabías que las hadas también tenemos que ganarnos la vida?

«El príncipe azul que dio calabazas a la princesa que creía en los cuentos de hadas» es un libro que ciertamente está dirigido al público masculino, pero las mujeres también podemos aprender mucho de él, pues ciertos patrones y conductas son comunes en los dos sexos, así que lo que bien vale para unos también vale para los otros. Como cierre de esta historia, que me ha encantado leer y la cual agradezco a la editorial la propuesta de lectura, me encontré con unas palabras muy significativas de Fernando Otero, Secretario de la Plataforma Ciudadana por la Igualdad, en las que merece la pena detenernos un instante:

Lo provechoso no es ni flagelarnos ni arrepentirnos de pasados errores ni del camino recorrido. El viaje tuvo su significado y nos ha traído hasta aquí. Lo que tenemos ahora entre manos es el presente y, en función de lo que hagamos con él, forjamos nuestro futuro y el de las personas cercanas, nuestros seres queridos. «Soy el dueño de mi destino», ¡el capitán de mi alma!»…

Para despedirme, dejad que saque a relucir mi vena feminista y os haga una pregunta: ¿No os resulta curioso que quien ayude a este Príncipe Azul a despertar, ese Ángel Guardián, pertenezca al género femenino?, je, je, je.