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Última modificación: Domingo, 10 Junio 2012, Visitas en web: 1077
el principe cuervo

El príncipe cuervo

Ficha Técnica

  • Título: El príncipe cuervo
  • Autor/a: Elizabeth Hoyt
  • Serie: Príncipes 1
  • Reseña de: Shail

Puntuación

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Sinopsis

Edward de Raaf, conde de Swartingham, necesita con urgencia un secretario que ponga orden en sus caóticas finanzas. El problema es que, con su carácter, espanta a todos los candidatos. Para Anna Wren el puesto es la solución a sus problemas, después de enviudar de un marido infiel y quedarse en la ruina.

La atracción entre ambos personajes queda patente desde el primer momento, aunque Edward no parece muy dispuesto a dejarse llevar por ella. Cuando Anna descubre que el conde es habitual de un conocido burdel de Londres, decide poner en marcha una pequeña mascarada. Porque en el juego de la seducción, no existen reglas...

Valoración personal

La joven viuda Anna Wren cree que su  vida no es mala aunque si situación económica no sea buena. Pero un día parece que todos sus males llegan juntos, casi es aplastada por un hombre que cabalgaba como un loco,  y sus problemas monetarios se han vuelto muy preocupantes.  Necesita dinero, y lo necesita ya. El nuevo conde de Swartingham, Edward de Raaf,  no es un hombre fácil de llevar, sino que se lo pregunten a sus dos  últimos secretarios que han permanecido en sus puestos muy poco tiempo. Necesita un secretario y lo necesita ya. Pero entre lo que Eward quiere y lo que puede tener hay grandes diferencias. Quería un secretario y consigue uno, pero es una joven viuda de mirada inquietante.  Para Anna se la nueva secretaria del conde ha supuesto un respiro para su apurada situación económica, pero también un problema porque no contaba con sentirse atraída por el antipático conde. Cuando averigua que el conde quiere ir a un burdel de Londres, Anna traza un plan para ser ella la mujer que comparta por una noche su cama.

Conocí a Elizabeth Hoyt casi de casualidad, a pesar de seguir las novedades de la editorial Titania, preferí  centrarme en autoras conocidas de las que podía estar segura de que me iban a gustar. En una visita a la librería a la búsqueda de nuevos libros me llegó a comprarlo porque era la única novedad que atrajo mi atención de todas las novelas románticas.   Se puede que fue un día muy inspirado porque desde entonces  Elizabeth Hoyt se ha convertido en una de mis autoras preferidas.

«El príncipe cuervo» comienza con un medio accidente. Anna está paseando tranquilamente por el camino cuando de pronto un hombre a caballo que iba a mucha velocidad tiene que hacer una maniobra arriesgad para no pisotearla. El hombre termina en el suelo sin ninguna herida y Anna termina enfadada porque un bruto antipático casi la mata. Se puede decir que no es la mejor presentación.   En este primer encuentro la autora ya nos va contando más cosas de los personajes

Anna es una joven viuda que vive con su apacible suegra. Aquí no hay rivalidad, ni la suegra es una bruja, al contrario, es una señora mayor muy amable que quiere lo mejor para Anna.

Nuestra protagonista es viuda desde hace un tiempo.  Se casó enamorada de un joven abogado que la engañó con otra. De ella quizá lo que más llama la atención es que no es una mujer hermosa. Nuestro protagonista masculino la considera “fea”. Me ha gustado este  punto en ella porque hace que el personaje sea algo más que una percha bonita. Anna es una mujer con un buen carácter, que no es excesivamente fuerte ni excesivamente dócil. Yo diría que es una mujer realista con su vida, pero que aún así tiene un toque que la hace añorar más, desear aquello que ve en otras personas. Y no hablo de cuestiones materiales, sino del amor, del cariño de un hijo, o ya que estamos de la pasión de un marido por su esposa, o de unos amantes.  Algo que evidentemente no le dio su fallecido esposo.

Con respecto al conde, Edward tampoco es un adonis. Si puede poseer un cuerpo de formidable hechura pero tiene unas cicatrices que le desfiguran en rostro. Al igual que Anna lo consideran feo. Salvo para la protagonista claro que casi se enamora de él nada más verlo. Pero lo que lo caracteriza no es su cara sino su mal genio, que hace que trabajar con él sea casi un suplicio. Es mandón, criticón, perfeccionista, antipático y tiene una tendencia a decir las cosas gritando. Así le va, que secretario que contrata secretario que le dura unos días.

En este punto es cuando llega Anna con la propuesta de ser su secretaria durante su estancia en el campo. Y como la necesidad obliga la contrata. Necesita a alguien con buena letra y ella la tiene.

Ya habíamos dicho que Anna y Edward no había tenido un buen comienzo, él casi la aplasta con su caballo, pero desde el principio cada uno se mantiene en su puesto. Ella como eficaz secretaria, él como conde gruñón.  En estos momentos cada uno mantiene sus pensamientos ocultos pero resulta muy tierno y a la vez gratificante ver como Edward, que consideró a Anna fea, no puedo apartar los ojos de ella, ni de sus labios. Es verla y sentir que algo se retuerce en su interior. Y a Anna le pasa lo mismo.  Pero los separa su posición social. Es un incipiente amor que nunca florecerá. Y ellos lo saben.

En este punto es cuando la historia se vuelve más interesante porque Anna decide tomar las riendas de su vida  y disfrutar un poco de la pasión aunque sea bajo una falsa apariencia. La verdad es que la historia podía aquí tomar un rumbo un poco extraño pero la verdad es que la historia avanza muy bien.  Lo que hace la protagonista no choca con la dama que es, en cierta manera, se entiende que decida dar ese paso. Y hasta la aplaudes.

Me ha gustado como la autora va construyendo la historia de amor. Los personajes secundarios además arropan a los protagonista y haciendo una historia mucho más completa.  Destacamos a la suegra de Anna, como dije ante un personaje muy tierno. No podemos olvidar a las hermanas prostitutas que tendrán su propia historia paralela, en el que tendrán que elegir entre seguir con su vida o formar otra diferente. Por parte de Edward contamos con un administrador de coloridos chalecos.

La verdad es que es que «El príncipe cuervo» me ha parecido un libro precioso. De esos que puedes releer sin problema cada cierto tiempo sin que pierda parte de su encanto.