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Última modificación: Martes, 11 Diciembre 2012, Visitas en web: 787
elsoldado

El soldado

Ficha Técnica

  • Título: El soldado
  • Autor/a: Grace Burrowes
  • Serie: Los Planes del Duque 2
  • Reseña de: Shail

Puntuación

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Sinopsis

Atormentado por las pesadillas de la guerra, Devlin St. Just, conde de Rosecroft, huye a su mansión de Yorkshire en busca de sosiego. Allí conoce a la pequeña Winnie y a su prima, Emmaline Farnum, quien está a cargo de la niña.

Emmie es hija bastarda de un noble, y se ha jurado a sí misma que jamás cometerá el mismo error que su madre. Por eso, cuando Devlin le propone formar juntos un hogar para Winnie, ella se muestra muy reticente. Y a pesar de que las decisiones que tomó en el pasado la obligarán a apartarse de su lado, Emmie se siente cada día más atraída por los besos del coronel. ¿Será capaz de resistirse a su encanto?

Valoración personal

«El soldado» es la segunda novela de la serie Los planes del duque de la autora Grace Burrowes.

Devlin St. Just ha vuelto de la guerra contra los franceses cambiado. A pesar de que han transcurrido dos años desde su regreso no es capaz de olvidar el pasado. Le cuesta admitir que perdió a un hermano en la batalla y que ya no tiene que luchar más. Incapaz de soportar a la alta sociedad decide refugiarse en la propiedad que de la corona le ha otorgado por actuación en la guerra, de modo que ahora como conde de Rosecroft puede ir a su recién adquirida propiedad para intentar mejorarla. Lo que no esperaba era encontrarse con una niña pequeña, Winnie la hija bastarda del anterior conde, ni tampoco a su cuidadora, su tía Emmie una joven hermosa que llama su atención desde el principio.

Me gustó mucho el libro anterior, «El heredero», y esperaba que su continuación fuera otra buena novela. Pero no ha sido así. No quiero decir que El soldado no sea buena novela, sino que en mi caso, se me ha hecho un poco eterna su lectura, sobre todo a partir de la segunda mitad.

Devlin St. Just es el hijo mayor del duque pero como bastardo no tiene derecho al título. Por su labor en la guerra defendiendo a su país y por la influencia de su poderosa familia consigue que lo nombren conde de Rosecroft y que le den sus propiedades. Ahora tiene los privilegios del hombre al que ha matado. El caso es que Devlin aún no se ha recuperado de sus recuerdos de la guerra, parece una persona serena, poseedor de un humor divertido y algo socarrón, amable, sincero… pero no deja de pensar en el pasado, en la muerte de sus hermanos, en los sonidos de la batalla, en las miserias que vio con soldado. Todo le está pasando factura porque se suele enfadar con facilidad y las noches de tormenta, él se dedica a beber hasta olvidar. Es un personaje interesante, me ha gustado pero creo que no le vendría nada mal un poco de mal humor o más astucia, al menos al final, porque toma una actitud muy pasiva ante la posible pérdida de la mujer que ama. Me parece bien que respetes los deseos de ella pero al menos deberías luchar o intentar convencerla, sobre todo cuando sabes que ella te quiere y que hace lo que hace por miedo.

Emmie por otra parte es una joven de veintitrés años que no lo ha tenido fácil. Desde la muerte de su tía cuida a Winnie una niña de seis años muy revoltosa e independiente que anhela tener un padre. Emmie para ganarse la vida trabaja como repostera y panadera y le va bastante bien, aunque no se relaciona con sus vecinos que la consideran una «perdida» como era su tía. La única relación que tiene de amistad es con el predicador, un hombre que le pidió en matrimonio y que ella amablemente rechazó. Un personaje interesante porque no pide nada, es muy trabajadora lo que está bien pero por otra parte su tendencia a ser independiente hace que sea una mujer solitaria que no está dispuesta a arriesgar su corazón.

Como pareja están bien. Desde el principio la relación funciona con soltura. Para Devlin conocer a Emmie supone sentir otra vez pasión física, aunque al principio su relación es muy amistosa, lo que permite que se hablen con sinceridad y que se relacionen de una manera no muy formal. El problema viene cuando la relación comienza a avanzar porque si bien nuestro protagonista quiere afianzar sus sentimientos con una relación más íntima y pública, léase matrimonio, para Emmie esa palabra no existe, lo ve como algo imposible porque ella es una simple joven trabajadora y él un conde. De este modo llevamos a la mitad del libro con un argumento bien consolidado y a partir de ahí la trama se estanca sin que avance o retroceda. Pasa muy poco cosa y eso que tienen dos buenos motivos para que fuera interesante, el pasado de la protagonista y la proposición de matrimonio de Hadrian Bothwell, el reverendo, un hombre guapo que dejará de ser un hombre de Dios dentro de poco por la muerte de su hermano mayor, que le dejará con un título nobiliario y una buena fortuna.

Con respecto al pasado de Emmie más o menos lo podemos intuir, aquí Val estuvo muy acertado. No llega a ser una sorpresa pero si resulta interesante como se va descubriendo todo. Con respecto a Hadrian aquí todo es excesivamente formal y educado, muy formal y educado. No hay tensión por ningún lado porque la actitud de los tres no da pie a que existan conflictos. Por parte de Devlin salvo algún pensamiento malvado no siente grandes arrebatos de celos porque el predicador le cae muy bien. Hadrian es un encanto de hombre lo que hace que te pones de su parte ya que piensas que Emmie le debería decir que no desde el principio para no tenerlo en ascuas. Es una pena que la autora no pusiera un poco más de pasión en la historia y en sus personajes, no llegan a ser sosos pero es que todos son tan encantadores que no dejan lugar a escenas temperamentales.

También está presentes buenos secundarios como su hermano Val, su padre el duque, la duquesa o su amigo Douglas. La niña Winnie está bastante bien, no llega a ser repelente.

Quizá por la anterior profesión del protagonista habían pensado que tendría una novela mucho más temperamental y apasionada pero para nada. Es una historia educada, ciertamente previsible y que alarga el argumento innecesariamente a partir de la mitad del libro. Se deja leer pero no entusiasma. Esperemos que el tercer libro de la serie «El pianista» sea un poco mejor.