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Última modificación: Martes, 12 Junio 2012, Visitas en web: 1314
gato por liebre

Gato por liebre

Ficha Técnica

  • Título: Gato por liebre
  • Autor/a: Regina Roman
  • Serie: Mujeres de Hoy 4
  • Reseña de: ANNY

Puntuación

5.0/5 rating 1 vote

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Sinopsis

Abolafio Periáñez se ha muerto. Su ineludible descenso a los infiernos se verá interrumpido por una imprevista vuelta a la tercera dimensión; dice Dios, que como aprendizaje. Acompañar a una chica en su tormentosa relación, lo llevará a comprender cómo funciona el alma de los maltratadores y de sus victimas. Pero Abolafio no vuelve como se fue. Tampoco sospecha las sorpresas que le esperan. Un adiós no es para siempre.

Una historia de amor, cruda, contada desde un punto de vista que no imaginas. Una historia agridulce que te arrancará una carcajada cuando estés a punto de ahogarte en lágrimas.

Valoración personal

Desde que Regina Roman comenzó a comentar en sus presentaciones el lanzamiento de su nueva novela, «Gato por liebre», tuve mis reparos sobre leerla. El tema no era nada fácil de encarar, sobre todo conociéndome, y sabiendo lo lacrimógenamente tonta que puedo llegar a ser. Al comienzo me sumergí tímidamente en la lectura, pero pronto estaba atrapada y dejándome conquistar por los comentarios de un diablillo con un agudo sentido de la comicidad. Un narrador muy especial que nos ayudará a entender de que va todo esto.

Según Abolafio, él es un diablillo, sí, el chico malo que según el tópico peliculero se posa en tu hombro para sugerirte maldades mientras se burla de su compañero o contrincante en la escena, el tipo de blanco con cara de buenazo, ese que al final siempre acaba ganando. ¡Qué pesadez! Por esto, porque sabe que él de angelote tiene bien poco, por no decir nada, cuando muere espera que el Hacedor lo envíe derechito al infierno, sin pasar por la aduana. Oye, para un hombre cateto y vulgar, como él mismo se define, el sitio no está nada mal.

Pero no, cuál es su sorpresa, que al diñarla es trasladado al cielo y lo recibe ni más ni menos que el mismo Dios, caracterizado de John Malkovich, para anunciarle que se le ha dado otra oportunidad y que debe volver a la tierra para aprender. El abuelete a lo moderno, nada que ver con esa imagen beatífica a lo Papá Noel, parecía haberse apiadado de él, convencido de que en el fondo no era un tipo malo. Abolafio no las tiene todas consigo, pero por intentarlo que no quede. ¡Qué remedio! ¡A ver quién contradice a Dios!

Así es como termina siendo testigo, amén de consejero silencioso, de la vida de Gaby, la heroína de esta historia, que en esos momentos vive un incipiente romance con un melenudo cantante de rock n’ roll con un punto hippie; para lo que a él le conviene, según Abolafio. Esta relación será la causa de que Gaby altere totalmente su vida para amoldarse a la de su amado: sus usos, costumbres, creencias, todo se verá afectado por la presencia de Miguela, como nuestro diablillo lo llama, que trata de inculcar en Gaby lo que él cree debe ser una modélica vida espiritual. Las consecuencias de estas enseñanzas llevarán a Gaby por un camino oscuro del que no sabe cómo salir, hasta que encuentre la luz que le ayude a vislumbrar la salida.

Queda claro que si hay un personaje importante en «Gato por liebre», cuyo protagonismo rivaliza con el de Gaby, ese es Abolafio. La crónica de este diablillo, con un futuro aún incierto, será clave para entender a esta heroína, sus circunstancias, sus pensamientos, sus miedos y sus esperanzas. Él será testigo mudo de todo lo que ocurra en esta historia, aunque sus ingeniosos e hilarantes comentarios los compartirá con el lector, por supuesto, que corre el riesgo, a menos que tenga una gran fuerza de voluntad, de acabar abolafiado. No os riais que yo casi acabo así. Poseída por el espíritu de este personaje, cuyo papel es decisivo en el camino que la protagonista debe seguir para abrir los ojos a la mentira que está viviendo.

No sé si esta puede ser la historia más ingeniosa, más madura, o más conseguida, de Regina Roman. Lo que si es cierto que en esta novela demuestra un dominio total de los elementos que componen la trama, con los que juega de forma magistral para conducir al lector hacia el punto donde ella quiere. La novela tiene muchas, pero que muchas sorpresas, escenas que ni te imaginas, pues la autora recubre de muchas capas a los personajes, mostrándonoslos de una manera, para luego, poco a poco, ir quitándoselas, dejándolos con sus miserias al aire y desnudos ante la cruda realidad.

La novela contiene escenas que le harán a uno querer tirarse de los cuernos, como le sucede al propio Abolafio, sobre todo cuando ve las cosas que la protagonista es capaz de llegar a hacer imbuida en esa vorágine al que el «perlas» de Miguela ha sabido conducirla de forma experta. Hará falta una luz en su horizonte para que se dé cuenta del punto al que ha llegado en su deseo de complacer a Miguela y obtener su favor. Pero como bien dice Gaby: «lo bueno de tocar fondo, es que tienes un suelo bajo el que impulsarte hacia arriba».

No hay nada más emocionante que la catarsis emocional que los dos protagonistas de esta novela sufren, cada uno por distintas causas; ese momento es tan emotivo, impactante, desgarrador, que no hay palabras para describirlo. Uno se hace parte de los protagonistas, vive su terremoto interior, su intento de huida hacia una salida aún desconocida para ellos. Y cuando la encuentran, nada es tan liberador como rencontrarse con uno mismo y hacer las paces con ese verdadero «yo» que habían abandonado en el camino.

Esta no es una novela romántica, tampoco una comedia al uso, va mucho más allá. Utilizando la risa como conductor, Regina Roman toca en esta novela un tema bastante duro, del que todos hemos escuchado hablar, pero que quizás no sabemos a ciencia cierta el daño que puede ocasionar: el maltrato psicológico. Todo hemos oído hablar de historias duras, de mujeres u hombres que han seguido a su pareja hasta límites insospechados; ¿alguna vez os habéis preguntado la razón?

En «Gato por liebre», Regina Roman nos contesta a esta pregunta. Prepárate para reír a carcajadas, para llorar a moco tendido, para emocionarte sin tapujos, pero sobre todo para aprender una lección que debería ser inolvidable: si tu pareja te pide que cambies, cuestiónate el porqué, qué se oculta detrás esa demanda, ¿acaso no se enamoró de ti por cómo eras? Ten cuidado, amiga/o, no desvíes tu rumbo hacia un sendero desconocido, pues corres el riesgo de perder tu esencia por el camino.