Última modificación: Miércoles, 08 Mayo 2013, Visitas en web: 1000
ginebra dos

Ginebra para dos

Ficha Técnica

  • Título: Ginebra para dos
  • Autor/a: Rebeca Rus
  • Serie: Sin Serie
  • Reseña de: ELFLED

Puntuación

3.7/5 rating (3 votes)

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Sinopsis

Silvia Vega, directora creativa de una importante agencia de publicidad española, viaja a Ginebra con el único objetivo de conseguir como cliente una importante empresa.

Silvia tiene determinación, grandes ideas y un espíritu de sacrifi cio insuperable, pero no cuenta con el irresistible Daniel Soler, uno de los creativos más famosos del país, que se interpondrá en sus planes para conseguir el mayor ascenso de su vida.

Ginebra para dos está ambientada en el loco mundo de la publicidad y nos presenta a una protagonista dispuesta a todo con tal de triunfar en su profesión y, aunque ni ella misma lo sepa, en el amor.

Valoración personal

Tenía el vestido de siempre y el vestido de siempre. ¡Ah! Y el vestido de siempre, claro.

Cuando leí esto, lo siento, no lo pude evitar, tuve que soltar una carcajada. La gran mayoría de vosotras quizás no entiendan el por qué pero os voy a dar, espero, una breve explicación. No sé si fue coincidencia o un guiño literario hacia una de las obras de teatro que puso en escena en los años ’80 (muy al principio de esta década) la actriz Lina Morgan en su teatro de «La Latina». En aquella obra ella decía la frase: «Pues tengo el negro (refiriéndose al vestido), también tengo el negro… y, chica, ¡el negro!».

Pero además de esta frase que me caló porque me trajo muy buenos recuerdos de una comedia que me hizo reír a más no poder, la novela me ha gustado mucho. Es ingeniosa, divertida, sus diálogos tienen chispa y las carcajadas, os lo garantizo, las tenéis aseguradas.

Otra cosa que me ha llamado poderosamente la atención es lo bien que ha hilado los epígrafes de los capítulos. Os cuento: Cada uno de ellos viene introducido por un spot publicitario que, estoy convencida de ello, todas conocéis y reconoceréis. Slogans tales como…

«Un poco de pasta basta» (marca de pasta).

«En las distancias cortas es donde un hombre se la juega» (marca de colonia muy conocida por los caballeros).

«Con […] las cucarachas nacen, crecen, se reproducen, mueren y desaparecen» (es obvio que se trata de un insecticida).

«Busque, compare y si encuentra algo mejor, cómprelo».

Bueno, son solo algunas muestras de lo que os digo pero que su autora ha sabido muy bien encajar en el contexto de la historia. Cada vez que leía alguno de ellos me frotaba las manos porque algunos se las traen, ¡no me diréis que no!

Pero vayamos ahora al meollo de la cuestión. Porque sí, el meollo de la misma es siempre la pareja protagonista, ¿qué se cuece entre ellos? ¿Está bien hilada la historia? ¿Tienen química los personajes? ¿La novela engancha?

Pues contestaré a todas y cada una de esas preguntas aunque no en el mismo orden.

La novela engancha, muchísimo. ¡Ya lo creo! Lo comencé a las seis de la mañana. Sí, no miréis con cara de asustados. Mis vecinos tuvieron jarana aquella noche (jarana de la buena no de la gresca) así que aquí me tenéis con los ojos abiertos como platos, algodones en los oídos e intentando dormir. Como vi que aquello era imposible… me fui a la estantería, cogí el libro de Rebeca y comencé a leer. Pues bien, si no pude dormir antes… menos pude hacerlo después.

Como ya he dicho, la novela me ganó con la frase que he reseñado pero mis carcajadas a las siete y media de la mañana seguro que despertaron a mis lujuriosos vecinos. «Donde las dan, las toman» ¿Quién no puede dormir ahora?

La historia es como una comedia de enredos de las buenas, de las de antes, de aquéllas que interpretaban Rock Hudson y Doris Day. Creo recordar que en una cápsula del tiempo hablé de la película «Pijama para dos» y esta obra de Rus me la recordaba un montón por el rollo este de la publicidad no porque se parezca mucho la historia…

Una equivocación, un pequeño «engaño» (aunque más que engaño es no decir la verdad a tiempo), una mirada, una caricia por culpa de una cremallera… ¡y ya tenemos un lío de los gordos montados! Porque la olla tiene agua por hervir, le hemos agregado un par de pastillitas para enriquecer el caldo (chup-chup) y estamos esperando a que empiece a burbujear para agregar la pasta a la cocción. ¡Qué ingredientes! Rápido, fácil pero absolutamente deliciosos.

Daniel es la pasta, necesita un pequeño hervor, es el típico guaperas de las discotecas a quienes sus amigos utilizan de gancho para ligar pero en el fondo son tan tímidos que no se acercan a las chicas… Y ella, ella es un terremoto. Allá por donde pasa, arrasa. Es poquita cosa desde el punto de vista físico pero la chica se las gasta.

La química entre ellos se palpa desde ese primer momento en los baños pero sabes y prevés que como tardes dos segundos más en quitar el cazo de la hornilla, el agua rebosa y se te pringa la vitro. Y leed atentas la descripción que hace Silvia de Daniel (páginas 107 y 108). Yo también caería.

Pero no solo los personajes con sus idas y venidas y sus enredos me han hecho engancharme a la novela. Los secundarios son la leche. Algunos están pirados (en el buen sentido). El jefe de ella me ha hecho reír a mandíbula batiente con sus ocurrencias. Tenéis que leer algunas de sus frases, no se pueden contar porque si las sacas de contexto pierden chispa y vigor.

Si algún día estáis de bajón o tenéis ganas de leer algo divertido, «Ginebra para dos» es la solución a vuestras penas y vuestras ganas de risas y diversión. Yo no he podido parar de hacerlo. La novela es cómica-cómica. Algunas de sus escenas eran tan ingeniosamente absurdas que me revolcaba en la cama mientras asistía a su representación. Para mí ha sido una de las novelas más visuales que he leído en mucho tiempo era como estar en la butaca del cine viendo una película de las de antes aunque me faltaron las palomitas. Claro que ponerte a hacer palomitas a las siete de la mañana es tan incongruente como algún personaje (cítoles a Gandarias y Sanz).

Una de mis escenas favoritas se encuentra entre las páginas 123 y 124 del libro. Es muy larga y no voy a transcribirla aquí pero baste decir que empieza con esta frase:

—¿No estarás embarazada de Daniel Soler?

En serio, chicas, ¡altamente recomendable! Diversión asegurada y garantizada.