Boletin
Esencia
Última modificación: Jueves, 23 Agosto 2012, Visitas en web: 815
hijo noche

Hijo de la noche

Ficha Técnica

  • Título: Hijo de la noche
  • Autor/a: Sherrilyn Kenyon
  • Serie: Liga 1
  • Reseña de: ELFLED

Puntuación

4.0/5 rating 1 vote

Comparte esta reseña

Sinopsis

Nykyrian Quiakides se ha ganado a pulso ser el comandante de más alto rango del grupo de asesinos de la Liga. Siempre ha sido fiel a dicha organización militar, y en su nombre ha llevado a cabo todo tipo de misiones. Pero la última que le encomiendan pone a prueba su fidelidad y su nobleza. Así que cuando se niega a asesinar a una niña, se ve obligado a desertar. Ante esta traición, la Liga pone precio a su cabeza e intenta impedir que Nykyrian lleve a cabo su nuevo encargo: garantizar la seguridad de Kiara Zamir, una mujer que, debido a las alianzas políticas de su padre, se ha convertido en el blanco de todos los objetivos terroristas.

A pesar de sus reticencias, Kiara no tiene más remedio que aceptar su protección si quiere seguir con vida. Ella lo detesta, porque se trata del mismo tipo de hombre sin escrúpulos que mató a su madre. Pero en un mundo cada vez más peligroso, la única manera de sobrevivir es aprendiendo a confiar en el otro.

Valoración personal

Antes de comenzar con mi crítica he de comentar un par de cosas. La primera es que la autora ya me había ganado con la nota que había al comienzo de la novela. Sus sentidas palabras ante su situación familiar pusieron ya en mi corazón una nota de simpatía hacia ella y la historia y la segunda es que me llamó muchísimo la atención el nombre del protagonista: Nykyrian.

¡Caramba! (me dije) si parece que el nombre del prota está hecho a conciencia. ¡Que me aspen si no es la contracción de Nick y Kirian! Escudero y cazador de «Placeres de la noche». Luego recordé que la autora había escrito esta novela mucho antes de haber llegado a publicar así que de lo que se trata es que de ese nombre sacó el de estos dos personajes…

Dicho esto… ¡Comencemos!

—No soy del todo suicida y tampoco era algo que tuviera planeado hacer. Una noche, tuve que enfrentarme a lo que yo era y a aquello en lo que me había convertido. No quise seguir obedeciendo sin pensar, así que llevé a mis objetivos a un sitio seguro, los dejé con el dinero suficiente para el resto de su vida, luego me arranqué el rastreador y no miré atrás.

A mi parecer a esta novela le sobran algunas páginas. Es muy repetitiva en según qué pasajes pero claro, es una primera novela; una novela que su autora escribió y que luego dejó aparcada y encerrada en un cajón debido a determinadas circunstancias. La historia de Nykyrian en cierto modo me ha recordado a otras ya leídas de la autora como han sido «Placeres de la noche», «Bailando con el diablo» y la propia «Aquerón». He tenido la sensación mientras leía que la autora al escribir estas tres novelas que cito ha ido extrayendo de ésta algunos pasajes y modificándolos para adaptarlos a la nueva historia. Estos pasajes son varios y espero ir esclareciéndolo a lo largo de esta reseña.

La historia de Nykyrian es más dura de lo que en principio pudiese parecer. Veréis, Nykyrian es uno de esos personajes a los que sus padres le dan de lado, es un híbrido y su madre jamás le quiso. Le abandonó siendo muy niño y lo entregó a una institución-orfanato a la tierna edad de siete años (primera coincidencia con Aquerón cuyo padre humano le «cede» su guarda y custodia a Estes a esa edad si mal no recuerdo). Lo que acontece en la vida de este infante mitad humano mitad andarión es sencillamente espeluznante (nueva coincidencia con la historia de Ash) si bien no en grado tan extremo como lo acontecido en «Aquerón», no obstante, es inhumano que a un niño se le culpe por ser lo que es y que arranquen su lado no humano a base de dolor. Imaginaos solo por un momento que a ti te arrancasen las uñas y te quemasen los dedos con ácido después solo porque tus manos no son todo lo humanas que debieran. También se ve obligado a llevar gafas porque sus ojos tampoco son de un color muy natural que digamos (¿os sueno esto de algo? ¡Exacto!) y su pelo es de un rubio ceniza…

—Me he pasado toda la vida oyendo a la gente decirme por qué no se me puede amar y que no soy nada más que un pedazo de mierda. Siempre me he dicho que no me importa, que no necesito a nadie. Es mentira, ¿sabes? Sí que me importa y quiero a Kiara. Si estar con ella me cuesta la vida, me da igual. Además, ya no soy tan joven. Cada mañana me levanto con las articulaciones más doloridas que el día anterior. Si tengo que morir, prefiero hacerlo sabiendo que alguien me ha querido, aunque sólo sea una vez. ¿De verdad es demasiado pedir?

Bien pues dejando a un lado ya este tipo de coincidencias que algunas de ellas como la de los malos tratos físicos por su familia de acogida tienen en común él, Zarek y Ash… continuemos.

Nykyrian ha demostrado a lo largo de su vida adolescente y adulta que es un asesino entrenado para llevar a cabo misiones asesinas y para que luego no tenga remordimientos de conciencia. Tanto es así que una de las misiones que aceptó fue matar a su propio padre (el de acogida), un general de la Liga pero aun así sigue habiendo un rastro de humanidad en él y se rebela contra una de sus últimas misiones cuando ésta es matar a una criatura de cinco años. A partir de ahí su vida va a dar un giro tan grande que de cazador va a pasar a convertirse en presa y la Liga, ésa por la que tanto ha luchado, va a poner precio a su cabeza.

Convertido en soldado de fortuna, la vida de Nykyrian ahora le pertenece y él es el único dueño y señor de su destino.

La historia, como ya digo, es un poco larga y, a veces, le da muchas vueltas a lo mismo. Su primer encuentro con la protagonista, con Kiara, va a marcar la tónica del resto de la novela. Persecuciones sin fin, un secuestro tras otro y encuentros y desencuentros entre la pareja protagonista.

Kiara es en esta novela la Tori de Aquerón, la mujer que con su infinito amor va a poner un bálsamo en el alma atormentada de Nykyrian. Una humana que no le va a importar ni los millares de cicatrices ni su carácter volátil.

El personaje de Nykyrian me ha gustado y creo que gustará a todas las lectoras que lean la novela una vez que empiecen a comprenderlo. Pese a su pasado es alguien que no duda en anteponer la vida de su protegido a la suya propia y si, como en el caso de Kiara, viene acompañada esa alianza mercantil de unos tiernos sentimientos no le importará cambiar su destino por el suyo. De esos hombres creo que en este mundo quedan pocos. A veces es capaz de llegar a extremos que jamás se nos hubiesen ocurrido y en otras se ven sus defectos junto a sus virtudes:

«Matar o morir. Si fallas, morirás. Sin excepciones.»
Parte de él había querido acabar con sus vidas, porque ellas tenían algo que él nunca había conocido: amor.
Una madre dispuesta a morir por su hija, a sufrir lo que fuera para salvarla. La abia y los celos lo habían sacudido al recordar a su propia madre enviándolo a un infierno cuando él tenía la misma edad que aquella pequeña. Sin el menor rastro de compasión. Sin ninguna lágrima. Lo había entregado a sus guardias ordenándoles que se lo llevaran.
«Me pones enferma, despreciable mestizo —La fría mirada de la mujer aún lo perseguía—. Aseguraos de que no regrese nunca.»

Ese descubrimiento de lo antinatural del comportamiento de una madre, esa frialdad del recuerdo que guarda del último instante que pasó junto a su madre… ¡me puso los vellos de punta! ¿Qué clase de ser desnaturalizado es capaz de arrojar a los «lobos» a un hijo que no puede defenderse de nada ni de nadie?

Pero al igual que ocurre en muchas de las novelas de Kenyon también el sentido del humor hace gala aquí. Hay escenas realmente divertidas pese a los momentos de tensión que se están viviendo en el desarrollo de la historia.

—¿Princesa?
Kiara lo miró, negó con la cabeza y se abrazó con más fuerza.
—Por favor, déjame sola. No puedo respirar.
Él sintió lástima de ella y de su miedo. Se acercó y le cogió los brazos para detenerla.
—¿Kiara? Hauk lleva ropa interior de mujer.

(Esto acontece en mitad de la noche y tras despertarse Kiara de una horrible pesadilla.)

Hay más pasajes como éste que son realmente ingeniosos y donde los personajes secundarios son la chispa de la vida, van a poner la sal y la pimienta a esta extraña historia futurista con buena dosis de «Guerra de las Galaxias». Desde el mismo instante en el que se les conoce ya quieres leer la historia de éstos. Sheridan, también llamado Sin, es un alcohólico al que parece que la bebida a penas le afecta porque borracho como una cuba aún es capaz de dilucidar de forma extraordinaria. Sus escasos momentos con la hermana de otro secundario (no voy a decir de momento quién porque es la historia siguiente) fueron la leche y es por ello que estoy deseando leer «Hijo del fuego».

Como iba diciendo el sentido del humor es inherente en su autora al igual que los momentos de tensión y emotivos que nos regala a lo largo de la novela.

Existen intercambios de frases que verdaderamente te anudan el corazón a lo largo de estas más de quinientas páginas; momentos en los que sufres con los protagonistas los hechos acontecidos en su infancia y en los que descubres junto a ellos que la confianza es el máximo grado al que se pueden ver comprometidas dos personas sea cual sea su tipo de relación (amistad o amorosa).

Con algunas situaciones no he podido evitar reírme a carcajadas sobre todo por sus dobles sentidos y malas interpretaciones. Hay una al inicio de la historia en la Kiara hace una asociación de ideas bastante interesante acerca de Némesis y Nykyrian. Tú sabiendo de qué va la cosa no puedes evitar soltar la carcajada sobre todo cuando sigues leyendo y te das cuenta el enorme fregado que ha montado la protagonista en su cabeza con ambos. ¡De lo más divertido, creedme! (Y no, no os voy a transcribir la situación aquí aunque esa había sido mi intención en un principio… prefiero que la descubráis por vosotras mismas cuando tengáis a bien leeros esta novela)

El final de la historia me decepcionó un poquito. Obviamente no os lo voy a destripar pero baste decir que ese idílico final para mí no pega ni con cola. Me esperaba otra clase de final y no me refiero a la pareja protagonista, que conste. Esa parte me gustó mucho pues me pareció muy atractiva la manera en que consigue llegar al final feliz que todas esperamos en una novela de estas características (sea cual sea el subgénero de la misma). La decepción vino por otro tipo de circunstancias y si alguna de quien lea esto quiere averiguarlo… quizás en la tertulia que abriremos en unos días (1 Septiembre de 2012) de las claves de lo que digo.

Pese a que pienso que le han sobrado algunas páginas, la novela me ha gustado, me ha mantenido enganchada a sus páginas los dos días que he tardado en leerla y estoy deseando pillar el resto. A ver si la novela de Sheridan está a la altura de mis expectativas… Unas expectativas que han aumentado mucho mi confianza en Kenyon tras leer «Aquerón» e «Hijo de la noche».