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Última modificación: Domingo, 30 Diciembre 2012, Visitas en web: 966
hijo fuego

Hijo del fuego

Ficha Técnica

  • Título: Hijo del fuego
  • Autor/a: Sherrilyn Kenyon
  • Serie: La Liga 2
  • Reseña de: ELFLED

Puntuación

5.0/5 rating 1 vote

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Sinopsis

Syn ha sido instruido para ser un ladrón informático, pero un día descubre un secreto que está a punto de acabar con su vida. Desde ese momento, decide huir y convertirse en uno de los asesinos más peligrosos del universo.

Shahara Dagan, por su parte, es una de las mejores de su raza y la única de su generación que ha sobrevivido al férreo entrenamiento que la ha convertido en rastreadora de asesinos. Pero ni siquiera eso la ha preparado para el encuentro con Syn. Ella es la única capaz de llevarlo ante la justicia, pero no cuenta con que él es el íntimo amigo de sus hermanos, a los que ha ayudado en numerosas ocasiones. Si lo salva, la vida de ambos estará en peligro, pero ¿vale la pena arriesgarse para protegerlo?

La cacería acaba de empezar…

Valoración personal

«¡Márchate de aquí! Ya he llamado a las autoridades para que te arresten. ¡Y si vuelvo a verte cosa que ojalá no ocurra, yo misma te mataré!» Eso había dicho la mujer a cuya felicidad él había dedicado su vida. La mujer a la que se lo había dado todo: su corazón, su alma, su vida. La verdad es que no entiendo como lo hace Kenyon pero cada historia que leo de ella me conmueve más que la anterior (salvo raras ocasiones).»

La primera parte de esta serie de «La Liga» me pareció una historia dura donde las haya desde el punto de vista del protagonista masculino; un hombre cuya infancia no había sido nada fácil y que se vio muy pronto solo en el mundo y rechazado por su madre, abocado a subsistir a base de dolor y rechazo pero que al final resultó un magnífico ejemplo para todos.

Pues bien, así era Nykirian.

Y si pensabais que ya lo habíais experimentado todo perdonad que os diga que erráis. Cuando me encontré con Syn fue como encontrarme nueva-mente en la tesitura de volver a plantearme cuál de todos los protagonistas de Kenyon merecen mis más sinceras condolencias.

Echemos un vistazo a algunos de ellos: Kirian de Tracia, Zarek de Moesia, Aquerón Parthenopaio, Nykirian Quiakides… Todos y cada uno de ellos personajes sufridores en propias carnes de malos tratos, agresiones, vejaciones.

Syn no es menos. Syn es otro personaje con el que llorar y al que tener lástima. Un hombre que tan profundamente lleva su dolor que la única vía de escape que tiene es darle a la botella pero que milagrosamente apenas si le afecta.

Se siente una piltrafa, indigno del amor de nadie. Si su propia madre le abandonó, su padre le trató poco menos que como una mierda (¿se puede decir mierda? ¿Es políticamente correcto?). Un padre que fue antes de ser apresado uno de los más despiadados delincuentes de su época y no una época cualquiera, no. Una época en la que además se intentaba erradicar el mal de cuajo y si el padre era así… el hijo saldría igual. Y por ello le encierran cuando solo era un niño en una prisión de máxima seguridad con asesinos y violadores. ¿Lo veis justo?

Imaginaos cómo fue su vida durante esos años que se pasó encerrado porque yo no tengo corazón para transcribir lo que nos cuenta su autora aunque no es ilógico pensar que cuando pudo escapar de ese yugo quisiera empezar de nuevo, crease una identidad falsa y rehiciera su vida a partir de los escombros que le dejaron…

Y, durante un tiempo, fue un hombre normal. Durante un tiempo fue alguien respetado por la sociedad. Durante un tiempo tuvo la vaga esperanza de superar todo aquello y labrarse un futuro: una esposa, un hijo…

Durante un tiempo. Ésa es la clave.

El dolor que puedo llegar a sentir con los escritos de esta autora no puedo ponerlo con palabras. La de lágrimas que puedo llegar a derramar con muchas de sus novelas os puedo garantizar que no son pocas. Y el brillo de un faro en el horizonte a medida que avanza la trama es como la luz al final de un túnel; pero un túnel largo y lóbrego donde aún quedan muchas penurias por las que pasar antes de poder respirar aire puro y limpio y alcanzar la tan ansiada claridad.

Obviamente en todas ellas hay siempre una chica. Algunas veces más dulces que otras. Pero no es el caso de «Hijo del fuego». Porque si con Syn has sufrido, con Shahara Dagan no vas padecer menos…

Parece como si Kenyon tuviese fijación por los personajes con bagajes psicológicos extremadamente atormentados. Y me encanta.

A ver, no me entendáis mal. Es simplemente que es un gustazo ver cómo desarrolla a este tipo de personajes. Los borda. No sé cómo lo consigue para hacerles sufrir tanto y que nosotros lo hagamos con ellos, no entiendo cómo puedo disfrutar con tantos padecimientos pero cuando cierro el libro solo estoy deseando abrir el siguiente y cuando (como en raras ocasiones) no me ofrece personajes así… es como si la novela fuese descafeinada.

Pues os diré algo: ésta de descafeinada no tiene nada. La historia al completo es un no parar es como haberse subido a una atracción de feria de ésas en las que no paras de gritar por culpa de la adrenalina. Intuyes lo que pueda venir a continua-ción pero aun así estás esperando que la atracción coja esa curva cerrada para prepararte para el descenso en picado y que la sangre se te vaya a la cabeza y el estómago se ponga por corbata…

«Hijo de la noche» es así. Desde el principio hasta el final. Cuando crees que ya nada más puede ocurrir te das cuenta que la autora aún tiene muchos ases guardados bajo la manga. Que lo que te va presenta de un color blanco tan prístino como la nieve luego resulta ser de un color tan oscuro como boca de lobo; con unos diálogos que no puedes pasar por alto porque dan la intensidad justa a cada escena y donde la química que generan sus personajes principales hace que la historia no pierda fuelle en ningún momento pese a que pudieras pensar que da muchas vueltas a determinadas circunstancias o situaciones.

Y si la pareja protagonista (Syn y Shahara) son personajes que calan profundamente no dejéis de prestar atención a los secundarios. Digger, el tío de él , el hermano y la hermana de ella.

Una de las escenas más conmovedoras y con la que más me desgarró el corazón es una discusión entre Syn, Shahara y Caillen. Os juro que si hubiese podi-do entrar dentro de las páginas del libro me hubiese tirado al cuello de Caillen para estrangularlo y me habría llevado de allí a Syn para que no sufriera otro nuevo golpe esta vez por uno de los pocos amigos que creía tener. Juzgad por vosotras mismas y me decís si llevo o no razón.

—¡Cabrón! —gritó Caillen.
—No es lo que crees. […]
—No me ha violado, estúpido. ¿Eres totalmente idiota o qué?
—¿Quieres decir que te has acostado con él? ¿Voluntariamente?
—Eso no es asunto tuyo, pero sí, así es.
—¿Cómo has podido hacer algo así, Shay? ¿Cómo has podido meterte en la cama con un vulgar ladrón? ¿Cómo has podido abrirte de piernas para un presidiario? Dios, pensaba que eras mejor que eso.