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Última modificación: Miércoles, 05 Junio 2013, Visitas en web: 1028
sed de venganza

Sed de venganza

Ficha Técnica

  • Título: Sed de venganza
  • Autor/a: Sherrilynn Kenyon
  • Serie: Cazadores Oscuros XX
  • Reseña de: ELFLED

Puntuación

3.0/5 rating 1 vote

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Sinopsis

Un Cazador Oscuro y una mujer entrenada para borrar esa raza de la faz de la tierra se ven unidos por el destino.

1873. El día de su boda, el mismo día en que comenzaba una nueva vida alejado de la violencia, el pistolero Jess Brady recibe un disparo mortal. Sin embargo, a Jess se le ofrece la oportunidad de comprometerse en la tarea de eliminar a cualquier criatura que amenace a los humanos y renacer como Cazador Oscuro.

Ciento ochenta y tres años después, tendrá que rendir cuentas ante Abigail Yager, que recorre el mundo con una horda de vampiros aniquilando Cazadores Oscuros. Lo único que le importa realmente sigue siendo acabar con Brady. Hasta el momento en que se ven por fin cara a cara y aflora un sentimiento que ni uno ni otro podían esperar.

Valoración personal

¿Por qué había permitido que alguien se colocara a su espalda cuando sabía que no debía permitir que eso pasara?
Tal vez ese fuera su castigo por todos los pecados que había cometido. Tal vez eso era lo que se merecía un malnacido como él.

La conclusión que se saca de esto es que: «A veces la muerte no basta» para acabar con un hombre que muere clamando venganza y que no pasan desapercibidas sus palabras cuando de la diosa Artemisa se trata.

He de decir que una de las cosas que más me sorprenden de esta longeva serie es la variedad de culturas y razas con las que cuenta entre sus filas la diosa «foca». Comenzamos con un griego, Kirian, después tuvimos a un celta, otro griego, un romano, un sumerio y, en esta ocasión nos topamos con un asesino salteador de caminos del llamado far west. Vamos, lo que viene siendo un John Wayne o un Clint Eastwood aunque yo casi me lo imagino como un Richard Wydmark de «La ley del Talión» salvo por el color del pelo.

Comenzaré hablando de los personajes principales. En esta ocasión la pareja protagonista no me ha atraído tanto como en otras ocasiones. Su relación es un poco pillada con alfileres, la he visto forzada y demasiado acelerada. Una mujer que trata por todos los medios de matar al hombre que de un plumazo se convierte en el centro de su existencia no me ha parecido muy realista pese a que hay un dicho que dice que del amor al odio o viceversa hay solo una fina línea.

De todos modos, y aunque a esta mujer se le vaya la olla en más de una ocasión, siempre logra ponerme un nudo en la garganta pues sabe expresar como pocas el dolor humano. Cuando relata este tipo de escenas las trasmite desde la hoja de papel impresa a todos los poros de tu piel. Es como si esos sentimientos pudiesen viajar desde la tinta hasta las huellas digitales de tus dedos y desde allí se infiltrara en tu torrente sanguíneo hasta tu palpitante y dolorido corazón. Lo consigue una y otra vez por mejor o peor que sea la historia que te estés leyendo.

Además otro punto a favor de esta historia es que Kenyon, con sus últimas novelas, está consiguiendo por momentos PONERME LOS PELOS DE PUNTA. Yo soy un tanto aprensiva, no lo voy a negar, y cuando habla de las teorías catastrofistas no puedo dejar de acordarme de los vaticinios de Nostradamus y San Malaquías y enseguida una sensación de desasosiego consigue atravesarme desde el esternón hasta la espalda. Creo que logra bastante acertadamente cuadrar los vaticinios de éstos con lo que podría ocurrir en su «mundo» y en el real. De esta novela se pueden sacar escenas realmente macabras pero que creo logra captar la atención del lector.

He echado de menos la presencia de Ash a lo largo de la novela y también he de decir que la historia la he visto como un poco tratada a lo bruto, es decir mucha información en pocas páginas con lo que da la sensación de saturación. Eso no por no hablar del romance en sí que me ha dado la impresión de estar metido con calzador.

Pero hay personajes que salvan buena parte de la trama y escenas que me encontrado que son realmente buenas. Pese a que la novela en general no consigue el notable éstas llegan incluso al sobresaliente. Una de las mejores escenas que he leído ha sido la del escudero disculpándose con Bets. En serio, ver a un adulto postrase ante Bets y pedirle perdón… ¡A Bets! ¡Qué bueno fue eso! Me arrancó la risa, en serio. Si no tenéis la más mínima sospecha de quién es Bets mejor me lo callo y os insto a descubrirlo.

Otro de estos personajes es Sasha. Ya dio Kenyon leves pinceladas de este Katagario en «Bailando con el diablo» pero es que creo que aquí empieza darnos trazos más gruesos de que podría ser uno de los siguientes protagonistas principales de esta serie.

Pero hablando de otra cosa. En mi familia cuento con una ingeniera (tristemente fallecida) y un proyecto interminable de ingeniero (vamos, mi hermano que lleva como quince años para terminar la carrera que dejó aparcada en su día y que no parece que vaya a terminar en la vida) y no sé pero también con algún que otro amigo arquitecto y os puedo asegurar que los contratados por Kenyon son muy pero que muy especiales. Juzgad si no vosotras mismas y dadme o quitadme la razón. Éstos han sido capaces de instalar muros de acero de ¡tres metros de grosor! Acero de tres metros, ¡por Artemisa! Y sin embargo, el techo es casi de cartón. ¿Quizás sea porque esos raquíticos muros no iban a ser capaces de soportar un peso mayor? ¡Qué arquitectos más considerados! Y hay alguien (no miro a nadie) que se quejó de la puerta que Jezz Burning instaló en la mansión de Lucan en su novela de «Al llegar la noche». Ver para creer. Bueno, leer…

Concluyendo: «Sed de venganza» es una historia más de la serie de los Cazadores Oscuros que sirve de relleno a la trama general pero que va dejando pistas importantes del devenir y el rumbo que está tomando la historia. Nada que ver con sus inicios pues a medida que avanzamos y vamos dejando atrás novelas se va transformando en algo más oscuro y siniestro. Sin el aliciente de las guerras internas entre Artemisa y Aquerón nos queda por ver la evolución de esta primera que, mucho o nada me equivoco, está manteniendo una relación algo más que platónica con nuestro Nick.