Boletin
Esencia
Última modificación: Lunes, 11 Junio 2012, Visitas en web: 1737, Visitas en foro: 57
senderos

Senderos

Ficha Técnica

  • Título: Senderos
  • Autor/a: Mar Carrión
  • Serie: Sin serie
  • Reseña de: ELFLED

Puntuación

4.0/5 rating (6 votes)

Comparte esta reseña

Sinopsis

La vida, a veces, te muestra senderos que jamás pensaste que recorrerías.

La vida de Erin Mathews no es nada fácil. Tiene un padre tirano y egocéntrico que jamás les demostró ni a ella ni a su hermana una pizca de cariño y un trabajo que si bien no odia tampoco es que sea el trabajo con el que siempre había soñado. Su única afición es la única vía de escape.

El piloto Jesse James Gardner lo ha perdido todo, incluida la licencia que es su medio de subsistencia. El responsable, Wayne Mathews, el padre de Erin. Por ello, cuando ésta se presenta en la puerta de su casa ofreciéndole dinero por ayudarla en un absurdo, no puede sino aprovechar la ocasión para tirar de los hilos y manejarla como una marioneta con el fin de indagar cuánto sabe ella de la razón de su despido, de su juicio (pendiente de apelación) y de la pérdida de su licencia.

Desde luego lo que ninguno de los dos espera es que sus senderos, que creían paralelos, hayan girado noventa grado y se hayan cruzado. ¿Qué es lo que está surgiendo entre ellos aparte de la admiración por la integridad del otro? Jesse, no obstante, tiene que averiguar la verdad; tiene que presionar a Erin hasta descubrir que ella siempre ha estado al margen de lo que se estaba cociendo en la empresa de su padre y así poder caminar por ese sendero oculto en su vida de la mano de quien menos imaginó. Y es que, la vida, a veces, te muestra senderos que jamás pensaste que recorrerías.

Valoración personal

Bueno, ¿qué puedo decir? A veces las ideas bullen a tanta velocidad en tu cabeza que seguro que te dejas algo en el camino.

El libro tiene un prólogo que atrapa al lector, ya le tiene en sus garras y aunque el primer capítulo se hace un poco lento e incluso pesadillo, te obligas a seguir leyendo.

Mar sabe cómo atarte a sus palabras y sabe cómo crear la expectación adecuada para arrastrarte con ella a las profundidades de su historia. Es una narradora nata con la dosis justa de descripciones. Ha creado un libro totalmente diferente a “Decisiones arriesgadas” y aún así lo ha hecho de forma admirable. Es polifacética.

No sé si lo habrá hecho con esa intención pero entre el Neil que le roba el coche y el Neil del que se ha enamorado se pueden establecer ciertos paralelismos místico-kármico-esotéricos  que me han hecho mucha gracia. Es como si la autora hubiese querido darle a entender al lector desde el primer momento que Erin iba por el sendero equivocado…

La historia tiene escenas divertidas: como el primer encuentro después de tanto tiempo en el embarcadero donde Erin es testigo del “naufragio” de Jesse.

Y también posee escenas que te hacen contener el aliento: como la escena en la que Jesse presiona a Erin para averiguar si ella sabe y conoce los tejemanejes de los que es capaz su padre, vamos si está metida hasta el cuello en el asunto del tráfico de drogas. Para mí es una de las mejores escenas del libro.

Es de esos libros que te hacen desear acordarte de otras tantas y que no se olviden jamás y con diálogos maduros aunque frescos a la vez. No es para nada ñoño ni timorato y desde luego es difícil encontrar entre las autoras españolas escenas de sexo ardiente que hacen recordar a Kleypas y a los buenos tiempos de Lindsey.

El primer contacto sexual de ambos hace arder en llamas las retinas de quien lo lee y acelerar el corazón pero a la vez está expresado de una forma tan elegante y sutil que solo te queda decirle a la autora: Tía, da igual lo que escribas porque tu modo de hacerlo es lo que verdaderamente importa.

Me encanta el personaje de Erin. Una mujer que si bien aparenta ser fuerte, decidida y que sabe lo que quiere, es una persona que en su fuero interno busca siempre la aprobación de su padre, un hombre tiránico, manipulador, que no sabe lo que son los sentimientos y que trata a todo el mundo, incluida sus hijas, como meros felpudos a los que poder pisotear. Es un hombre que se te hace odioso desde el principio y del que, desde luego, no puedes cambiar de opinión. Es cruel, vengativo y auténtico cabrón.

Desde luego, el padre, es un auténtico hijo de puta pero si el personaje se llevara a la gran pantalla, estoy segura que sería digno del Oscar al mejor actor de reparto. Es redondo, duro agresivo y muy mala hostia, trata a Erin con la punta del pie y lo peor es que ella traga. La reacción más esperada sería que ella plantara cara y de un exabrupto mandara a su padre al infierno y es precisamente lo que su autora no permite que ocurra. Esto, casi al final de la novela hace que toda la trama se vuelva más expectante y cuando por fin ocurre, no puedes sino pensar ¡al fin! A la mierda con Wayne y su prepotencia. ¡Ya era hora!

El personaje de Jesse también es complicado. Me gusta mucho como Mar sabe crear personajes que no son planos y sabe dotarlos de una esencia propia de ellos mismos y diferente a otros. Jesse huyó de Beaufort hace cinco años cuando su novia de toda la vida le reprochó que estuviese más involucrado en su trabajo que en su relación, pero lo que verdaderamente no pudo soportar fue que se casara con Keith al poco tiempo. Jesse huye del compromiso, no quiere volver a caer en ese estado en el que tu compañera te pueda hacer daño y por ello no recurre a la misma mujer dos veces seguidas.

Ahora se ha topado con Erin, una mujer a la que debería odiar pero a la que sin embargo no puede dejar de admirar y el lazo tan estrecho que se va formando entre ambos le acojona.

Pero el lector es consciente, en todo momento, de lo que pasa por la cabeza de Jesse y éste es otro halago que hacer a su autora. Las escenas de celos encubiertos de los que Erin no es consciente sí que lo son para quien lee la historia y Mar crea escenas realmente memorables.

¿Y qué más puedo añadir? Seguiría y seguiría pero es que la conclusión final es la misma: Me ha encantado. Y cuando al final, larga ese epílogo… es simplemente justicia poética: No diré qué sucede para no estropearos las carcajadas

¡¡¡Ah, se me olvidaba!!!

No os pongáis a leer este libro a las nueve de la noche, no lo hagais si quereis contar con algunas horas de sueño. Yo lo empecé a esa hora y me dieron las seis y media con los ojos como platos y sin poder dormirme hasta terminarlo