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Última modificación: Jueves, 23 Octubre 2014, Visitas en web: 1760
diera vida

Si diera mi vida

Ficha Técnica

  • Título: Si diera mi vida
  • Autor/a: Amy Plum
  • Serie: Revenants 3
  • Reseña de: ANNY

Puntuación

5.0/5 rating 1 vote

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Sinopsis

Kate no quiere que la historia se repita, no quiere perder a más gente a la que ama, y ella ama a Vincent. Él, que ha esperado siglos para encontrarla, ha visto como el futuro de ambos se ensombrecía por culpa de alguien a quien los dos consideraban su amigo. Y ahora que esa persona les ha traicionado, Kate ha vuelto a perderle. Su enemigo está decidido a reinar sobre los inmortales de Francia y, para lograrlo, hará estallar la guerra si hace falta.
Kate tendrá que enfrentarse entonces a una realidad: Vincent no está a su lado, pero se encuentra en alguna parte y ella debe hacer todo lo que esté en su mano para recuperarlo. Ahora, sin embargo, ¿cómo podrá Kate hacer que vuelva con ella sin poner en peligro todo lo que él representa?

Valoración personal

Después de quedarme sin respiración durante unos segundos interminables en el final de «Más que mi vida» pude volver a respirar con el primer capítulo de «Si diera mi vida». Y menos mal. Porque me veía al borde de un infarto. Vale sí, soy una exagerada, pero decidme si no es para menos. ¡Violette había conseguido eliminar a Vincent!

Pasado el susto inicial, vemos que Vincent sigue vivito y coleando, o al menos su parte fantasmal. ¡Menos mal! Aunque el destino del revenant no es nada esperanzador. Durante el breve momento que el joven consigue comunicarse con Kate le cuenta que Violette no ha conseguido su objetivo: hacerse con los poderes del Paladín. Su plan ha fallado, pero ¿por qué? La respuesta es muy sencilla: Vincent no es el verdadero Paladín.

No obstante, la malvada revenant ha logrado destruir su cuerpo y aherrojar su espíritu a ella mediante un siniestro ritual. Lo que significa que ahora Vincent está ligado a ella y que puede conseguir que la obedezca utilizando sus malas artes. Convertido ahora en un espíritu errante, la desolación se apodera de él. Y convencido de que no existe posibilidad de salvación, intenta que Kate desista de luchar prometiéndole velar por ella aunque no pueda estar a su lado físicamente.

—Kate, en pocos minutos mi cuerpo dejará de existir. Desde ahora, lo único que puedo hacer es intentar mantenerte a salvo. Una humana y un revenant... ya era todo un desafío. Pero ¿una humana y un fantasma? Mon amour, nunca te desearía algo tan...

Terrible. La palabra es terrible. Y es que una situación así es una faena lo mires por donde lo mires. Todo había sido muy fácil para Violette, debido a la confianza que el grupo había depositado en ella logró convencer a Vincent para que siguiera el camino oscuro. El revenant había pasado dos meses absorbiendo la energía de los numa a los que mataba creyendo que le ayudaría a poder resistir la compulsión de sacrificarse.

Todo lo había hecho por Kate. Pero de esta forma Violette obtuvo su propósito de debilitarle hasta el punto de poder capturarle y matarle fácilmente. Pero el destino parece haberles dado una tregua y una vez más Kate no se va a dar por vencida ante la adversidad. El tiempo apremia y se hace imperioso no sólo encontrar una solución al cautiverio de Vincent sino también localizar al verdadero Paladín.

Sólo él será capaz de detener a las tropas numa de Violette que aumentan cada vez más. Pero si no es Vincent, ¿quién es? Tampoco es ninguno de sus compañeros, pues no muestran los supuestos dones que se le adjudican: poderes anteriores de percepción, persuasión y comunicación. Además de una resistencia y una fuerza sobrenaturales. ¿Quién será ese revenant desconocido que los salvará a todos de la destrucción?

En la tercera era, las atrocidades de la humanidad serán tales que hermano se volverá contra hermano, los numa superarán en número a los bardia y la expansión de la guerra oscurecerá el mundo de los hombres. En esta era un bardia se alzará en la Galia que será un líder entre los suyos...

Dicen que lo bueno, si breve, dos veces bueno. Pues yo protesto enérgicamente porque me he leído tan rápido esta trilogía, estaba tan entusiasmada pasando una página tras otra, que cuando he llegado al final me ha salido aquello de «¡quiero más!». Y es que esta historia me ha sorprendido muy mucho porque a través de las entregas ha ido ganando en aventura, acción y dinamismo. Además me han encantado todos los personajes, cada uno con unas vivencias que aportar, que paradójicamente humanizan el relato acerca de estos seres sobrenaturales. Sin olvidar la tierna historia de amor protagonista, con ese punto trágico de amor imposible que a las románticas nos gusta.

La progresión desde la primera a la última entrega ha sido abismal, pero afortunadamente Amy Plum ha sabido darle forma a la historia para que fuera in crescendo sin que perdiera su esencia. La intriga y el misterio iban aumentado a medida que los personajes se encontraban con nuevas trabas y escollos que superar, lo que le daba más expectación a la trama para que siguiera pegada a las páginas. Además la autora ha sabido hilar las escenas para que encajaran con los datos que nos iba ofreciendo sobre el mundo revenant, en gran parte a través de las investigaciones de Kate.

Es una pena tener que despedirse de París y de sus inmortales habitantes. Aunque afortunadamente Kate y Vincent han conseguido su final feliz. Y de la forma más inesperada; bueno, para ellos, porque una servidora lo veía venir desde lejos. No me hubiera importado que la autora incluyera unas cuántas páginas más como epilogo porque la verdad es que el final se queda muy abierto no, abiertísimo. ¿Eso significa que habrá nuevas aventuras de estos héroes? Pues hombre, yo así lo espero. Sobre todo porque Jules también se merece tener su «felices para siempre». Pero como parece que este cuento por ahora se acabó, dejemos que los tortolitos disfruten de su amor...

Mon Kate, qui était à moi, qui n'est plus à moi —murmura mientras me besa. Entonces me lo traduce—. Mi Kate, que era mía, y que ya no lo es. —Se frota los ojos enrojecidos. Se le ve cansado—. Porque ahora perteneces al destino.