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Última modificación: Miércoles, 28 Agosto 2013, Visitas en web: 1049
siete dias de locura

Siete días de locura

Ficha Técnica

  • Título: Siete días de locura
  • Autor/a: Tessa Dare
  • Serie: Calada Espinada 2
  • Reseña de: ELFLED

Puntuación

4.0/5 rating (2 votes)

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Sinopsis

Cuando un pícaro sinvergüenza y una sabelotodo engreída intentan ponerse de acuerdo..., no siempre sale como ellos imaginan.

Minerva Highwood, una de las solteras de Cala Espinada, necesita ir a Escocia. Colin Sandhurst, lord Payne, necesita... salir de Cala Espinada. Tienen solo siete días para planear una fuga, convencer a sus familiares y amigos de que, a pesar de sus conocidas diferencias, se han enamorado locamente. Una semana que será su ruina.

En estos siete días de locura deberán recorrer con éxito 650 kilómetros, esquivando a los salteadores de caminos. Un viaje en el que se verán obligados a superar sus miedos más profundos sin cometer un asesinato. Pero tal proeza les parecerá imposible pues no les quedará más remedio que compartir un pequeño carruaje por el día y una cama, aún más pequeña, por las noches.

¿Será la atracción que de forma inesperada empieza a surgir entre ellos, una salvaje pasión que late en sus corazones, la encargada de conseguirlo? ¿Lograrán recorrer la distancia y cumplir todas las promesas que se han hecho? O por el contrario, ¿recorrerán únicamente el camino hacia lo más profundo de sus almas? Aunque quizá..., solo quizá..., este sea su viaje hacia el amor.

Valoración personal

Ella era diferente, siempre lo había sido. De las tres hermanas Highwood era la única que tenía el pelo oscuro y llevaba gafas, la que prefería fuertes botas de cordones a delicados escarpines y solo a ella le importaba la diferencia entre rocas sedimentarias y metamórficas.
También era la única que no tenía aspiraciones matrimoniales ni reputación que proteger.

Menuda carta de presentación para la pobre Minerva. ¿No creéis? No es de extrañar que el mundo tenga un pobre concepto de nuestra protagonista si su propia madre es capaz de decir que «Diana y Charlotte (las dos hermanas de Minerva) saldrán adelante. ¿Minerva? Minerva es simple, pedante, estudiosa y se comporta con torpeza ante los caballeros. En pocas palabras, no hay esperanzas para ella».

Pues permítame decirle señora Highwood que… ¡Ja! ¡Ja, ja, ja, ja! Me río en sus narices si tiene tal concepto de su hija. Me río porque como decimos aquí en España: «Siempre hay un roto para un descosido». Y Minerva podrá resultarle a usted insípida, torpona y todos los calificativos que tan amablemente ha soltado como espumarajos por su elegante boca pero la opinión que tenemos de ella es… ¡totalmente diferente!

Minerva, señora Highwood, es una chica de una belleza inigualable porque aunque no sea la chica que atraería la vista de los grandes señores o de lores incompetentes posee una gracia innata. Es maravillosa. Tiene sentido del humor, es curiosa, es amable y está dispuesta a sacrificarse con tal de que sus hermanas sean felices. ¿No es ésa una de las mejores clases de belleza que pudieran existir? Es voluntariosa, no se achanta ante nada y es capaz de poner en juego su reputación por ir en pos de lo que ella sabe que es su sueño.

No es de extrañar, pues, que un lord un tanto descarriado como se puede llegar a pensar de lord Payne caiga, como cualquiera que pueda llegar a conocerla, rendido a sus encantos.

El primer encuentro de ambos, el primer instante entre ellos acontecido en el libro anterior de esta serie, Cala Espinada, es sencillamente como un fogonazo, el chupinazo de los sanfermines que hace unos días comenzaron en Pamplona. Toda una explosión de fuegos artificiales propia de las celebraciones del 4 de Julio en USA.

¡Y qué decir de lord Payne! Al igual que a Minerva le conocimos en «Una noche nada más». Ni que decir tiene que fue un personaje que me enamoró desde el principio. Cuando supe que Manderley publicaba la segunda entrega de esta serie tan pronto… Para mí fue un alegrón. Quería conocer la historia de estos dos. Y, cuando al final cerré el libro, lo hice con una sonrisa de oreja a oreja.

Lord Payne es un personaje fascinante, creedme. En un principio podría parecer que es el típico calavera al que estamos acostumbradas y que nos encontra-mos en muchas novelas pero nada más lejos de la realidad. El pobre, por circunstancias, no tiene más remedio que serlo.

Os estaréis preguntando por qué no tiene más remedio. Pensaréis que todo el mundo tiene que asumir sus actos y acarrear las consecuencias. Llevaréis razón en la gran mayoría de los casos pero no así en éste.

Desde que leí «Una noche nada más» estuve intrigada por saber qué demonios le había pasado a lord Payne para que éste asegurara que no podía dormir solo. La explicación, obviamente, no os la voy a desvelar en estas páginas pero sí os diré que cuando llegué al momento de conocerla se me encogió el corazón. ¡Ay, por Dios! ¡Qué lástima que no estuviesen concienciados para acudir ni a psicoanalistas ni psicólogos, que no estuviese exten-dida esta costumbre y que éstos escasearan! Yo incluso dudo mucho de que hubiese alguno a los que recurrir en aquella época. Pero os digo que a lord Payne le hubiese hecho falta uno, se habría ahorrado mucha amargura y malos tragos, noches en vela y… ¡Un gran problema de insomnio!

La novela merece la pena leerla ya no solo por las características de estos dos personajes tan peculia-res sino porque además su relación se fragua como un convenio establecido entre dos personas que necesitan algo la una de la otra. No hay (al parecer para ellos) sentimientos implicados; es… un acuerdo. Pero hete aquí que los caminos por los que transitamos en esta vida no son siempre los que nos gustaría recorrer, que te puedes tropezar con sorpresas a la vuelta de cada recodo de los mismos y que la sangre que les corre por las venas es eso: sangre, no horchata.

Al margen de todo esto, esta segunda entrega de Cala Espinada nos confirma que el humor es algo inherente en su autora. Me he reído de lo lindo con ambos libros, tiene escenas que nos pudieran parecer absurdas pero es que logra con ellas que el lector suelte las carcajadas que evita no soltar.

Las escenas hot no pueden ser más ardientes, no puedes evitar que se te aceleren las palpitaciones porque para colmo vienen acompañadas de circunstancias, digamos, un tanto comprometidas. Tanto es así que por culpa de ciertas «decisiones» se ven en algún que otro apuro. Claro que… ¡eso no hubiese ocurrido si lord Payne no fuese tan embustero, embaucador y no mida las consecuencias que puedan acarrear sus inconscientes palabras!

En definitiva, una novela que me ha gustado mucho, una historia con la que he podido reír a gusto y unos personajes principales que me han emocionado. La novela nos regala momentos divinos y pasajes donde no todos los implicados en la escena están de acuerdo. Los secundarios tienen momentos brillantes y Tessa nos regala momentos extraordinarios donde nos da visos de la próxima historia. Conoceremos a un personaje que nos va a poner la mosca tras la oreja y del que sin duda yo… estoy deseando saber más.

Si la historia entre el cabo Thorne y Kate (que creo es la siguiente) hace que me frote las manos… estoy deseando averiguar si hay algo pensado para el amigo crápula de lord Payne a quien ya conoceréis.

Para terminar, permitidme que me despida con otra frase de esta novela que me ha encantado y que encierra una gran verdad:

Una aparente aversión a menudo enmascara una profunda atracción oculta.