Boletin
Esencia
Última modificación: Domingo, 10 Junio 2012, Visitas en web: 1729
una apuesta peligrosa

Una apuesta peligrosa

Ficha Técnica

  • Título: Una apuesta peligrosa
  • Autor/a: Jennifer Crusie
  • Serie: Sin serie
  • Reseña de: ELFLED

Puntuación

4.7/5 rating (3 votes)

Comparte esta reseña

Sinopsis

Minerva Dobbs es una treintañera con algunos kilos de más que piensa que la felicidad es un cuento de hadas. Cal Morrisey es un donjuán que detesta el compromiso y que la invita a cenar para ganar una apuesta. Cuando la cena termina, cada uno de ellos piensa que nunca volverá a ver al otro.

Pero el destino tiene otros planes, y Minerva y Cal inician una relación casi involuntaria en la que median un ex novio celoso, unos padres impresentables, un gato demasiado inteligente y muchos donuts, y que concluye con la mayor de las apuestas: el amor verdadero.

Valoración personal

Si alguien está esperando una novela romántica al uso… lo cierto es que «Una apuesta peligrosa», no lo es, o sí, según se mire. Me explicaré o al menos, lo intentaré. Esta novela de Crusie tiene todos los elementos para ser lo que llamamos una novela romántica pero es que a la par nos iríamos dejando por el camino muchas connotaciones más que su autora nos ofrece y de las que debemos estar pendientes.

En esta historia no solo aparecen dos personajes principales y el resto de relleno, ¡qué va! Esta novela es la historia de mucha gente. De más de las que podríamos llegar a pensar en un principio y todos los personajes tienen en ella su momento sublime, su momento de estrellato… si bien hay dos, obviamente, que son los que hacen girar la trama y nos mantienen enganchados a sus páginas en espera de que todo estalle como si de unos fuegos artificiales se tratase.

He de empezar diciendo que la novela me la bebí de un tirón un domingo en el que estaba con la espalda fastidiada y donde no me podía ni siquiera mover. Con un cojín bajo las rodillas y una fina almohada para hacerme más fácil la lectura y ni que decir tiene que todos sus «actores» me fueron de grata compañía. Me amenizaron la mañana, la tarde y gran parte de la noche que fue lo que me duró esta simpática comedia de situación tan parecida a las películas que en los años 50 y 60 interpretaban actores de renombre como Doris Day, Rock Hudson, Tony Curtis, Jane Fonda…

La verdad es que me reí enormemente pese a que cada vez que lo hacía el tirón era insoportable pero es que no podía evitarlo. Los enredos que llega a idear su autora no podían ser para menos. La imaginación de la buena señora daba para mucho. Apuestas y más apuestas con el fin de poder ver si al final el cachas del señor Morrisey, Cal para los amigos, conseguía llevarse al huerto a la (a veces) remilgada Minerva Dobbs, Min para los íntimos.

Los diálogos creados por Jennifer Crusie son mordaces y con dobles sentidos. Cal es un encanto de hombre al que se le puede perdonar todo por el modo en que es capaz de tratar a Min y los amigos de estos dos son tan interesantes tanto individualmente como en conjunto que hacen que te sumerjas en sus vidas y que formes parte de ellas.

Todos son personas con las que te cruzas en las escaleras, en el ascensor o por la calle, no son personajes espléndidos ni maravillosos como estamos acostumbradas a encontrarnos en las novelas históricas, éstos son como son, como lo que nos podemos encontrar en un bar una noche de viernes o en una discoteca un sábado por la noche. Hombres y mujeres reales, normales pero eso sí, algunos más guapos que otros… mmm. Y es que para qué vamos a engañar a nadie, Cal está de un bueno que flipas. Es el hombre ideal que todas querríamos, Roger es el tímido de la pandilla pero que sabe muy bien lo que quiere y Tony… bueno, éste es para echarle de comer aparte. A este me costó llegar a entenderle. Porque era difícil de leer qué era lo que quería bajo esa fachada de «solo busco sexo»… hasta que se topa con Diana, la hermana de Min, si bien esto es bastante avanzado el libro y tampoco es plan de que os lo chafe si queréis leerlo.

Como iba diciendo, los enredos, malos entendidos y demás parientes están a la orden del día en esta novela fresca, amena y divertida donde las notas de «crueldad mental» la ponen dos personajes que desde un momento me cayeron gordos (y no hago referencia en absoluto a la talla de Min), me refiero a los ex de Cal y Min. Él es sencillamente insoportable, si hay un personaje estirado, maniático del control y tonto del culo… ése es David. Y si hay una mujer con la cabeza llena de tonterías basadas supuestamente en teorías psicológicas… ésa es Cinthie, que por narices tiene que tener una serie de formalidades completadas para que una relación se establezca y vaya evolucionando… No quiero meterme con los psicólogos, en algunas teorías estoy de acuerdo con ellos, pero es que esta psicóloga en particular es tonta de remate. No obstante, pude reírme con ella, porque también es para entenderla, la pobre ha desperdiciado nueve meses de su cuadriculada existencia invirtiéndolos en un hombre que no quiere ningún tipo de compromiso… hasta que se cruza en su camino Min, claro está, una mujer totalmente diferente a ella… ¡por Dios, si es gordita y gasta muy mala leche!, ¿cómo es que la prefiere a toda una diosa del glamour y el sexo?

En verdad os digo, que creo que os enamoraríais de Cal a la primera, pese a haber escuchado que se apuesta a que es capaz de llevarte a la cama en menos de un mes; pero es que Cal… ¡es Cal! Es un hombre que sabe mirar a una mujer, y cuando digo mirar, no me refiero a que te mire los pechos porque tengas una delantera un poco más grande de la media (que lo hace, porque es un tío) a lo que me refiero es que Cal sabe mirar el interior de una persona, es un hombre que ha dejado de lado un futuro escrito para labrarse un porvenir propio y que ha superado alguna que otra barrera en su camino. Por todo ello, Cal me ganó desde el mismo instante en que «miró» a Minerva.

—¿Por qué te pusieron ese nombre tan feo?
—[…]Mi madre quería a una diosa
—Pues tuvo una. Lo retiro, es un nombre perfecto.

Y con eso, me metió en su bolsillo para los restos. Eso sin contar con lo cariñoso que es (aunque también un poco cabezota) y sin desviar la atención por la obsesión que tiene por los pies de Min a la que cada vez que se encuentra se queda un rato mirando el calzado que lleva…

Pero si hay una situación graciosa entre todas ellas es sin duda alguna cuando acaban de hacer el amor por primera vez… y el apartamento de Min se viene a convertir poco más o menos que en el tan recordado camarote de los hermanos Marx. La casa se le llena de gente dispuesta a partirle la cara a Cal si bien éste ya le ha roto la suya a Greg en una ocasión anterior.

Es muy difícil resumir este libro, sobre todo por la variedad de personajes y las intrincadas relaciones de todos ellos. La madre de Min, el novio de Diana, el padre de Cal, todos los amigos de ambos, las amigas de Diana… ¡Guau! Llegaba a pensar si seguirían saliendo personajes de debajo de las piedras… ¡Y no me puedo olvidar de Harrison! Ese niño es la caña… al igual que su tío Cal, también empieza a dar muestras de su obsesión por los pies de Min… y sus zapatos.

En fin, que solo puedo decir que si queréis pasar un rato de lo más ameno y variopinto, ésta es, sin lugar a dudas, una novela a tener en cuenta. A mí me ha servido para pasar una tarde de lo más incómoda… a la vez de lo más entretenida.