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Última modificación: Miércoles, 24 Junio 2015, Visitas en web: 614
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Cambiando el juego

Ficha Técnica

  • Título: Cambiando el juego
  • Autor/a: Jaci Burton
  • Serie: Jugada a jugada 2
  • Reseña de: ANNY

Puntuación

4.7/5 rating (3 votes)

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Sinopsis

La mayoría de la gente sigue las reglas del juego, pero Gavin y Liz no son como los demás...
«Ganar a cualquier precio». Ese ha sido siempre el mantra que la agente deportiva Liz Darnell se ha repetido a sí misma durante toda su vida. Cuando va demasiado lejos y corre el riesgo de perder a su cliente más importante, el jugador de béisbol Gavin Riley, Liz se da cuenta de que va a tener que emplearse a fondo para evitarlo. Aunque lo cierto es que tampoco supone un esfuerzo demasiado grande: a fin de cuentas ha seguido cada movimiento del jugador desde que se fijó en él por primera vez… y no fue de una manera precisamente profesional. Pronto Liz se da cuenta de que Gavin está más que dispuesto a seguirle el juego.
A Gavin no le importa nada caer en las redes de Liz. La desea tanto como ella parece desearle a él. Dispuesto a comprobarlo, decide lanzarle una bola curva para ver lo lejos que está dispuesta a llegar para mantenerlo en su cartera. Sin embargo, el amor comienza a formar parte del partido de manera inesperada y ni Liz ni Gavin están preparados para ese cambio de juego. 

Valoración personal

«Cambiando el juego» es la historia del jugador de béisbol Gavin Riley y su agente Liz Darnell, la segunda entrega de la serie Jugada a jugada. La primera novela, «La jugada perfecta», me dejó con una gran curiosidad sobre cómo se resolvería el conflicto entre Liz y los Riley después del comportamiento de ésta. Las consecuencias inmediatas habían sido el despido de Liz como agente de Mick, pero ¿qué sucedería entre Liz y Gavin? Cómo se desarrollarían las cosas entre ellos, sobre todo después del beso que se habían dado en los vestuarios...

Gavin tiene claro que Liz le está evitando. Y sabe la razón: teme que la despida igual que hizo Mick. Lo cierto es que todo el mundo piensa lo mismo después de lo sucedido entre Mick y Liz. Pero él toma sus propias decisiones. Y ha llegado el momento de mover ficha y conocer las verdaderas intenciones de su agente. Gavin no puede negar que se siente atraído por Liz, habría que ser de piedra para no reconocer a una mujer como ella: con un cuerpo de infarto y una mente aguda. Pero ¿es tan manipuladora como aparenta o el hielo que la envuelve son solo capas que nadie ha logrado derretir?

Gavin diseña una estrategia para hacer sucumbir a Liz y pillarla con la guardia baja a fin de que le confíe sus íntimos secretos. Pero el sorprendido es él porque cada vez se encuentra más intrigado por esa mujer y deseoso de saber lo que esconde su corazón. No obstante, Gavin no está preparado para los cambios que su relación experimenta y en su fuero interno sigue pensando que Liz tiene motivos ulteriores para sus acciones. Una actitud que puede llevarle a perder a la única mujer de la que se ha enamorado.

Liz sabe que cometió un error garrafal, en su afán de conseguir el éxito no pensó en a quien derribaba en el camino. Algo que ha pagado bastante caro, ya no por el despido sino por perder a uno de sus mejores amigos. Ella sabe muy bien lo que hay que hacer para convertir a un deportista en estrella; los coches, las casas, la buena vida, no se consiguen por nada. Pero tan absorbida estaba por su trabajo que se olvidó de la mujer. Una mujer que tiembla de pies a cabeza cada vez que Gavin se le acerca.

Siempre ha mantenido las distancias con él y tiene buenas razones para ello. En primer lugar tiene cuatro años más que él y no sale con chicos más jóvenes. La segunda y más importante, está enamorada él. Una receta para el desastre teniendo en cuenta la inclinación de Gavin hacia el bello sexo. Ya había sufrido bastante en su vida para permitir que un hombre hiciera trizas su corazón. Pero la carne es débil y Liz se derrite en sus brazos cada vez que Gavin la besa. Aprender a confiar y abrir su corazón al amor será la mayor de las hazañas para Liz, más que cualquier contrato multimillonario que pudiera gestionar.

Cuando Gavin logra acorralar a Liz después de meses esquivándole, le propone que pasen juntos la pretemporada de liga como una forma de conocerse mejor y explorar su mutua atracción. Liz no está segura de que sea una buena idea, pero aun así accede para poder estar más cerca de él y disfrutar de su cuerpo, todo hay que decirlo. Menudas escenas subiditas de tono protagoniza la pareja. Todo parece idílico hasta que Gavin comienza a preguntarle sobre su vida anterior intentando sonsacarle información. Es entonces cuando comienza un tira y afloja entre los dos del que es imposible que ninguno salga ganador.

Cuando Liz por fin se derrumba y le confiesa a Gavin la controladora infancia que ha vivido, éste se da cuenta de que es una mujer por la que merece la pena luchar. Pero enfrentarse a su familia para hacer valer su relación no va a ser fácil, sobre todo cuando tiene como oponente a Mick. Con una familia dividida entre los que ya han perdonado a Liz y quien no ceja en su empeño de desenmascararla como manipuladora, la relación amenaza con romperse ante las voces que pululan en la mente de Gavin. Elizabeth había dejado ver sus verdaderos sentimientos ante él, pero sólo si creía en ella podía demostrarles a todos que su amor era real. Y para ello será necesario un acto de fe.

Jaci Burton nos muestra la otra cara de la moneda en esta entrega. Si en «La jugada perfecta» fue Liz la que se comportó como una bruja egoísta, en esta ocasión ha sido Mick quien se ha convertido en un capullo resentido. Será por aquello de la testosterona, como bien dice Jenna, la pequeña de los hermanos. Una vez más los Riley hacen gala de ser una familia sencilla y abierta, dispuesta a perdonar a quien siempre ha formado parte de ellos. Durante la historia veremos la transformación de Liz de ser un tiburón en los negocios a disfrutar de unas amigas que jamás había tenido, Shawnelle y Haley, y mostrar su preocupación por la familia cuando la enfermedad aparece. Aunque por suerte sea pasajero.

Su aislada infancia hace que empatices con la niña que fue y comprender mejor a la mujer a la que en la que se ha convertido. Aunque en el término medio está la virtud, como Liz está aprendiendo. Pero Gavin no está listo para esa transformación ni para creer que los sentimientos de Liz por él son reales, aunque toda la familia se haya dado cuenta de ello. Quizás porque él mismo no está dispuesto a admitir que Liz se le ha metido bajo la piel y se ha apoderado de su corazón. Qué complicado todo, ¿no? Bueno, como bien dice Shawnelle, amor es sinónimo de complicación. Si fuera fácil, no sería tan divertido ganar. Ni tan excitante. Por fortuna, nuestros dos cabezotas lograran entrar en razón y cambiar el juego para conseguir un homerun.