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Última modificación: Lunes, 30 Abril 2018, Visitas en web: 276
Flores de invierno

Flores de invierno

Ficha Técnica

  • Título: Flores de invierno
  • Autor/a: Patricia A. Miller
  • Serie: Independiente
  • Reseña de: ANNY

Puntuación

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Sinopsis

Katherina y Scott solo tienen en común una cosa: la reforma de los majestuosos jardines de Lambert Resort. Ella es la gerente del hotel de lujo; él el paisajista contratado. Ella es metódica y fría; él un seductor que siempre llega tarde. Ella adora el orden y la limpieza; él… él no tiene orden ni en su vida. De la limpieza, mejor no hablamos.
La vida no se lo ha puesto fácil, no tienen fe en el amor, no buscan una relación, pero eso ya da igual. La reforma lo ha puesto todo patas arriba y el destino les va a dar una lección. Porque el amor puede ser salvaje como la tormenta, efímero como un suspiro, frío como la nieve o tan bello como las flores de invierno.

Valoración personal

Patricia A. Miller cuenta en su haber con varios títulos en el mercado, pero hasta ahora no había tenido la oportunidad de conocer su pluma de primera mano. La publicación de «Flores de invierno» me ha proporcionado la excusa perfecta para acercarme a esta autora y disfrutar de una hermosa historia de amor narrada de forma exquisita. Un relato carente de artificios, donde prima la sencillez y las emociones son las principales protagonistas, haciéndonos sentir a veces perdidos ante el cúmulo de sensaciones.

Sentirse perdido es una percepción que Scott Nolan ha tenido en los últimos tiempos. Sobre todo, por no saber cómo tomar las riendas de su vida y resolver de un modo certero los problemas que lo acucian. Su frustración le hace evadirse de la peor forma posible, ahogando sus penas en alcohol y llevándose a la cama a cualquier mujer seduzca. Su comportamiento es un desastre, extensible al trabajo donde su impuntualidad no es la mejor carta de presentación para los clientes, como bien le recuerdan Robbin y Lana, sus socias en su negocio de paisajismo, SN Garden. Solo entre flores, plantas y árboles, Scott despliega todo su potencial creando jardines y ambientes naturales dignos de un palacio real.

Gracias a su pericia con los diseños espera poder convencer a los responsables de Lambert Resort para que contraten sus servicios para una reforma completa de sus jardines, el proyecto más ambicioso que ha tenido en su carrera y que daría un espaldarazo a su empresa. Pero un primer encuentro con la gerente del complejo turístico le demostrará que ha sobrevalorado su encanto y que no todas las mujeres son tan fáciles de seducir. Una vez herido su orgullo, Scott pondrá todo su empeño para demostrarle a esa princesa de hielo que es el mejor en su oficio y que contratar sus servicios es la mejor inversión que el resort puede hacer.

Katherina Kovaleva, gerente general de Lambert Resort, no soporta la suciedad, el desorden o la impuntualidad, y el señor Nolan lo reúne todo. Por eso no duda en desechar su propuesta de proyecto cuando él llega media hora tarde a la cita que tenían prevista. Katherina no quiere comportarse como una estirada insoportable, pero no aguanta que la traten como una muñeca, ni tolera que la infravaloren por su dulce apariencia. De ella depende el buen funcionamiento de todo el complejo turístico y contratar a alguien incapaz de hacer su trabajo solo conseguiría que su implacable jefa, Elizabeth Lambert, se le echase encima.

Su deber es dirigirlo todo con mano firme y sin equivocaciones. Aunque siempre está dispuesta a dar segundas oportunidades. Cuando Nolan se marcha de las instalaciones hecho una furia se deja olvidada la carpeta del proyecto, un solo vistazo a los planos realizados consigue que Katherina reconsidere su decisión, pues el diseño es impecable y de una originalidad encantadora. Innegablemente tan majestuoso como el resort se merece. Ella no sabe nada de especies, floraciones, o por qué una estación es mejor que otra para sembrar. Pero si sabe lo que necesita el hotel y, a juzgar por sus ideas, Scott Nolan es el mejor paisajista que puede contratar.

La tensión entre ambos es palpable cuando comienzan a trabajar juntos. Ella no quiere caer ante el embrujo de sus palabras, capaz de hacerle creer a una mujer que es lo más hermoso del universo cuando en realidad está hablando de flores. Mientras que él utiliza cada momento de cercanía para sacudir los cimientos de su impasividad y conseguir una reacción de su parte que le demuestre que en su interior habita una mujer con deseos y sentimientos. Entre los dos crece una especia de hilo invisible que les obliga a mirar hacia el lugar donde se encuentra el otro. Y es que, a pesar de sus reticencias, ninguno puede evitar deslizar la mirada hacia la presencia del otro para constatar su proximidad.

No obstante, ambos piensas que no deben perder de vista la relación profesional que tienen. Cuanta más cercanía existe entre ellos, menos probabilidades hay de retirarse a tiempo. Y un paso en falso puede ser nefasto. Mas la tentación resulta demasiado acuciante, y Scott comprobará de primera mano lo que es encontrar a alguien que ponga tu mundo del revés, perder el control de tus emociones y lamentar todas las conquistas que pasaron por su cama. Conquistas que no le impiden a Katherina ver más allá de la fachada de hombre granuja y seductor, y dejarse arrastrar a una vorágine de sentimientos que jamás había conocido hasta ahora. Sin embargo, los secretos del pasado amenazarán con destruir la magia que los ha unido y la pareja deberá luchar por recomponerse ante los embates del destino si quieren tener la oportunidad de un futuro juntos.

«Flores de invierno» no podía ser un título más acertado para esta obra y es que el amor más puro es ese que florece y permanece incluso en los más aciagos momentos. Desde la primera página se vislumbra que el protagonista tiene una historia personal nada fácil de sobrellevar, pues una orden de alejamiento le impide tener contacto con el amor de su vida. Un hecho que captó mi atención de inmediato y cuyo motivo se desvelará a lo largo del relato haciendo que empatices con él y comprendas el porqué de su actitud. Conocer cómo Scott resolverá esta problemática será uno de los alicientes de la historia. Queda claro pues que esa fachada de chico despreocupado y caótico no es sino una coraza que utiliza ante el resto del mundo para demostrar que nada le preocupa y que todo marcha bien. Craso error. Como bien saben sus mejores amigos, una simpática pandilla que le ayudará a mantener la cabeza centrada y sus prioridades en orden.

Tampoco Katherina tiene una vida sencilla, tras su pose de frialdad e indiferencia se esconde una infancia sin cariño marcada por el desapego por sus padres. Su falta de atención había hecho que ella, una niña tímida y solitaria, con una salud precaria, se encerrara aún más en sí misma. Toda su dedicación y afecto la vuelca en su nana Yelena, la mujer que la crió, a quien cuida amorosamente. El trabajo ocupa gran parte de su tiempo, utilizándolo como vía de escape para mantener la mente ocupada, aunque la ingratitud de sus jefes le hace plantearse a menudo dejarlo todo y comenzar de nuevo en otro lugar. Pero existe una razón de peso para su sometimiento, una incógnita que te deja con la boca abierta cuando por fin se desvela. No es de extrañar su recelo hacia el amor, su negada forma de relacionarse con los demás, si quienes debieran demostrarle afecto y amabilidad, o como mínimo consideración y respeto, la tratan de forma tan despótica y cruel.

Resulta totalmente entendible entonces que Kat sienta su corazón latir apresuradamente y el pulso desbocarse al escuchar la pasión con la que Scott habla de su trabajo, la delicadeza con la que trata las flores, la manera en que la mira mientras describe un paisaje. Como si estuviera hablándole a ella, como si estuviera acariciándola, besándola, haciéndole el amor a ella. Y es que, para Scott, ella forma parte de la naturaleza como el más ancestral de los árboles y merece ser mimada. reverenciada y admirada cual frágil flor. Algo que claramente disgusta a nuestra heroína y así se lo hace saber. Esos tira y aflojas, esas batallas dialécticas son la sal de la novela. Aunque he de confesar que mis preferidos son los momentos de intimidad compartidos entre la pareja, pues la autora te hace experimentar cada sensación y cada sentimiento como si tu fueras la protagonista. La ternura y la emoción que desprende cada escena es sencillamente indescriptible.

En este romance, Patricia A. Miller hace gala de una elegancia y destreza narrativa que te impulsa a buscar el resto de sus obras. Su prosa ágil y amena, a la par que profunda y muy emotiva, hace de esta historia un ejemplo de sensibilidad y buen gusto en todos sus aspectos. Tanto en la parte romántica o pasional, como a la hora de tratar el drama personal de sus protagonistas, es notable el esfuerzo de la autora en que todo fluya de manera natural, sin falsas pretensiones, intentando escapar de trillados estereotipos. Nos encontramos pues ante una novela muy tierna y adorable, en la que el amor se va a gestando a fuego lento, surgiendo página a página, con detalles y frases que capturaron mi corazón negándose a soltarlo desde el principio hasta el final. Incluyendo un epilogo muy especial que me hizo derramar un par de lágrimas mientras esbozaba una trémula sonrisa. Tan enfrascada en su lectura estuve que no me di cuenta de que la primavera se mezclaba con el gélido invierno y todo se cubría de blanco a mi alrededor mientras caían flores de invierno...