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  • Lanzamiento: Enero 2013
  • Visitas en web: 1301
  • Bienvenidas a la Sala de Conferencias de RH

Autor/a

Marta Andres

Información de la novela

  • Autor/a: Marta Andrés
  • Título: Mentiras de hielo
  • Serie: Independiente
  • Orden Serie: -
  • Editorial: Éride
  • Época: Actual
  • Principales: Elsa y Mario
  • Secundarios: Ángela y Fernando, entre otros...

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Sobre el autor/a

¿Que quién es Marta Andrés? Para empezar debo decir que soy bastante tímida, así es que comprenderéis que hablar sobre mí no es precisamente lo que mejor se me da. Quizá por eso elegí la escritura como afición. Puedo inventar historias estrambóticas, personajes diferentes -crueles o bondadosos, leales o traidores, amantes o solitarios-, pero siempre desde el anonimato, desde un segundo plano.

Quienes me conocen realmente dirían que aparento ser lo que no soy y soy lo que sólo algunos alcanzan a conocer, mis seres más queridos. Pero, en definitiva, me describiría como una persona pragmática, sencilla, con gran sentido del humor, muy amiga de sus amigos y esencialmente familiar. En una palabra, afortunada. Al menos, así me siento.

Ambientación y contexto

Creo que si hay un pueblo de la sierra norte de Madrid que no necesita presentación, ese es San Lorenzo de El Escorial, lugar donde transcurre mi historia. Un lugar emblemático tanto por su historia como por su paisaje singular.

¿Que por qué lo elegí para esta novela? Supongo que porque, por circunstancias personales que no vienen al caso, lo conozco y lo asocio a momentos mágicos e inolvidables que pasé con mis amigos, recorriendo sus calles y disfrutando de la movida madrileña.

Sus personajes principales

 
Elsa Maqueda
 
 
Mario Torres
 
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Ella: Stana Katic Él: Nathan Fillion

Bueno, Marta, terminó tu turno. Ahora me toca a mí presentarme sola. Soy Elsa Maqueda. Claro, supongo que mi nombre no es dice nada. Pero si os digo que soy el personaje principal de «Mentiras de hielo», quizá entonces me deis una oportunidad. No sé por dónde empezar. Soy psicóloga y, paradójicamente, algo excéntrica y maniática. Cualquiera esperaría de mí que sobrellevara las situaciones difíciles con más temple que el resto de los mortales, pero el asesinato del ex amante de mi madre y el reencuentro con Mario, me han descolocado por completo. ¡Ese hombre es como un grano en el culo... aunque uno muy atractivo!

Eh, alto ahí, loquera, un respeto. Perdonad la intromisión pero uno tiene su orgullo. Aunque, pensándolo bien, quizá no esté tan mal el sitio que has escogido para mí, preciosa. En efecto, soy Mario, como ya supondréis. No soy el típico protagonista masculino y, he de reconocer, que a veces eso pesa. ¿Por qué diablos las mujeres siempre quieren leer acerca de hombres duros, triunfadores y de personalidades controvertidas? ¿Qué pasa con los tíos sencillos, sinceros, amables y cariñosos? Yo soy de estos últimos. Si, además de estas cualidades, añadimos un cuerpo de escándalo y unas manos prodigiosas para la cocina, no creo que tenga nada que envidiar a los otros. Ahí lanzo ese debate. Con ello, no sólo os invito a que me conozcáis sino que os anticipo que, si no lo hacéis, jamás llegaréis a descubrir el secreto que oculto.

Secundarios a destacar

Hay varios secundarios y todos ellos juegan un papel fundamental.

Entre ellos, tenemos a David, un reconocido abogado y el primer amor de Elsa; Ángela, madre de Elsa, obsesionada por encontrarle pareja; Teresa, una octogenaria muy divertida, y Cristina, encargada de cuidarla; Julia y nica, amigas de la infancia de Elsa; Fernando, un policía carismático y circunspecto. Como veréis, un amplio reparto.

Anécdotas que contar

Supongo que lo más anecdótico de esta novela es su título. Lo cierto es que sufro de amnesia cuando se trata de escoger títulos. Jamás acaba siendo la primera elección. De hecho, acaba pareciéndose «como un huevo a una castaña».

Seguramente, una vez terminéis de leer «Mentiras de hielo» os preguntéis por qué ese título. Sencillamente porque no encontré otro mejor. Jaja. Y también porque la novela se basa en una gran mentira y la mentira es fría, dolorosa, gélida.

Alicientes para su lectura

Sólo puede decir que si os gusta el suspense, envuelto en una entrañable historia de amor, este es vuestro libro. La intriga es el hilo conductor de esta historia pero sin olvidar el romanticismo.

Tanto Elsa como Mario son dos personajes poco comunes. Ella pragmática, desconfiada, celosa de su intimidad y nada elocuente. Él sincero, sencillo, sociable, afectuoso, pero con un halo de misterioso, que le hace único.

Un pequeño aperitivo

—Relájate. ¡¿Qué prisa tienes?! Te recuerdo que estás de vacaciones —protestó Mario, mientras se giraba hacia una pequeña cómoda donde guardaba la bebida.
«Temo abalanzarme sobre ti en cualquier momento», pensó, sin poder evitar fijarse en su culo. Caray, los vaqueros le sentaban insultantemente bien. Los había combinado con un moderno jersey de lana gris marengo, que hacía resaltar el verde de sus ojos. Debía admitir que le atraía más de lo que hubiera deseado.
Calculó que tendría treinta y pocos años y, al igual que le pasaba con David, se sorprendió de que un hombre tan atractivo, educado y económicamente bien posicionado, permaneciese todavía soltero. «¿Qué terrible defecto tienes, Mario?» Lamentablemente, concentrada en su trasero, no lograba ver ninguno.
Mario se acercó hacia ella, con la copa en la mano y sin quitarle los ojos de encima. Aquella mirada ardiente la incomodó e, inconscientemente, retrocedió dos pasos y retiró la suya.
—¿Todos los hombres te ponen tan nerviosa?
—No. Es sólo que... —las palabras se le atascaron—. Quiero decir... estoy cansada.
No pudo continuar, Mario había dejado las copas sobre la mesa y estaba junto a ella, de pie, imponente. Al menos le sacaba una cabeza. Le levantó la barbilla con el dedo, haciendo coincidir sus ojos. El corazón de Elsa se aceleró hasta casi alcanzar las cien pulsaciones por minuto.
—Entonces, será mejor que te marches —apostilló en un tono que a Elsa le fue imposible adivinar qué demonios estaba pasando por la cabeza de su anfitrión.
—Sí, supongo que será lo mejor —aceptó, algo desilusionada. «Serás tonta, ¿qué esperabas?»— Gracias por la cena, ha sido deliciosa.

Y, el booktráiler...

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