Novedades
Esencia
Última modificación: Viernes, 07 Junio 2013, Visitas en web: 1032
deja que el amor te encuentre

Deja que el amor te encuentre

Ficha Técnica

  • Título: Deja que el amor te encuentre
  • Autor/a: Johanna Lindsey
  • Serie: Reid 4
  • Reseña de: ELFLED

Puntuación

3.0/5 rating (2 votes)

Comparte esta reseña

Sinopsis

La alta sociedad londinense cuenta con su Cupido particular. Devin Baldwin, reconocido criador de caballos, se dedica ocasionalmente a emparejar a jóvenes casaderas con caballeros adecuados, utilizando para ello la teoría del magnetismo animal.

La adorable Amanda Locke —que ya conquistó la simpatía de las lectoras como personaje secundario de Jaque al corazón— es todo lo que un aristócrata podría desear, pero todavía no ha encontrado esposo. Su preocupada familia está dispuesta a emprender medidas desesperadas para revertir la situación. No obstante, los consejos del insufrible Cupido son lo último que Amanda quiere.

Cuando un conde, apasionado de los caballos, se convierta en el mejor candidato a marido, Amanda tendrá que sobreponerse a su miedo a la equitación. Pronto se verá recibiendo clases por parte del irritante Devin Baldwin…

Valoración personal

Se juró que jamás volvería a llorar… ni a querer a otra persona. Era demasiado doloroso.

Con estas palabras, Johanna Lindsey termina su prólogo y nos abre una novela que es la cuarta de la serie Reid.

Esta frase, sacada de contexto, no es que diga mucho, pero menos dice dentro del mismo y es que, la novela que nos ocupa ahora mismo, si no llega a venir respaldada por el nombre que la firma, podría haber pasado sin pena ni gloria por los estantes de las librerías de toda España.

Cada nuevo libro de Johanna Lindsey de un tiempo a esta parte es (para mí) como una caja de sorpresas que no me atrevo siquiera a abrir. Pero, Johanna, es (al igual que para mí para muchas otras señoras de mi edad) una de las autoras fetiches que tenemos, una de las autoras con la que hemos echado los dientes (literariamente hablando) y una autora a la que tenemos mucho cariño y que es de nuestras de lecturas obligadas. No obstante, como ya he dicho líneas más arriba, cada nuevo libro es una caja de sorpresas. Lo abres esperando que por un milagro de los dioses haya recuperado su encanto y su chispa y lo cierras diciéndote: ¡Madre mía! ¿es que esta mujer no va a recuperar su fuelle del todo?

Esto me ha ocurrido con «Deja que el amor te encuentre». La novela empieza bien. El prólogo promete si bien no aporta nada original. Un niño que de pequeño se vio apartado de su madre y que ésta muere al poco tiempo. Un joven lleno de amargura y un hombre que no va a dejar que nadie se instale nuevamente en su corazón para no volver a sufrir por amor. Ya os digo, hasta ahí nada nuevo.

Pero… he aquí que te encuentras con que de mayor al hombre le apodan Cupido. ¡Caray! Para no creer en el amor se ha metido en una profesión un tanto peculiar y más peculiar aún es su teoría, la que pone en práctica con sus inocentes clientes. Ese giro me gustó, no lo voy a negar, me dejó intrigada e hizo que la novela no se me hiciese tan pesada como me daba la impresión que se me iba a hacer a medida que avanzaba en la historia.

Conforme iba leyendo, y pese a que la protagonista me parecía una tonta de capirote (nada que ver con las heroínas Lindsey de antaño como Georgina, Regina o Tedra; por citar algunas) me alegraba encontrarme «visos» de recuperación en su crudo sentido del humor. Hay escenas magníficas (esto lo digo con la boca pequeña) como la que me encontré al final del capítulo 20 y que me hizo soltar alguna que otra carcajada por el embrollo en el que Rafe, el hermano de la protagonista, se estaba metiendo él solito. Y es que no hay nada como hacerle una pregunta un tanto comprometida a un hombre para que éste solito se ate la soga al cuello y luego tire.

―No cambies de tema, Rafe. Estar ansiosa por ver a un hombre no puede ser la única pista en la que debo fijarme.
―Deja de buscar pistas y limítate a disfrutar de…
―¡No me lo repitas! Lo intenté el año pasado y no funcionó.
―Sí, pero el año pasado estabas buscando el amor a primera vista. Ahora buscas más, tú misma lo has dicho.
―En tu caso fue a primera vista, ¿verdad?
―Fue algo a primera vista, sí… pero fue otra cosa que no vamos a discutir.

No me diréis que el pobre Rafe no se ató él mismo esa soga…

Pues bien, a lo que iba. Me he encontrado con diálogos como éste en alguna que otra ocasión y es por lo que me ha merecido la pena leerme esta novela. Pero la relación entre los protagonistas la he visto un poco lenta al principio. Lindsey ha mareado mucho la perdiz y no me molestaría nada este hecho de no ser porque después los enreda demasiado rápido y su primer «encuentro» viene precedido de una escena un poco cogida con pinzas y como si se hubiese visto obligada a recurrir a ello porque se quedaba ya sin páginas para resolver la historia. No sé si me explico del todo.

Os diré también que si bien ella me pareció una tonta del bote el contrapunto de la historia lo pone él. Me recuerda en algunos aspectos a los protagonistas ingeniosos y maravillosos que algunas veces nos ha regalado en el pasado y le dota de cierta sensibilidad que le hace enternecedor pese a que en su exterior es rudo, campechano y no tiene ni una pizca de la pátina de superioridad que podría esperarse en un hombre que ve la vida de la aristocracia como algo superfluo.

De su boca salen palabras que enamorarían hasta a la más reacia y que derrite un poco el corazón más frío.

―Me sorprende que estés tan familiarizada con las constelaciones. No es el caso de la mayoría de las mujeres.
[…]
―¿Cuántas ves ahora mismo? (lo pregunta él)
―Tres.
―Hay una cuarta. […] Una constelación tan preciosa como las estrellas.
―¿Cuál?
―Tus ojos.

Lo sé, lo sé. Un recurso muy manido pero es taaaaan sensible… que he de admitir que me derritió.

Lo cierto es que la novela en general no pasa del aprobado raspado pero por esas pinceladas de humor me atrevo a subirle un poco la puntuación hasta el bien; no obstante… os advierto que se aleja mucho del notable. Como digo la relación entre ellos parece un tanto forzada como si se hubiese salido en algún momento del guión o no hubiese sabido llevar un hilo conductor adecuado con ella; sin embargo, Devin, me cautivó desde el principio me recordaba en cierta manera al duque de Wrothston de «El hombre de mis sueños».

Me quedo no obstante en espera de que salga su próxima novela y ver si de una vez por toda esta mujer vuelve a ofrecerme historias tan redondas como «Amable y tirano», la citada de «El hombre de mis sueños» o «La cautiva del amor». Historias que, para mí, son inolvidables.